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Solemnidad de San Pedro y San Pablo

Solemnidad de San Pedro y San Pablo

Domingo de la Solemnidad de San Pedro y San PAblo. A. 2014

En la solemnidad de San Pedro y San Pablo, columnas de la Iglesia, celebramos el día del Papa. Ha sido el mismo Jesús el que ha puesto a Pedro para apacentar su rebaño. Las palabras del Señor son graves, solemnes y contundentes: “Y yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mt 16,18). Jesús nombra a Pedro como máximo responsable de su Iglesia, y le da el poder de interpretar auténticamente la ley divina, es la cabeza de los apóstoles. En el Concilio Vaticano I se decía que “quién quiera que sea el que suceda a Pedro en esta Cátedra, ése, según la institución de Cristo mismo, obtiene el Primado de Pedro sobre la Iglesia universal”.[1] Nuestro Papa Francisco hace las veces de Cristo y le queremos y le escuchamos, porque en su voz estamos escuchando a Cristo. Con una expresión más dulce y más bella, llena de sentido, Santa Catalina de Siena le llamaba al Papa: “el dulce Cristo en la tierra”.

 

En este domingo podemos elevar una oración especial por nuestro Papa Francisco, para que Dios le siga dando fortaleza y santidad en su vida entregada por la unidad de la Iglesia. Él es un referente para el mundo de la alegría del Evangelio y nos va abriendo caminos nuevos y apasionantes para encontrarnos con Cristo vivo, que nos libera del pecado, de la tristeza, del vacío interior y del aislamiento. La fidelidad al Papa nos obliga a seguir sus palabras, leer sus escritos y documentos y comentarlos con los demás, ofrecerlos a los amigos y conocidos, que lleguen a todos los rincones de la tierra, sin deformarlos, para que muchos desorientados puedan ver la luz, el camino que les lleve al Señor y muchos afligidos puedan encontrar la esperanza.

 

En la misa de este domingo se nos pedirá a los cristianos que ayudemos a las obras de caridad que hace el Santo Padre, con generosidad, se trata de un  signo de comunión con el Papa y de solicitud por las necesidades de los hermanos. San Juan Pablo II indicó a comienzos de su pontificado el criterio general que inspira la práctica del Óbolo: “La base primaria para el sostenimiento de la Sede Apostólica está representada por los donativos que espontáneamente hacen los católicos de todo el mundo, y eventualmente también otros hombres de buena voluntad. Esto corresponde a la tradición que tiene origen en el Evangelio (cf. Lc 10,7) y en las enseñanzas de los Apóstoles” (cf. 1 Co 9, 11) (Carta al Cardenal Secretario de Estado, 20 de noviembre de 1982).

 

¡Muchas felicidades, Santo Padre, esta Iglesia de Cartagena está en comunión con el Sucesor de Pedro y le queremos!

 

+ José Manuel Lorca Planes

Obispo de Cartagena

 

 

[1]Concilio Vaticano I, Pastor aeternus, cap. 2



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