Silvia Brohuilet, en la imagen junto al obispo de Ávila, José María Gil Tamayo / Diócesis de Ávila.
Iglesia en España Última hora

Silvia Brouilhet, la primera virgen consagrada de la diócesis de Ávila

Ayer, Silvia Brouilhet se convirtió en la primera virgen consagrada de la diócesis de Ávila, que «abre un nuevo camino al Espíritu» en esta Iglesia local, según expresó el obispado. Brouilhet es profesora en el colegio diocesano «Asunción de Nuestra Señora» y ya forma parte del Orden de las Vírgenes tras la ceremonia de ayer, presidida por el obispo diocesano, José María Gil Tamayo.

¿Qué es el «Ordo Virginum»?

En los primeros siglos del cristianismo no había congregaciones, pero sí el Orden de las Vírgenes. Eran mujeres consagradas totalmente a Dios en virginidad, que ya se mencionan en los Hechos de los Apóstoles y en las cartas de San Pablo. En lugar de estar organizadas en congregaciones, dependían directamente del obispo y la diócesis y prestaron durante siglos servicios valiosísimos a la Iglesia, explica el obispado.

Esta institución se recuperó en el Concilio Vaticano II, en el que, junto con el aggiornamento o «actualización» a los tiempos, se quiso realizar una vuelta a las fuentes. Eso significaba volver a los textos de los padres de la Iglesia, y también implicó recuperar este orden. Desde entonces, poco a poco, cada vez más mujeres van entrando en él. Actualmente, en España hay más de ciento cincuenta vírgenes consagradas..

La regulación de esta forma de vida está en el  canon 604 del Código de Derecho Canónico y en el Ritual de la Consagración de Vírgenes promulgado el 31 de mayo de 1970. Sin embargo, aclara el obispado, una adecuada comprensión de este carisma de la Iglesia no puede darse sin la referencia a la Tradición de la Iglesia, expresada en la vida de las vírgenes cristianas de los primeros siglos y en los escritos a ellas dirigidos por los Santos Padres –san Jerónimo, san Cipriano, san Ambrosio, san Agustín, san Juan Crisóstomo, o san Atanasio–, pues sólo así se entiende con claridad el significado, características, elementos constitutivos y espiritualidad de esta forma de vida consagrada.

El Concilio Vaticano II en Sacrosanctum Concilium, la Constitución Dogmática dedicada a la Sagrada Liturgia, se pidió que se se «revisase el rito de la Consagración de Vírgenes, que forma parte del Pontifical Romano«. Cumplimiento de esta norma son precisamente el actual Ritual y el canon 604. El Orden de Vírgenes comparte con las demás formas de vida consagrada – institutos religiosos, sociedades de vida apostólica, institutos seculares, eremitas– los elementos comunes a todas ellas, como pueden ser:

  • una forma de vida estable reconocida por la Iglesia públicamente
  • el seguimiento radical de Cristo, que se concreta en el compromiso públicamente manifestado de cumplir los consejos evangélicos mediante voto, promesa u otro compromiso análogo
  • su configuración en el orden carismático y no en el jerárquico de la Iglesia, pues la virginidad por el Reino de los cielos es un carisma, don del Espíritu Santo a su Iglesia
  • la persona es consagrada con un nuevo y peculiar título a Dios, que se tiene su fundamento en la consagración bautismal y se añade a ésta por un sacramental regulado por la Iglesia
  • constituye un signo de la respuesta de amor de la Iglesia al amor de Cristo
Print Friendly, PDF & Email