Revista Ecclesia » ¿Sinodaliqué?

Blogs de Ecclesia Camino sinodal Zona Cero

¿Sinodaliqué?

Sí, la palabra sinodalidad no existe. Y no existe porque, primero, no está en la RAE, y segundo, porque no está en el lenguaje de la calle. Si nos estamos preparando para ese gran sínodo de 2023 –y que ahora comienza–, si queremos que las consultas sean amplias, con aportaciones de todos los acentos eclesiales, de personas de todas las edades y también de todos aquellos bautizados alejados de la Iglesia, si queremos que sea efectiva la comunión y la apertura y que el texto post-sinodal sea práctico, debemos darle más impulso y difusión a este término.

Esta mañana, en una entrevista radiofónica con un profesor de Eclesiología, varias personas estábamos escuchándole hablar sobre el Sínodo de Obispos y dedicó mucho tiempo a hablar de la sinodalidad. Una de ellas, mirándonos al resto como si algo no hubiese escuchado bien, dijo, en voz baja, “¿sinoqué?”. Y ahí me surgió esta reflexión que aquí comparto con todos vosotros. Volvemos a esa necesidad nunca clara de empezar la casa por los cimientos y no por el tejado. Estos oyentes son católicos. Si a ellos no les suena esta palabra, ¿qué pasará por la cabeza de los no practicantes, los que viven en las periferias, los que no controlan el castellano, los jóvenes que apenas saben lo que es un sacramento? A las puertas de comenzar los procesos y las consultas, son muchísimas las personas que automáticamente se quedan fuera por no entender la terminología. ¿Poco esfuerzo interno o falta de interés externo? Puede haber algo de ambas, pero desde luego hablar de ello más y mejor hará que aumente la gente que se suba a este carro de la escucha recíproca, del intercambio, del compartir, del consensuar, del colaborar y todo bajo una escrupulosa actitud de respeto. La Iglesia se abre para mirar al futuro y afrontar los retos más urgentes. Tenemos una gran oportunidad. Estamos todos llamados a este reto donde, por mediación del Espíritu, sepamos escuchar en las Escrituras, en el silencio de la oración, en la lectura creyente del mundo o en los signos de los tiempos para dotar a la Iglesia, es decir, dotarnos a nosotros mismos, de un camino donde todos podamos andar firmes y unidos en nuestra rica diversidad y con todas las sinergias y protocolos establecidos para trabajar por el Reino en los próximos años.

 



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA