Especiales Ecclesia Sínodo de los Obispos 2018

Sínodo de los Obispos: entrevista al superior general de los Marianistas, padre André Fétis

A este sucesor del beato Guillermo Chaminade, francés como él, lo encontramos organizando los primeros viajes de su gestión. Uno de ellos será a Colombia, donde se abrirá la causa de beatificación de un religioso marianista joven, que a fines de los años ochenta fue asesinado por defender a un poblador en Quibdó (El Chocó), en contra de los paramilitares de entonces.

ZENIT: Se dice en el Sínodo que lo que buscan los jóvenes es ser escuchados, y ver testimonios de vida. ¿Cómo encaran ustedes este desafío?  

Padre Fétis: Es claro que los jóvenes de hoy necesitan de estos lugares, donde puedan encontrar personas que les escuchen. La familia puede ser ese lugar donde se encuentren personas o hermanos para ser escuchados. Hay que cuidar este aspecto de nuestra vida, de tener disponibilidad para los que necesitan ser escuchados; esto es también testimonio de fe para nosotros.

ZENIT: Los jóvenes piden credibilidad…

Padre Fétis: Sí claro. En uno de los grupos del Sínodo se habló, se usó la palabra conversión. Pienso que es una palabra muy adecuada, porque debe haber una forma de conversión, que debe tener la Iglesia para acercarse a los jóvenes.

Z. Mucho se dice en el Sínodo que hay que enseñarle al joven a dialogar con los demás, en tolerancia, en ponerse también con empatía en la vida del otro. ¿Ustedes, desde su modelo educativo toman en cuenta esto?

PF. Sí, aunque yo tendría la impresión que los jóvenes tienen tendencia natural a la tolerancia, a la apertura, a aceptar la diversidad de opiniones. Yo vería más bien la dificultad opuesta, que quizás los jóvenes no tienen una opinión personal bastante fuerte o clara, y quizás lo que debemos desarrollar en ellos es tener que justificar sus opiniones. O a nivel de la fe, como lo dice san Pablo, tener la capacidad de dar razón de nuestra fe.

Z. ¿Usted considera que los jóvenes tienen o no, la capacidad de fundamentar su fe?

PF. Yo pienso que no la tienen suficientemente, pero están en camino. No es algo natural ni fácil para ellos hoy, la manera de pensar la vida. Los jóvenes están más bien con una visión tan abierta de la vida, que a veces les faltan criterios para reforzar esta identidad, es allí que podemos ayudarles.

Z. ¿Y cómo debe acercarse la Iglesia o los educadores a los jóvenes, hacerles sentir que se cree en ellos?

PF. Muchas veces estamos enseñando a los jóvenes, pero no les pedimos ser ellos mismos, actores a nivel de la evangelización. Pero también a nivel de la vida, estamos considerando a los jóvenes como receptores, no tanto como actores. Pienso que el primer paso es dar una responsabilidad a los jóvenes, manifestando esa confianza a través de esta actitud.

Z. Hay algunos campos que el Sínodo está estudiando para mejorar, como son la catequesis, la liturgia, la propia educación en las escuelas. ¿Qué aporte tienen acerca de cómo enfocar estos aspectos…?

PF. A nivel de la catequesis, yo no soy especialista en ese campo pero me parece importante ver el aspecto fundamental bíblico. Me parece que quizás lo que puede faltar en nuestra catequesis, es que no intentamos suficientemente crear ese contacto personal entre el joven y Cristo. Necesitamos acercarnos más a sus palabras, a la Biblia misma que puede facilitar ese contacto. Después el otro aspecto, sería la entrega personal, la vocación al servicio.

Z. ¿Y a nivel litúrgico? 

PF. Yo estoy convencido de que los jóvenes necesitan celebraciones vivas, y al mismo tiempo una búsqueda de la belleza, de algo que haga entrar en una dimensión más contemplativa. El problema es unir a las dos y tener celebraciones muy vivas, muy alegres como pueden necesitar los jóvenes, pero al mismo tiempo con momentos contemplativos.

