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Sigüenza: arte, silencio, historia

“Sigüenza, ciudad y noble y antiquísima. Dios sabe quién la fundó”, anotó el abate Ponz en su hermoso Viaje a España en 1788. La ciudad se desconoce, pero la fundación de la catedral sí está documentada. El 19 de junio de 1169, el obispo Joscelmo consagró litúrgicamente para el culto divino este templo, cuya construcción comenzó después de que el obispo Bernardo de Agén reconquistara esta histórica población. Éste es el motivo que impulsa, desde junio de 2018 hasta junio de 2019, el año jubilar con motivo del 850 aniversario de una de las catedrales más antiguas de España. Que ya es decir.

Sigüenza, consolidado como el segundo destino turístico de Castilla-La Mancha -tras Toledo- eclosiona en verano. La Pardo Bazán se llegó hasta aquí en tren para buscar lo mismo que ahora anhelan los veraneantes: sosiego, buen yantar y el fresco de las noches castellanas. Las calles bullen de visitantes, el sol se estampa con las tejas árabes de sus casonas y los mesones irradian olor a lechazo. Entretanto, los parroquianos alivian el calor echando mano del fino seguntino, una bebida a base de vermú, gaseosa y cerveza, y creada en 1947 en honor del torero seguntino Paco Berlanga.

Entre los atractivos de Sigüenza sobresale la catedral. “Es el motor litúrgico, pero también el cultural, como por otra parte lo viene siendo desde hace ocho siglos”, recalca a este periódico Jesús de las Heras, deán de la catedral. Un Año Santo o Año Jubilar es un tiempo en el que la Iglesia concede especiales gracias espirituales (indulgencias) con motivo de un acontecimiento eclesial de gran relevancia. “La Iglesia -explica De las Heras- también pueda declarar otros años jubilares o santos con carácter extraordinario, tanto de carácter universal como local y diocesano, como es el caso del Año Jubilar, el primero concedido a la catedral seguntina”.

La frase Domus Dei, porta coeli (Génesis, 28, 17), que significa La Casa de Dios es la puerta del cielo, es el lema elegido para esta celebración. No es casual, ya que la antigua universidad de Sigüenza, alumbrada en el siglo XV, estuvo dedicada a San Antonio de Porta Coeli. “La catedral seguntina es muy importante por su antigüedad y por su valor artístico. Arranca en el final del románico y se adentra en la transición al gótico, con el conocido estilo cisterciense. El edificio permite un recorrido entero por la historia del arte”, puntualiza De las Heras.

En cuanto a la conmemoración jubilar, desde el Obispado de Sigüenza-Guadalajara subrayan que estará marcada por tres ejes. Uno es el celebrativo, centrado en las eucaristías, a las que suelen sumarse los peregrinos. Otro estriba en la parte cultural, que integra conciertos -incluida una misa de coronación de Mozart programada para octubre-, ciclos de conferencias y la rehabilitación de distintas estancias catedralicias. La primera de estas intervenciones se ha llevado a cabo, tras una inversión de 700.000 euros con cargo a los Presupuestos del Estado, en elaltar de Santa Librada, una joya majestuosa que sobresale junto a la estatua del Doncel -la escultura que Unamuno dio a conocer al gran público en 1916 sigue siendo icónica de Sigüenza- y la impresionante Sacristía de las Cabezas. A ello se suman los 300.000 euros en el claustro y la recuperación de la Sala de las Banderas y la iluminación del templo. El tercer eje jubilar obedece a la “misión caritativa” mediante la construcción de un albergue de Cáritas en el centro El Pósito.

La puesta en valor de los tapices responde a una iniciativa que ha cuajado gracias a la Fundación Ciudad de Sigüenza, creada en 1997 para defender el patrimonio local. Antonio Manada del Campo y Gloria de las Heras, presidente y vicepresidenta, respectivamente, de esta entidad, enfatizan a EL MUNDO el “excelente trabajo y la disposición” de la Real Fábrica de Tapices en el rescate de estas piezas.

La serie de ocho tapices flamencos Historia de Rómulo y Remo relata la leyenda de la fundación de Roma a través de distintos pasajes, basados, principalmente, en la Historia de Roma de Tito Livio y de Plutarco. El obispo Andrés Bravo de Salamanca donó esta serie junto con la de Alegorías de Palas Atenea, en 1664. “Fueron diseñados por un artista flamenco seguidor de Charles Poerson y ejecutados en los talleres de Jean Le Clerc y Daniel II Eggermans en Bruselas, manufacturas de gran reputación en el mundo del tapiz”, detalla De las Heras.

García-Page aprovechó su visita a la Ciudad Mitrada para anunciar para el próximo año una exposición sobre la historia de esta catedral. Según el deán, “la idea es que esta muestra tenga una línea de continuidad con aTempora“, la muestra de arte sacro que hace dos años registró más de 66.000 visitas en el recinto catedralicio seguntino, una cifra extraordinaria en una población cuyo censo apenas rebasa los 5.000 habitantes.

La catedral de Sigüenza es el edificio religioso más relevante desde el punto de vista histórico y artístico de Guadalajara. Enclavada en una ciudad, como escribió Dionisio Ridruejo, de castellanía “más vieja que nueva”, está considerada una de las expresiones notables del arte español. Las obras de construcción terminaron en 1488, ya en tiempos del Cardenal Mendoza, tres siglos después de sus inicios. Etimológicamente, Sigüenza significa “la que domina el valle”. En este caso, el del alto Henares. Así que merece la pena subir hasta el cerro de la Solana, en la carretera de Soria, para otear la fisonomía del casco urbano, donde destaca tanto el castillo-Parador como las torres de una catedral que Ortega vio “toda oliveña y rosa”.

La disposición de la planta primitiva de la catedral estriba en tres naves interiores y crucero, con cinco ábsides en la cabecera del templo y un claustro situado en el lado norte. El recinto es un crisol de estilos arquitectónicos. Las portadas de la imponente fachada principal y el conjunto de muros interiores son de estilo románico. Sin embargo, los muros superiores, el crucero y sus rosetones, los ventanales del prebisterio y de la nave central, y el nuevo claustro siguen los rasgos propios del gótico. Por otro lado, el muro y las recias torres cuadradas, construidas con fines defensivos, conforman un conjunto fortificado que evoca tiempos guerreros.

Javier Sanz, erudito local y académico de Medicina, escribió en su libro La Guía de Sigüenza que el aspecto de la catedral, en conjunto, “es el de fortaleza, pero visiones fragmentadas como la esbelta torre del gallo o el ábside giran esta primera sensación para acabar transformándose en agradable y plenamente satisfactoria nada más poner pie en el interior”.

La estampa es un reflejo de la propia belleza de la Ciudad del Doncel, a la que el prestigioso médico e historiador Layna Serrano consideró “ciudad-museo”. En realidad, lo sigue siendo. Un museo al aire libre.

RAÚL CONDE Sigüenza (Guadalajara). Fotos de Antonio Heredia
7 AGO. 2018-EL MUNDO

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