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Sínodo de la Juventud 2018 y las familias: conversaciones con el Cardenal Antonio Mª Rouco (II)

Sínodo de la Juventud 2018 y las familias: conversaciones con el Cardenal Antonio Mª Rouco (II)

 

El Cardenal Antonio María Rouco, con el Papa Emérito Benedicto XVI, preparando la JMJ 2011, con una mochila del peregrino

 

Convertir a los jóvenes en apóstoles, y apóstoles de apóstoles, fomentar en ellos el celo apostólico. Esa es la receta para la juventud del Cardenal Rouco, hacer que las y los jóvenes se emocionen, que acompañen movidos por su Fe con obras a los otros jóvenes que no han encontrado, o que han perdido el sentido de la vida en Jesucristo. De esto converso con él en su casa en Madrid el día 29 de setiembre festividad de los Santos Arcángeles, siendo San Rafael el que acompañó a Tobías en el camino de la vida. Y junto a eso de las familias, “el único lugar donde se encuentra el amor gratuito”. Que no contrario a “de pago” sino como don, que nos recuerda el “gratis lo recibiste, dalo tú también gratis”. 

Jordi Picazo

 

Eminencia, en 2018 se celebrará un sínodo de los jóvenes. Parece que el enfoque de alguno organizadores consiste en preguntar a los jóvenes qué esperan de la iglesia, recoger fundamentalmente sus ideas, muchas simplemente ideas de cambio… ¿Qué listón les podemos pasar a los jóvenes, si hay un vacío evidente de formación enorme en la educación en la Fe? ¿Cómo visualiza el fruto del Sínodo, Usted que ha organizado dos JMJ?

“Dos”.

Dos.

Las deficiencias del método inductivo 

“Hay que esperar al Instumentum Laboris que no ha aparecido todavía. De todas maneras ese método inductivo de ver qué piensan los jóvenes, qué quieren los jóvenes; cuando, en general, se concibe la acción pastoral de la Iglesia como un ejercicio de su misión de anuncio del Evangelio y de enseñanza de la Fe a base de tener como punto de referencia decisivo y principal lo que llaman el sitio en la vida, expresada incluso en opiniones, en deseos…, pues yo creo que no van por el camino en el que se les puede hacer un gran bien para que conozcan al Señor y su Verdad, la Verdad de su vida y la Esperanza de su vida.

“Nuestro Señor no fue preguntando a nadie qué es lo que pensaban, anunció el Evangelio, el Reino de Dios que llega, el Camino de la Cruz y de la Pascua, de la nueva Pascua por la que viene la Gracia de Dios al mundo en forma de perdón, de recreación del hombre interior, la renovación de la vida a fondo, de un pueblo de Dios nuevo

“Pero eso responde -no hace falta preguntárselo a los jóvenes- a los problemas fundamentales que tiene el hombre; y que en el joven, si no es un aturdido -que eso pasa muchas veces-,  lo siente como quizá nada ni nadie que se encuentre en otras fases de la vida. Todos fuimos y somos jóvenes para la preocupación por conocer la verdad; el ansia de encontrar el camino verdadero de la vida a todos se nos ha presentado antes o después. Que luego honradamente se hayan ido por donde hayan ido, no es óbice para afirmar que ese preguntar es fundamental, ¿no?, y también para su felicidad, para sentirse liberados de todo lo que les oprime.

“Hombre, tienes que conocer cómo están y dónde están las dificultades concretas y prácticas de vivir la gran experiencia de lo que está naturalmente inscrito en la naturaleza del hombre: que es la pregunta por Dios, pregunta que anida en el corazón del hombre. No un Dios que él se fabrica sino Dios; Dios; de dónde vengo, en qué manos estoy, y yo no soy dueño de mí mismo, ni yo individualmente ni el hombre en su totalidad. Ni el mundo. Esas son las grandes preguntas a las que hay que responder, y hay que encontrar el camino para hacerlo”.

¿Caridad pastoral y Verdad?

 ¿Cómo se puede conjugar la caridad cristiana en la pastoral cotidiana en clave de la Verdad de Jesucristo, o viceversa?

