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Susana y Mari Paz, religiosas de libertad

Susana y Mari Paz, religiosas de libertad

 No hay duda, se van a ir  en pura obediencia, con silencio y lágrimas entrañables de un cariño profundo. Son dos religiosas, Maripaz y Susana, en las  que Badajoz siempre va a tener un lugar especial en su corazón. Porque han estado de corazón en esta realidad eclesial.

El lunes pasado celebré la Eucaristía con su comunidad de Gévora; la razón responde a que el mismo martes, Maripaz ­­–que hasta ahora ha sido la superiora– marchaba para Madrid a realizar ejercicios espirituales y, desde allí, rumbo a su nuevo destino en Navarra. Susana, por su parte, tenía previsto viajar el próximo sábado para su nueva comunidad en Madrid, en un colegio que tiene la congregación.

«Para ser libres nos liberó Cristo»

La Palabra de Dios que proclamamos, de la liturgia del día, fue iluminadora y sorprendente para alumbrar el hecho de vida que traíamos entre manos: «Para ser libres nos liberó Cristo», ya nada ni nadie nos podrá quitar la libertad. La referencia de la libertad la ponía san Pablo en Abraham, al que Dios promete que va a ser padre y, al no conseguirlo con Sara, él mismo se busca los medios con una esclava… Pero ahí no estaba el hijo de la libertad, el que Dios le daría gratuitamente para que no dudara; que lo que Dios promete lo cumple y lo hace por su cuenta, aceptando el compromiso radical. Sólo basta que él confíe. Después nació Isaac, el hijo de Sara, en la libertad radical de Dios, y ahí era donde renacía el don de la promesa.

A ejemplo de Marta y María

Estas dos religiosas, en este momento de salida y partida, les tocaba vivir y experimentar la libertad en un contexto de obediencia, que no siempre se entiende. Maripaz ha estado en más de una ocasión en Badajoz prestando un servicio desde la coordinación de la comunidad y la dirección de la casa de Gévora. Ni que decir tiene que ha posibilitado un aire de comunidad y de vida religiosa que ha desbordado el puro cuidado material y culinario de la tarea de Marta –servicio doméstico– que la casa requiere. Ella ha sido fuente de acompañamiento y maestra de oración como una verdadera María que, a los pies de Jesús, ha sabido elegir la mejor parte y se la ha enseñado a todos los que ha podido; y, desde ahí, ha intentado potenciar la vida  humana y religiosa de todas sus hermanas.

Es verdad que, en esta etapa, llevaba tres años y podía haber estado otros tres más, como suele ser costumbre, pero la realidad es que la trasladan a Tudela sin más. Y ahora será allí donde ella viva en la libertad de Jesucristo, más allá de un lugar o un tiempo.  Sabemos que su corazón será orante y, en su oración, estaremos siempre vivos y queridos. Que Dios la bendiga como solo Él sabe hacerlo. Va con mucha paz, la que da la profundidad de haber encontrado el tesoro del Evangelio en Jesús, sabiendo que ya nadie se lo podrá quitar nunca, ni separarlo de Él. Aunque cueste volar y dejar lo que se quiere en esta tierra y entre esta gente…

 

Todo por su Amado

 

Susana ha vivido una experiencia que nunca olvidará en su ser y hacer religiosa. Desde su deseo de entrega, ha realizado una conexión en su vida religiosa, su comunidad, su hogar y taller, con la diócesis pacense de un calado y una riqueza que no olvidaremos. Curiosamente, hasta pronunció el año pasado el pregón de Semana Santa en la ciudad de Badajoz. Joven e inquieta, radical en su saber dejarlo todo por seguir el absoluto Amado, ha pasado rápido y veloz por nuestra tierra, con una ternura, pluralidad, apertura, profundidad, detalle y cuidados, que no hay duda que su virginidad ha sido fecunda. Su pobreza nos ha enriquecido a muchos y su obediencia ha hecho que viviera la libertad con una sencillez que nadie la ha podido poseer y ocupar porque era libre para acompañar y querer a todos.

Y esto lo ha hecho en el seno de una comunidad gozosa y compartida, llena de riquezas personales en todas las hermanas con las que ha compartido camino. Sí, desde Ana María que ahora está en la casa de Murcia, pasando por Teresa, Isidora, Fany y la gran Liliana, que sigue dándonos ese saber y sabor de religiosa joven y entregada, que lo mismo ora, que trabaja en la casa, que acompaña jóvenes en el colegio da catequesis… Ahora acaba de llegar Carmen a la comunidad.

La grandeza de la vida religiosa

No hay duda de que es una suerte contar con la vida religiosa en las iglesias diocesanas, que nos enriquecen en una medida grande y profunda, con la realidad de su seguimiento libre a Cristo. Doy gracias a Dios por este talante tan eclesial y diocesano que siempre ha tenido esta comunidad de Gévora. Pido a Dios que sigan haciendo esa labor de hogar y taller de vida y oración, de acompañamiento y acogida a todos los que nos acercamos y a todos los que necesitan, de alguna manera, y llaman a esa puerta de la casa de oración de nuestra Señora de Guadalupe.

A vosotras dos, queridas Maripaz y Susana, os deseamos que esa libertad con la que  voláis y esos sentimientos de cariño inmenso que nos tenéis, os sigan llevando por caminos de vida eterna para que sigáis siendo bendición para muchos.

 

José Moreno Losada. Sacerdote de Badajoz

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