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Sexo, enamoramiento y amor

mitologia

Sexo, enamoramiento y amor, por José Barros Guede

 Hay personas que unas confunden los términos sexo, enamoramiento  y amor, y otras que los manipulan, siendo conceptos y realidades distintas. El sexo es un instinto de reproducción que existe en el hombre y en la mujer para compartir y generar la vida humana, basado en sus diferencias orgánicas y sicológicas. Las religiones primitivas lo consideraban  como el misterio supremo cósmico y fuente de vida y riqueza. El cristianismo lo dignificó y lo sacralizó por medio del matrimonio monogámico y el romanticismo lo exaltó como algo sagrado y religioso.

El enamoramiento es el encanto que una mujer produce en el hombre, y es el atractivo e interesante que el hombre  genera en una mujer ocupando en ambos casos casi todo el campo de sus conciencias, de tal modo, que les impide ver la realidad de las personas y de las cosas, convirtiéndose, en ciertos casos, en una obsesión o en una manía personal.

El amor es la donación y entrega personal del hombre a la mujer y de la mujer al hombre procurándole el bien y evitándole el mal. El amor no tiene celos, porque confía, respeta, comprende y produce gozo, alegría, paz y comunicación de bienes espirituales y materiales entre las personas. Su ausencia genera envidia, discordia, contienda, riña y celos y ruptura de la convivencia matrimonial.

Generalmente los hombres y las mujeres se unen en matrimonio o en pareja por estar enamorados, es decir, por estar encantados e interesados,  pero el enamoramiento no garantiza la convivencia matrimonial. El estado de enamorados es un paso que puede encontrar el amor, pero solo el amor garantiza un matrimonio uno e indisoluble y la felicidad entre  padres e hijos.  El hombre y la mujer son iguales como especie, pero diferentes, como género o sexo

 Lo que le interesa al hombre es algo, mientras que lo que le interesa a la mujer es alguien.  El ser del hombre es saber y  hacer, mientras que el ser de la mujer es estar y sentir. Para el hombre, el mundo es trabajo y transformación, mientras que para la mujer es cuidado y servicio. Mientras el hombre es cabeza que quiere comprender y explicar la vida, la mujer es corazón que siente la vida y cuanto conoce lo trasforma en sentimientos y emociones y reduce lo abstracto a concreto

José Barros Guede.

A Coruña, 7 de octubre del 2015

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3 comentarios

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  • El amor no tiene sexo. Y el reiterar entre hombre y mujer vuelve a ser algo que ya no tiene sentido, ni nunca lo ha tenido, a pesar de que la Iglesia se empeñe en esto, la realidad es más tozuda y no harán que las personas sientan lo que ustedes transmiten, es primitivo y además basado en lo que les gustaría, pero no lo que sucede en el interior de las personas, ya que ninguna de ellas elige su orientación sexual como tampoco puede elegir qué color de ojos, o de pelo, pero sigan «creando conciencias» para quien quiera creerlo.

  • ¿ Por qué el Diablo se esconde y de puntillas pone el morbo en la sexualidad humana ?
    Porque, de lo humanamente creado, la sexualidad es lo más preciado, lo más bello,
    noble, sublime y sagrado, es la joya de la creación, y él, que no quiere el bien para el
    hombre, desea empañarla. Y, vistiéndose de luz y de verdad -como hizo con Eva-,
    llega hasta la criaturilla humana para confundir, oscurecer y empañar la obra más
    hermosa y excelsa del Creador, de la que siente envidia. Y las religiones, queriendo
    penetrar este arcano, han hecho de este regalo un tabú. Mas la Iglesia, depositaria
    de la verdad, hace de este misterio, el sacramento del matrimonio, para que el hom-
    bre y la mujer vivan como Dios manda: Pero el solo hecho de llegar al altar no es
    suficiente. Es necesaria una argamasa fuerte para que el nido no caiga, y esa arga-
    masa es la oración, que hace del matrimonio un hogar y del hogar una familia,
    aunque no falten cardos y espinas en el nido.

  • Soy lectora ávida de la revista eclesia y con todo respeto, este texto me parece un poco limitado y retrógrado. Desde el siglo pasado se ha dicho mucho sobre la sexualidad humana, sobre la educación de género y la educación en el amor, en un contexto de respeto, dignidad y responsabilidad compartida. Soy mujer católica, esposa y madre de familia y esta descripcíón no responde de ninguna manera a mi relación de pareja a mi vida familiar y a la educación que yo procuro a mi hija. Por favor, no podemos seguir impulsando desde la iglesia argumentos que disocien la vida emocional de la vida sexual y que consideren a ambas en contraposición con la vida del espíritu. Tampoco podemos conferirle a cada persona la capacidad de amar, sentir y de hacer, sólo por ser hombre o mujer. El amor se expresa en lenguajes diversos y no necesariamente obedece al género. Así como hay mujeres que expresan su cariño a través de las caricias y de una plática que enriquezca el intelecto hay hombres que brindan su amor a través del servicio y la comprensión.