Z. Se habla que muchos políticos y empresarios pasan por las escuelas católicas en los diversos países. ¿Considera usted que se requiere una renovación, una manera de preparar a los futuros líderes de la sociedad?

PF. Esto es un desafío, también para todos nuestros antiguos alumnos. Cómo ayudar a dar una educación, que verdaderamente cambie criterios de vida de manera profunda. Pienso que algo hemos hecho nosotros, con criterios de vida inspirados por el Evangelio, ya eso es evangelización.

Z. ¿Cómo cuáles criterios?

PF. Pienso que un primer criterio, sería pensar en mi vida no centrada en mí mismo, porque esta es un servicio. Pero muchas veces la educación del mundo actual, está trabajando en la dirección opuesta facilitando un éxito personal, individual. La educación debe intentar crear servicio, mi vida no es solo para mí, sino también para los otros. Ese criterio integrado en la educación, va a cambiar totalmente la vida de cada uno.

Z. Hay otro tema que se habla en el Sínodo, y es acerca de la cultura digital. Los jóvenes insisten mucho, porque ellos han nacido y han crecido en esto. ¿Ustedes están estudiando esta realidad?

PF. Eso depende mucho de los países, porque depende también del uso de los medios digitales de cada país. Es cierto que en algunos lugares se hace mucho, usando medios digitales o también formando a los jóvenes en la capacidad de usarlo de manera bastante crítica y saber por qué lo queremos usar. Pues puede ser también para ellos como una dependencia.

Z. Justamente, algunos riesgos han aparecido ya entre los jóvenes,  como el aislamiento, la poca profundidad de la amistad, o la tendencia a ciertos vicios que tienen también las redes…

PF. Si, es claro el hecho de que los jóvenes saben más que los adultos de este medio, y lo usan fácilmente. ¿Cómo ayudarlos? Se necesita una formación importante de los profesores en ese campo.

Z. Usted asumió ahora un nuevo gobierno en la congregación. ¿Cuáles son los principales retos que se ha propuesto?

PF. Este nuevo gobierno está trabajando, usando las indicaciones recibidas por el capítulo general, que es la estancia de gobierno más alta de la congregación. El tema que inspiró muy claramente todo el capítulo, fue el tema de la familia Marianista. Significa que estamos siempre intentando pensar más en nuestra vida y nuestra misión, al interno de una familia más ancha que es la familia Marianista, que comprende los religiosos, un instituto secular y también los laicos.

Z. ¿Cómo debe responder una familia religiosa como la de ustedes, a la sociedad actual?

PF. La sociedad educativa nos impone estar muy atentos de cómo ayudar a los jóvenes hoy, a responder ellos mismos a los desafíos del mundo. Eso nos impone entender bien la cultura actual, para poder ayudar a los jóvenes. También estaría lo de nuestra tradición, que siempre intentamos trabajar para formar comunidades alrededor de nosotros, también eso es un gran desafío. Hoy la sociedad es muy individualista, por ello crear siempre esta dimensión de la comunidad, de la relación entre las personas, es muy positivo.

Z. Finalmente ¿Qué mensaje le puede dar a familia Marianista del mundo entero, ahora al inicio de su período?

PF. Para mí es un mensaje de esperanza. Pienso que tenemos una misión que me parece muy bonita, de hacer trabajo con los jóvenes en el sentido de comunidad, tal como estaba mencionando. Y también la dimensión mariana, pues María nos ayuda al mismo tiempo a tener un sentido de radicalidad en nuestra entrega, pero también está su sentido de aproximación a la realidad, que nos ayuda mucho.

José Antonio Varela Vidal
(ZENIT – 24 oct. 2018).-
El padre Daniel Pajuelo Vázquez se toma un selfie con el padre André Fétis© Marianistas

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