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Sisters of Live: «Proteger el carácter sagrado de la vida»

En la última ponencia del 22 Congreso de Católicos y Vida Pública han participado hermanas de Sisters of Life una congregación que, a los tres tradicionales, han agregado un cuarto voto: «proteger y realzar el carácter sagrado de la vida humana». Cuentan, para ello, con el mejor aliado: «el amor de Dios». Es lo que encuentran las personas que acuden a las diferentes misiones de la congregación: «Mujeres que se enfrentan con un embarazo inesperado, mujeres y hombres que sufren los efectos de un aborto provocado y corazones quebrantados de este tiempo, heridos por una creciente cultura de la muerte», ha relatado la hermana Cristina Duque de Seras, única española de la congregación en Nueva York.

Si el miedo es «la raíz principal del aborto» la forma de abordarlo no es «suponer nada ni decir a la mujer lo que tiene que hacer», sino escucharla. «Ella sabe que el bebé está ahí», sólo necesita «saber que es fuerte, que no está sola que es buena y es amada. Si es capaz de abrir su corazón y reconocer su voluntad, sacará la fuerza».
Como ha explicado, la llamada de la congregación se dirige a todas las madres afectadas por la sombra de un aborto: las que piensan en abortar, las que están a tiempo de interrumpir un aborto en marcha y las que ya han abortado, una o varias veces. La clave de su recuperación está en reconocer el hecho de su condición de madre, independientemente de las circunstancias.
La hermana ha sido clara al respecto, los “lazos” de maternidad nacen desde la concepción misma. Por ello, «tanto si tiene a su hijo como si lo da en adopción o aborta, una mujer embarazada es madre. Nosotras la ayudamos a serlo según la circunstancia en que se encuentre».
Desde el reconocimiento de esta condición, hay cosas que es positivo asumir. La primera, que es bueno «contar a los no nacidos entre nuestros hijos, ya que tienen vida plena y son almas eternas». Por otro lado, también hay que interiorizar que dar en adopción «no es abandonar a un hijo». Al contrario, representa un «amor grande y de sacrificio». Aunque también hay que tener en cuenta que «hablar de adopción a quien va a abortar y no lo ha propuesto no es adecuado y puede ser contraproducente». En suma, la respuesta está en guiarse por la vocación de ese cuarto voto: «Dar la vida para que tengan vida».

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