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Sesenta años de Cáritas en Tenerife. Cartade monseñor Bernardo Álvarez

Sesenta años de Cáritas en Tenerife. Cartade  monseñor Bernardo Álvarez

Este domingo 7 de abril, con una misa en la Catedral a las 5 de la tarde, clausuramos el sesenta aniversario de nuestra Cáritas Diocesana de Tenerife. Fue fundada por mi predecesor, de feliz memoria, D. Domingo Pérez Cáceres que siempre hizo honor a su lema episcopal «parte tu pan con el hambriento», no solo practicando personalmente esta obra de misericordia, sino impulsando las obras sociales en favor de los pobres en el campo de la vivienda, la salud, la educación, la atención a los mayores, etc. y, particularmente, creando la institución de CÁRITAS que tantos y tan buenos servicios ha prestado y presta en favor de los más necesitados.

A lo largo de estos sesenta años de historia, CÁRITAS ha promovido la comunicación cristiana de bienes y, con los frutos obtenidos, ha contribuido eficazmente a socorrer las necesidades de miles de personas. Esto ha sido posible gracias a la generosidad de mucha gente, especialmente de los fieles cristianos que cada primer domingo de mes depositan su limosna en la colectas de las misas. CÁRITAS siempre da lo que recibe. Cuanto más recibe, mayor bien puede hacer.

Nuestra Cáritas Diocesana, a través de una estructura de dirección y coordinación general y con servicios en los arciprestazgos y parroquias, gracias al trabajo generoso y eficaz de más de un millar de personas (un 94% voluntarias), atiende a miles de personas cada año, sacando el máximo rendimiento a los recursos que aporta la comunidad cristiana, y a las subvenciones de algunas instituciones públicas y privadas.

Actualmente, más que nunca, CÁRITAS vive la dramática realidad de que sus recursos son insuficientes para responder a las necesidades de quienes llaman a sus puertas. Cada día se palpan de primera mano los sufrimientos de muchas personas que acuden buscando ayuda. Hace seis o siete años, en plena bonanza económica, en nuestra sociedad había un 20% de la población bajo el umbral de la pobreza. Hoy, en plena crisis, esa cifra ha aumentado considerablemente. Las demandas de ayuda desbordan las posibilidades de los servicios sociales, sean estos de la administración pública, de las instituciones de la Iglesia o de las ONGs.

Lamentablemente este sesenta aniversario, junto al incremento de las necesidades, ha venido acompañado por los recortes en las subvenciones que los organismos públicos aportaban para el sostenimiento de los proyectos de CÁRITAS y que ha obligado al cierre de algunos de ellos.

La palabra latina «cáritas» significa «caridad», es decir, amor benevolente y gratuito hacia el prójimo. La caridad implica solidaridad con la situación que viven los demás y disponibilidad para servirles en lo que necesitan. La caridad no es sólo un sentimiento afectivo, sino una actitud interior que se proyecta hacia el otro realizando acciones positivas en su favor. La auténtica compasión lleva a la acción. Como dice el refrán, «obras son amores y no buenas razones».

La actual crisis económica está afectando en nuestra tierra a cientos de miles de personas y todos, cada uno según sus posibilidades, podemos salir en su ayuda. Para ello CÁRITAS nos propone un camino: «Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir».

Los cristianos, y cualquier persona sensible, no podemos permanecer indiferentes ante esta situación, sino que siguiendo el mandato del Señor e imitando su ejemplo, debemos —hoy más que nunca— poner en práctica el mandamiento del amor fraterno y crecer en generosidad, sabiendo que, como dice el Señor, «hay más alegría en dar que en recibir».

† Bernardo Álvarez Afonso

Obispo Nivariense

 

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