Opinión

Sí a la paz, sí a la paz, por José Sánchez López

SÍ A LA PAZ,  SÍ A  LA PAZ

JOSICO, Párroco y compositor

Sí a la paz. Sí a la paz. Este es mi deseo sincero y ésta es mi oración sincera y creo que  también el deseo y la oración sincera  de miles y miles de españoles y de ciudadanos anónimos de todo el mundo: Paz, Señor, para un mundo en guerra; paz, Señor, para mi corazón; paz, Señor, para nuestras familias; paz, Señor, para todos, más paz. Esa paz y esa reconciliación que se firmó entre todos los españoles en el año mil novecientos setenta y ocho con la nueva Constitución española pero que ahora la vemos muy amenazada y hasta rota en muchos aspectos y regiones de España porque algunos hombres, falsos historiadores, dedicados a la falsa política la están reinventando y reescribiendo a su antojo aunque no responda a la verdad histórica objetiva sino a su revancha de “su memoria histórica particular, subjetiva  y egoísta” llevando el agua a su molino sabiendo que las cosas nunca fueron ni sucedieron como ellos la presentan ahora; mienten a sabiendas  y así no se puede construir ni mantener la paz verdadera, ni entre los pueblos, ni entre las personas.

¿Quién no va a querer la paz si es un don de Dios? ¿Quién no va a querer la paz si es el clima más propicio para el desarrollo integral de las personas, de las familias, de la sociedad, etc..? Querer la paz, trabajar por la paz, rezar por la paz, como pide el papa Francisco, es mucho más, muchísimo más que un NO a la guerra…, porque  la paz, la paz verdadera es fruto de la justicia y se fundamenta en ella; es fruto de la verdad y engendra verdad y respeto a todos los derechos humanos y religiosos, y entre estos derechos está el derecho a la vida del niño concebido y no nacido; el derecho a la vida del enfermo desahuciado, que dicho en romance castizo supone un no al aborto y un no a la eutanasia…; como derechos humanos son, el respeto a todas las personas, a todos los bienes y a las ideas que se expresan “sin violencia” aunque no coincidan con las nuestras. Respeto también a las ideas y sentimientos religiosos. Es curioso que desde el gobierno de la nación y de algunas comunidades políticas se ataca, se mofan y se denigran los valores y sentimientos religiosos, precisamente de los católicos y no de otros grupos religiosos, ¿por qué?…Sólo hace falta echar una mirada a algunos espectáculos teatrales.

Estos días está programada una obra teatral en Madrid con dinero público que se mofa y denigran las tradiciones y sentimientos religiosos de los católicos y personas de buen hacer, ¿por qué no lo hacen con otras comunidades religiosas? ¿A qué temen? También hay algunas disposiciones y decretos del gobierno y  algunas publicidades que son muy aplaudidas desde y por instancias públicas contra los valores y derechos de los católicos. Podría seguir enumerando otros derechos fundamentales, como la lengua española en todas las regiones, la enseñanza religiosa, derecho de los padres,  pero cada uno puede hacerlo por sí mismo si es capaz de hacerlo objetivamente y sin apasionamiento…Y así, claro está, no puede haber verdadera paz ni verdadera convivencia sin  respeto mutuo.

Todos estos últimos días, cuando he visto lo que he visto y he oído lo que he oído, he repetido en mi interior estos versos que pertenecen a una canción: Paz, Señor, para un mundo en guerra; paz, Señor, para mi corazón; paz, Señor, para nuestras familias; paz, Señor, para todos, más paz. ¿Qué se gana, Señor, con  el odio? ¿Qué se gana, Señor, con la guerra? En el nombre de muchos te pido: no más odio, Señor, no más guerras”. Paz, Señor, paz.

Jesús, el Señor, el Príncipe de la Paz, “el que de los dos pueblos hizo uno y derribó la barrera divisoria, la hostilidad, aboliendo en su carne la Ley de los minuciosos preceptos, para con los dos, crear en sí mismo una humanidad nueva”, hace ya mucho tiempo que dijo con valor metahistórico, “dichosos los que trabajan por la paz, porque se llamarán “hijos de Dios”. Y cualquier tipo de terrorismo, venga de donde viniere y lo hiciere quien lo hiciere rompe el clima de paz y no favorece la paz, la convivencia.

Y no creo, como tampoco lo creen otras muchísimas personas, que, “trabajar por la paz”, pueda ser aprovechar el derecho de manifestación que reconocen las Leyes, para insultar, destrozar, robar, impedir  el también derecho que tienen los demás a expresar su opinión en público y centros oficiales, como algunos, no todos, han hecho, por lo que hemos visto y hemos oído estos días…No se puede ni se debe ser oportunista ni tampoco vale aquello de “a río revuelto ganancia de pescadores”, porque así no se trabaja por la paz, así no se construye la paz; quien así actúa no podrá nunca aplicarse, ni le podrán aplicar las palabras de Jesús, “Príncipe de la Paz”: Dichosos los que trabajan por la paz, porque se llamarán hijos de Dios…Paz, Señor, para un mundo en guerra; paz, Señor, para mi corazón¸ paz, Señor, para nuestras familias; paz, Señor, para todos, más paz.

Y porque estoy convencido que la PAZ es un don de Dios, un regalo del cielo a los hombres,y a la vez, un esfuerzo, un trabajo de las personas con la ayuda de Dios, elevo mi corazón a Dios para pedirle: Señor, haz de mí un mensajero de tu paz; Haz de todos nosotros mensajeros, constructores de tu paz, de esa verdadera paz que tú quieres para todos los hombres, de esa  paz que en “el silencio de una maravillosa noche cantaban los ángeles: “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres, que ama el Señor”

                                              

                                               José Sánchez López  (P. Josico)

                                               Cura Párroco y compositor

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