“Ya Benedicto XVI en su discurso en la audiencia concedida a los participantes del sínodo diocesano de la Archidiócesis de Madrid en 2005 en torno al gran tema y objetivo del Sínodo, “La transmisión de la fe, vivida y realizada en la comunión de la Iglesia”, señaló que “en una sociedad sedienta de auténticos valores humanos y que sufre tantas divisiones y fracturas, la comunidad de los creyentes ha de ser portadora de la luz del Evangelio, con la certeza de que la caridad es ante todo comunicación de la verdad” (puede leerse completo aquí)”.

¿Se puede ser feliz en las familias? 

¿Cuál es el camino de la felicidad en la familia cristiana y en todas las familias en general?

“Tengo una experiencia familiar muy peculiar en mi familia, muy significativa. Tenemos una enferma de ELA en la familia; y teniendo una enferma de ELA, ¿cómo se consigue la felicidad? Una sobrina mía, hija de mi hermana de 90 años, enferma de ELA [Esclerosis Lateral Amiotrófica o enfermedad de Lou Gehrig o de Stephen Hawking: es enfermedad neuro degenerativa progresiva que afecta a las neuronas del cerebro y la médula espinal, que dejan de funcionar y por tanto de enviar mensajes a los músculos -Nota entrevistador]  desde hace 20 años.

“Vive con mi hermana, su madre, y una hermana religiosa, que había estudiado medicina, y que luego marchó de misionera a África muchos años y que ya de vuelta las cuida. Se suman los otros hijos e hijas de mi hermana, y también los yernos. Me pregunto, ¿Cómo se puede ser feliz, teniendo en la familia una persona con la enfermedad de ELA? No sé si somos una familia feliz, al cien por cien, pero creo que sí”.

Ámbito del amor gratuito

Y qué debe hacer la familia cristiana para no perder su esperanza y su punto de vista puesto sobre lo que están llamados a ser, frente a contradicciones y la Cruz. ¿Vivir esa alegría cristiana de  raíces en forma de cruz? 

Pues esa chica en el fondo ha llenado de alegría, de una alegría misteriosa el ambiente familiar, primero porque ella misma vive su enfermedad con una serenidad y una esperanza y una fe muy grandes, ¿no? Y es una enfermedad terrible.  Porque además el enfermo de ELA mantiene su capacidad de intelectual y espiritual intacta, aunque su sistema muscular siga atrofiado.

“Creo que la familia dentro de la experiencia humana más corriente, con todas las crisis que haya podido pasar, en las situaciones que se puedan encontrar incluso muchas que ya son familias destruidas; la familia medianamente sana, decía, humana, moral y espiritualmente, es el primer lugar para vivir la felicidad, lo que hay de  felicidad, lo que se puede llamar felicidad en la experiencia histórica del hombre. No hay otro ámbito. No hay otro ámbito donde uno pueda vivir por ejemplo la experiencia del amor gratuito: que te quieran por quién eres tú No porque tienes más o tienes menos. Eso comienza ya con la apertura de la vida en el matrimonio. Y ese quererte por quien eres se convierte pronto en una experiencia de comunidad, de ayuda de estar contigo, de pasar el tiempo, de hablarte, de quererte. Eso solo tiene un ámbito propio, y el más común, en la familia”.

La alegría de las familias de congregaciones religiosas 

“Naturalmente que también se dan experiencias, sobretodo en el mundo de la vida consagrada, de comunidad de religiosas, que se entregan al señor, las de clausura por ejemplo; yo diría que aparte de la familia, lugares donde se viva la alegría de una manera increíblemente gozosa y contagiosa son las comunidades de vida contemplativa. Usted encontrará siempre en ellas un lugar donde la alegría impera en la vida de la comunidad y de las que participan en ella.

“¡Hombre!, en un grupo de amigos y de amistad sacerdotal hay mucha alegría pero la alegría va inseparablemente unida a la experiencia del amor verdadero, del amor cristiano: del amor que en el fondo, o viene de Cristo o no lo hay, o no lo hay; o no lo hay”.

Juventud: Tras el diagnóstico, las soluciones 

“Por ello, y volviendo a los jóvenes, hay que abrirles ese camino, esas experiencias de las Jornadas Mundiales de la Juventud, las grandes peregrinaciones que hemos tenido y vivido en estas décadas, ¿no?, muestran una luz para un camino nuevo donde ciertamente la alegría es lo que marca.

