Termina el curso pastoral, pero no sus objetivos, por el obispo de León
Carta del Obispo Iglesia en España

Termina el curso pastoral, pero no sus objetivos, por el obispo de León

julian-lopez

TERMINA EL CURSO PASTORAL PERO NO SUS OBJETIVOS

Queridos diocesanos:

El curso pastoral 2017-2018 está a punto de concluir. No es fácil hacer un balance de lo que ha representado en la vida diocesana el objetivo que se propuso al comenzar o reanudar, en el pasado mes de octubre, la actividad de las parroquias, comunidades, arciprestazgos, estamentos eclesiales, instituciones, etc. Pero siempre es conveniente y oportuno comprobar el trabajo realizado y examinarnos delante del Señor que nos envía y sostiene en nuestra misión pastoral.

Comencemos por recordar el objetivo diocesano del pasado curso: “Intensificar la acción misionera de la Iglesia diocesana apoyados en la acogida gozosa de la Palabra de Dios y en la respuesta de la fe, con impulso de la Pastoral vocacional”. Permitidme refrescar algunos de sus aspectos. En primer lugar su vinculación con el conjunto de la propuesta para el quinquenio 2015-2020 en el que nos encontramos y que se resume en el lema:“Id al mundo entero y proclamad el evangelio” (Mc 16,15).¿Os acordáis? Tiene que ver con eso que tanto nos cuesta, personal y comunitariamente: ser “Iglesia en salida”. El icono o figura de referencia para los planes pastorales de estos años sigue siendo la Santísima Virgen María que, después de recibir el anuncio del ángel acerca de la maternidad de nuestro Salvador, “se levantó y se puso en camino” (Lc 1,39a: lemadel curso 2015-2016) para compartir con su pariente Isabel la buena nueva recibida, de manera que “entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel” (Lc 1,40: lemadel curso 2016-2017); y en cuanto Isabel oyó este saludo, notó que “la criatura saltó de alegría”dentro de ella (Lc 1,44). En esto estamos.

Permitidme también esta pregunta: ¿Estamos convencidos, al menos, de que el intentar esa salidanos ayudará a eliminar de nuestra vida las lamentaciones habituales y el desaliento y a tener más esperanza? La reiterada sugerencia acerca de una “Iglesia en salida” debería ayudarnos a ver en esa actitud una verdadera llamada del Señor y un estímulo para nuestra vida, nuestro apostolado y, en el caso de los sacerdotes y diáconos, nuestro ministerio. Esa actitud misionera forma parte ineludible de la conversión pastoral”que probablemente seguimos necesitando.

El curso que ha terminado nos ha hecho un poco más sensibles al problema de la falta de vocaciones. Como sabéis, este problema no se resuelve sino intensificando la acción pastoral y tratando de llegar a todos los ámbitos, tanto del ministerio y de la vida consagrada como del apostolado seglar, y promoviendo las diversas formas de presencia en la sociedad en el caso de los fieles laicos. Uno de estos ámbitos, muy fundamental y necesario, es el de la familia, la Iglesia doméstica con su función educadora en el ámbito humano y en el desarrollo de la fe.

Para no ser demasiado genérico y para examen de todos, señalo algunos campos concretos de la pastoral vocacional apuntados al comienzo del curso que termina: la implicación especial de las parroquias y la Escuela católica en esa pastoral; la presentacióndela Vida Consagrada en los grupos eclesiales; la oración por las vocaciones; la propuesta vocacional en los grupos de Confirmación y post-confirmación, vocacionales y juveniles; el apoyo a las iniciativas de Gente CE y Mar Adentro; etc.

Feliz verano para renovar energías vitales y pastorales. Que el Señor os guarde y bendiga:

+Julián, Obispo de León

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