Especiales Ecclesia Sínodo de los Obispos 2018

#synod2018, mosneñor Tissera, muchos jóvenes ven su futuro en la muerte

#synod2018, mosneñor Tissera, muchos jóvenes ven su futuro en la muerte

Mons. Carlos José Tissera, obispo de Quilmes, en Argentina, habló sobre su intervención ayer en la congregación. Los temas que abordó: la droga, la pobreza y el silencio doloroso que sufren muchos jóvenes hoy día

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano, Vatican News, 5-10-2018

“La creación entera gime con dolores de parto” de estas palabras de San Pablo es que Mons. Tissera se basó para hablar en su ponencia en la congregación de ayer por la mañana. Y recordó que también la juventud gime, grita de distintas maneras. “Algunos gritos altisonantes, otros desesperados, otros silenciados”, la Iglesia tiene que escuchar todos estos gritos. También gime el Espíritu en los obispos.

 

Monseñor Carlos José Tissera, Obispo de Quilmes Argentina

La Iglesia debe antes que nada, saber interpretar el lenguaje de los chicos, que “no es el nuestro, de los que ya tenemos unos años”, dijo Mons., tienen formas de mostrarse, formas de decir las cosas. Tienen sus propios códigos y en eso hace falta una humildad de parte de los obispos, para tener que preguntar, para acercarse, para no juzgar.

Sólo con humildad podremos escuchar

Sólo con humildad de parte de la Iglesia, es que se podrá escuchar a fondo a los jóvenes, que están gritando que quieren ser felices, en definitiva es eso, dijo el padre sinodal, ellos buscan el camino de la felicidad que nosotros, los obispos, hemos encontrado: Jesús.

“Y nosotros como obispos, debemos escucharles, dijo, para luego mostrarles el gran tesoro, Jesucristo, que ellos se encuentren con Jesús, y nosotros ser simplemente una mediación, una ocasión, para que realmente Jesús llegue, porque así se ha querido y ese es el Evangelio. La Evangelización es mostrar a Jesús”.

Muchos jóvenes ven su futuro en la muerte o en la cárcel

Mons. Tissera afrontó este problema, porque en muchos barrios argentinos, sobre todo el suyo, nacen y crecen chicos, y a los ocho o nueve años, ya prueban lo peor de la droga que allá se llama el Paco, y que, como dijo el prelado, les quema el cerebro, todo sus energías sus fuerzas, se concentran en cómo poder tener un dinero para poder comprar la droga y saben que en algún momento alguien los denuncia o la misma policía se los lleva a la cárcel, y después si salen de la cárcel vuelven a lo mismo, y ya por allí encuentran la muerte.

Es muy triste este panorama, dijo Mons. Tissera, a veces uno recibe a la familia de esos chicos, que está angustiada por esta situación. De allí que la tarea de los obispos sea la de ofrecer caminos de prevención,primero con la acogida, la ternura, la educación, la alimentación, el afecto, hacerles sentir que ellos valen.

Tu vida vale

El Padre sinodal recordó el encuentro pasado que se llevó a cabo en Buenos Aires de toda la región con el tema “tu vida vale”, un tema centrado en los sentimientos de los jóvenes, porque en el fondo terminan pensando que sus vidas no valen y esto los lleva a pensar también que la vida de los demás no vale, y de allí surge la agresión, porque evidentemente en una situación de esas, afirmó Mons. Tissera, el joven reacciona con toda esa fuerza que tiene de vida pero mal, entonces agrede hasta a la misma familia, a los vecinos o a quien sea. Todo ésto porque el chico se ve privado de tantas cosas que otros tienen y ellos no las tienen.

A partir de ésto, dijo el prelado, la Iglesia Católica, junto a otras iglesias e instituciones deben ver como buscar un camino juntos, y por supuesto el Estado también tiene que hacer lo suyo, sobre todo en el caso de la droga y del narcotráfico. Mons. Tissera, ha podido ver chicos que gracias a Dios, se han recuperado, y ven ya la vida de otra manera, se enamoran de Jesús porque es el Salvador, esa fuerza Divina que los levanta, que los hace sentir que valen y que Dios les ama, y esa fuerza es más fuerte que la droga.

La Sociedad: “la juventud está perdida”

Ante esta afirmación, Mons. Tissera expresó su tristeza, ésto no es verdad, es la sociedad la que les cierra las puertas a los jóvenes. “Que culpa tiene un niño o un joven de vivir y crecer en un mundo injusto donden recibe malos tratos, a veces por su misma familia, o el lugar donde vive, lleno de violencia, lleno de discriminaciones, es el mundo que hemos creado y que quizás así lo hemos recibido nosotros. Pero siempre podemos encender una luz en la oscuridad”.

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