“Si no se orienta bien, puede no dar todo el fruto que se espera del sínodo, e incluso puede crear alguna frustración pastoral, por eso la orientación del sínodo tiene que ser claramente, vamos a usar la palabra: “evangélica”, ¿no?, pero entendido el Evangelio de verdad: como la Buena Noticia de Cristo que nos ha salvado, y que es el Hijo de Dios”.

“Quién dice la gente que soy yo” 

“Uno de los aspectos más graves de la crisis religiosa que se vivió en los años 70 y 80 fue el problema de prescindir de la divinidad del Señor, es decir no preguntarse lo que dice el Evangelio en los sinópticos, en los tres pero más particularmente en San Mateo y de una forma más clara y plena, además con el añadido de la promesa del primado de Pedro: ¿Quién dice la gente que soy yo?

Pedro y pablo en la Barca de la Iglesia, mirando con el mismo ojo: una misma esperanza; el Apóstol Juan, a quien Jesús amaba, el más joven, mirando a Jesús: en la Capilla de la Sucesión Apostólica de la sede de la Conferencia Episcopal Española [Foto de Jordi Picazo]

“Y la gente, bueno todos le responden a Jesús que no saben, pero siempre traen a la contestación la memoria de los grandes profetas, y de los profetas más cercanos a Dios; a Elías y la tradición que había sido llevado al cielo en un carro de fuego y que volvería; de Juan el Bautista que ¡ha tenido que volver! Era Juan el Bautista un profeta de una línea profética, de un rigor personal, de una entrega a Dios incondicional, insuperable. Es lo que se le ocurre a la gente. La gran pregunta es también hoy para los jóvenes: “Tú, ¿quién crees que fue Jesucristo”?: “un profeta cualquiera, un tal, un cual…” pero ¡el Hijo de Dios! O sea que Dios interviene haciéndose hombre en la vida de todos, en tu vida, y que eso lo hace para salvarnos. Porque los jóvenes también eso es lo que buscan con fuerza.

 

“Es curioso, cuándo muere algún joven por accidente, o por enfermedad, incluso en un colegio o en la universidad la respuesta a la invitación a ir al funeral y a misa es masiva. Tienen miedo, ¡eh! es decir, cuando se les pone ante los grandes momentos de la vida, los grandes momentos, ¡Amigo! es ahí donde hay que colocarlos cuando les anuncias al Señor, no como un camino de una severidad o de una forma oscura y triste y no sé qué… ¡y doctrinaria de vivir¡ Sino como el camino de la luz, de la luz;  de la luz que les ilumina la vida.

“También es en esos momentos más dolorosos porque, en fin, no es extraño ni mucho menos el fenómeno de los tumores cancerígenos en la vida de personas jóvenes. Claro, es tremendo, ¿eh? Y cómo les hablas, ¿qué les dices, si no les hablas del Gran Misterio de Dios que envuelve su vida, y qué es un misterio de Salvación? Y que es un misterio cercanísimo al hombre, como se nos muestra en la vida del Señor”.

Recetas que funcionan para jóvenes 

“Ahora hay unas formas instrumentales de trabajo con los jóvenes que yo creo que hay que aprovechar mucho, providenciales diría. La peregrinación es un extraordinario método de trabajo, la creación de grupos de amistad, y otras. Pero hay también que infundirles ánimo apostólico; es decir, cuando quieres hacer el bien al otro, piensa no solo en sus necesidades materiales: piensa también en las necesidades de la vida de su alma, en todo su ser. Llévale a Cristo, emociónate con eso. ¡Y además!, emociónate con eso, porque se juegan su vida en ese sí o en ese no al Señor”.

