Coronavirus

Suspendidas visitas pastorales a comunidades indígenas en Puerto Maldonado (Perú)

La del coronavirus es una pandemia mundial y ya está desde hace días presente en Latinoamérica. Allí, y ante la vulnerabilidad de los pueblos originarios a la importación de enfermedades, se están empezando a tomar medidas. El obispo del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, David Martínez de Aguirre, publicó un comunicado en el que ordena posponer todas las visitas pastorales a comunidades indígenas. «Hemos de tener en cuenta la vulnerabilidad de la mayoría de la población de nuestro Vicariato», afirma el comunicado firmado por Martínez de Aguirre.

El Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado es un extenso territorio de unos 156.000 kilómetros cuadrados (casi un tercio de la superficie de toda España) donde casi todo el territorio es selva amazónica. En la ciudad principal de este territorio, Puerto Maldonado, actualmente hay un caso sospechoso de coronavirus de una jueza que viajó a España recientemente y está ya puesta en cuarentena, según informa Radio Madre de Dios, la emisora del Vicariato.

En el comunicado firmado por Martínez de Aguirre también se dispensa del precepto dominical y se pospone el comienzo de las catequesis. En todo Perú se ha pospuesto el inicio del curso académico, que suele darse a principios de marzo, ya que los meses de enero y febrero son los de verano allí.

Vulnerabilidad especial

Los pueblos indígenas suelen tener una vulnerabilidad especial a las enfermedades, al haber estado tradicionalmente menos expuestos a muchas patologías.  Esto se agrava en el caso de comunidades que viven en aislamiento. A estas nunca se les visita, pero pueden tener contactos esporádicos con otros indígenas, o con madereros o simplemente personas imprudentes que pueden actuar como transmisores. De ahí el sentido de la prohibición establecida en el Vicariato de Puerto Maldonado.

Esto sucedió, en el territorio de este Vicariato, en los años ochenta, cuando un grupo de madereros se adentró en el territorio de los Sharanahuas, dejando algunas prendas y utensilios abandonados. Estos fueron cogidos por miembros de este pueblo con tan mala suerte de que se les contagió la sarna e hizo que muchos fallecieran hasta que pudieron ser tratados tras pedir ellos mismos ayuda.

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