Opinión

Sigüenza y la Generación del 27, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Sigüenza y la Generación del 27, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Se cumplen 90 años –como los del Papa emérito Benedicto XVI- de la Generación del 27. Es poco conocida la relación del grupo con Sigüenza, que se concretizó en la amistad entre los poetas Gerardo Diego y Bernardino Herrero. Este último trabajó en Sigüenza de 1923 a 1929 como empleado de correos. De las visitas de Gerardo Diego a la ciudad para verle, acabó por ser imprimida una revista por él fundada –Lola- en la Tipografía Rodrigo ubicada en Sigüenza. Gerardo Diego fue hombre de profundas creencias religiosas, algo de lo que seguramente no se hablará en las conmemoraciones de la Generación del 27.

Parece ser que visitó Sigüenza por vez primera el 2 de mayo de 1926. Estudió Letras en la Universidad de Deusto, de los jesuitas, religión en la escuela, aunque se licenció en la Universidad de Madrid. En esa época en la que fue a Sigüenza era Catedrático de Lengua y Literatura de instituto en Gijón. Ninguna ciudad de España mejor para que un poeta católico de su talla imprimiese una de sus revistas. Premio Miguel de Cervantes 1979, dejó su impronta católica en buena parte de su obra. Para muestra un botón:

AL CIPRÉS DE SILOS

Enhiesto surtidor de sombra y sueño

que acongojas el cielo con tu lanza.

Chorro que a las estrellas casi alcanza

devanado a sí mismo en loco empeño.

 

Mástil de soledad, prodigio isleño,

flecha de fe, saeta de esperanza.

Hoy llego a ti, riberas del Arlanza,

peregrina al azar, mi alma sin dueño.

 

Cuando te vi señero, dulce, firme,

qué ansiedades sentí de diluirme

y ascender como tú, vuelto en cristales,

 

como tú, negra torre de arduos filos,

ejemplo de delirios verticales,

mudo ciprés en el fervor de Silos.

 

A esa famosa Generación del 27, activa durante la denominada Edad de Plata, que tuvo como importante punto de encuentro la Residencia de Estudiantes de Madrid, pertenecieron un conjunto de literatos que iniciaron su actividad en torno a ese año, y entre los cuales se encontraron nada menos que los poetas Jorge Guillén, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Pedro Salinas, Dámaso Alonso, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre, Juan José Domenchina y Emilio Prados –hay quien incluye a Miguel Hernández- o los prosistas y dramaturgos como Max Aub, Fernando Villalón, José Moreno Villa o León Felipe. No menos importantes, aunque sí menos citadas son las mujeres conocidas como «Las sinsombrero»: Concha Méndez-Cuesta, María Teresa León , Ernestina de Champourcín, Rosa Chacel, Josefina de la Torre, María Zambrano, y las artistas Margarita Gil Roësset, Margarita Manso, Maruja Mallo,Ángeles Santos y Remedios Varo.

 

 

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