Llevarles a la entrega, a ayudar en por ejemplo, el cotolengo, jóvenes disminuidos en un aspecto o en otro, bien físico bien mental…

“Yo decía más yo decía más, sí, yo decía más,  llevar a los jóvenes a la vida y al contacto con otros jóvenes que no saben qué hacer con su vida: deprimidos, decaídos con las vidas rotas.  Porque lo primero… sí está muy bien, te emocionas un poco pero puedes pasar después de largo, ¡eh! y quedas como estabas ¿no? Además eso está de moda, las ONG están de moda, y un poco  la conciencia queda de alguna forma pues bueno y, ¡ya he hecho una obra buena! Y la has hecho evidentemente, pero hay que dar otro paso que es el paso del celo, del entusiasmo apostólico en su más pura verdad, llevándole al alma y a la vida del otro joven la verdad de Cristo: para recomponer su vida para que cambie de vida, para que encuentre el camino de la vida. Es lo que se llama también las obras de misericordia espirituales. Porque nos hemos centrado muchas veces en elAño de la Misericordia en las materiales, en las temporales… ¡no, no! También en las espirituales.

“Quizá eran otros años pero vuelvo de nuevo al recuerdo de la posguerra nuestra y la posguerra mundial…  entre los jóvenes e incluso entre los niños sentíamos una especie de gran anhelo apostólico de llevar las almas a Cristo, llevar los jóvenes a Cristo, era nuestra pasión…”

Claro tiempos más puros, menos televisión…

“Si lo haces así si lo haces así vas a resolver también muchos problemas materiales injusticias, etcétera porque hay que ver dónde está el origen de las injusticias, el hondo origen de las injusticias; primero origen de las injusticias, de las crueldades, de los atropellos de las personas y de los hombres: dónde está, y cómo se resuelve eso, y cómo pones curación en ese origen…  el origen es el pecado del hombre.  Es el decir “no” a Dios.

“Es que el hombre no es la fuente de la verdad, ni la fuente de la esperanza, ni la fuente de la vida, ni la fuente del amor: ¡no es el hombre! Esa experiencia de Dios será pues una apertura para que la luz de la verdad, la fuerza y el calor de la esperanza, y sobretodo la gran experiencia del amor, puedas hacerlas tuyas. Pero a la vez te lo tienen que dar, y lo tienen que recibir”.

La profética Humanae Vitae

 En Filadelfia me chocó mucho la charla del cardenal Sarah y la del obispo Robert Barron sobre el matrimonio como imagen de Dios: se actualiza en el matrimonio la relación trinitaria, Imago Dei. ¿Se prepara un ataque a la Humanae Vitae  en el 50 amiversario en 2018?

 

El Cardenal Rouco Varela en la Jornada Mundial de las Familias en Filadelfia, setiembre de 2015 [FOTO: Jordi Picazo en Filadelfia]

 “A mí me tocó de joven profesor, primero en la Universidad de Munich y más tarde como  catedrático en Salamanca, estar en ese gran debate sobre la Humane Vitae.  Pero yo diría que la verdad de la Humanae Vitae ha recibido una prueba empírica indiscutible, que es lo de lo que Usted habla cuando me menciona el “invierno demográfico” deEspaña. ¡El invierno demográfico de Europa!: la catástrofe demográfica de Europa.

“En el fondo en la Humanae Vitae hay una captación expresa del problema: la separación en la experiencia matrimonial del orden de la Creación -del orden de la procreación- y de la entrega mutua del marido y la mujer lleva a ese resultado. Quizá en el año sesenta y ocho, cuando había muchos niños, no se percibía así, era el famoso “baby boom” en América, en Europa y en España. Pero ciertamente de cara al futuro que ya es presente era de un profetismo increíble.

“Bueno, pues alejarse de la Humanae  Vitae sería ahondar en las causas más profundas de la crisis que estamos viviendo: del matrimonio, de la familia y del hombre. Y Que no se engañen, que no nos engañemos. Parece mentira que eso pueda ocurrir después de lo que hemos vivido en estas tres o cuatro últimas décadas.

“Y es que la experiencia del amor no es una experiencia no-crucificada: es una experiencia crucificada. Pero es verdadera y es profunda y es cuando esta experiencia crucificada cuaja cuando se hace verdadera razón de la profunda alegría: ¡que una enferma de ELA esté más alegre que un chico de 18 años que está físicamente más sano y más fuerte que un toro!… es porque efectivamente la razón de la alegría de la una es mucho más honda, mucho más verdadera e imperecedera que la del otro, que se disipa enseguida y se queda vacío y sin nada en el corazón. De todos modos la Humanae Vitae es doctrina de la Iglesia, doctrina del magisterio pontificio que aclara y concreta las enseñanzas del Concilio Vaticano II y toda la gran tradición de la Iglesia y de la doctrina de la Iglesia en ese campo”.

Cristo en la Barca de la Iglesia, mirándose en la Cruz. La misma cara en las dos imágenes,
en la Capilla de la Sucesión Apostólica de la sede de la Conferencia Episcopal Española [Foto de Jordi Picazo]

Mal camino ese de chalanear con la verdad por comodidad 

Me da a que van a por ella. No podrán porque la vida sigue, y el Espíritu Santo sigue asistiendo a su Iglesia. Y la Iglesia perdura. Pienso yo que solo por este motivo no podrán. Creo que van a querer cambiar la doctrina y van a querer que el Papa lo sancione. O querrán sancionarlo por él. 

“No podrán. El Papa Francisco no sancionará esos cambios. Estoy seguro que no los sancionará”.

Sor Lucia, vidente de Fátima, respondiendo a la carta del Cardenal Cafarra -que hace pocos días ha partido a la Casa del Padre- cuando éste le escribió sobre la creación por impulso de Juan Pablo II del Instituto Juan Pablo II para el matrimonio y la familia, le previno al buen cardenal que la última batalla de Satanás en la tierra sería contra e matrimonio y la familia…

“Parece mentira que se reflexione tan poco sobre lo que hemos vivido, sobre lo que ha sido la historia de la Iglesia y de Europa, y del mundo desde los años 60. Parece mentira. Y no digamos con anterioridad a los años 60 del siglo pasado… a veces uno recuerda a Chamberlain, y la táctica y el método de Chamberlain en el famoso Tratado de Munich en el año 1938. Para evitar la guerra los aliados cedieron en todos los principios, y el 5 de octubre de 1938, seis días después de Munich, Chamberlain se presentó ante la Cámara para defender el acuerdo. La casi totalidad del Parlamento lo apoyó, pero Churchill tomó la palabra para exponer las que para él serían las consecuencias del pacto y pronosticó los hechos venideros con estas palabras: “Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra… elegisteis el deshonor, y ahora tendréis la guerra”.

“Es esa táctica de eludir la verdad porque es lo más cómodo, es lo más cómodo: no es que se la niegue, pero se la bordea… se la rodea… ¡mal camino!”.

La primera parte de la entrevista se puede leer aquí.

Aprovecho que es el día de San Rafael, 29 de setiembre, y le pido al Cardenal Antonio María, Arzobispo emérito de Madrid, su bendición para la vuelta a casa y para el viaje de la vida, que me da encantado, y yo más.

Jordi Picazo es filólogo y periodista colegiado.

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Jordi Picazo Salomo

Mi madre, Dios la tenga en su Gloria, me trajo al mundo un 10 de Julio (1962): día de San Cristóbal, ????? ??????????? (Ágios Christóforos) patrón de los conductores y “portador de Cristo”. Licenciado en Filología Inglesa por la Universidad de Barcelona (1986), he desarrollado mi tarea docente como profesor de español, inglés, y religión en centros de enseñanza Primaria y Secundaria en España y Reino Unido desde 1986 hasta la actualidad, así como formación de inglés para adultos en España y de inglés para inmigrantes en EEUU. He cursado también las asignaturas propias del Bachillerato Eclesiástico de Filosofía. Realicé asimismo estudios de doctorado en Psicología Social de la Lengua en la Universidad de Londres (1990-95) y enseñé en Harrow School, antiguo colegio del actual Emir de Qatar, Hussein de Jordania, Pandit Nerhu, Faisal de Irak, Lord Byron, Churchill y otros.
Soy miembro colegiado del Chartered Institute of Journalists de Reino Unido y del Colegio de Periodistas de Cataluña; también socio activo de la RNA (Religion News Association) de EEUU, y la Asociación de periodistas de Aragón entre otras asociaciones. Colaboro con Bioeticaweb.com y evangeli.net traduciendo artículos de interés. Orgulloso padre de Marta (18) y Oriol (19).

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