Revista Ecclesia » Sermón de las Siete palabras en Valladolid: «La vida es un don que consiste en darse»
Destacada Iglesia en España Noticias Última hora

Sermón de las Siete palabras en Valladolid: «La vida es un don que consiste en darse»

Cuando el virus del miedo se inocule en nuestras vidas, «recordemos la promesa de Dios, que se convierta en vacuna y confiemos en que en lo hondo, lo bueno siempre podrá ser». Así ha predicado el salmantino Víctor Herrero de Miguel de la Orden de los Hermanos Menores de los Capuchinos, este Viernes Santo en el Sermón de las Siete Palabras de la Semana Santa de Valladolid.
Desde el púlpito de la catedral, ha expresado que «la vida es un don que consiste en darse» y ha hecho constantes alusiones a la pandemia que padecemos, recordando que el ser humano es frágil y débil: «El lugar en que acontece la vida es la intemperie. Y no ahora, en este ya larguísimo año en el que un virus ha ido demoliendo los cimientos de nuestra forma de vivir, que parecían de acero y eran de paja. La intemperie, desde siempre, es nuestro espacio».

De esta forma, ha invitado a los fieles a recordar «que en cada respiración, como Jesús en su palabra última, pongamos nuestras vidas en las manos del Padre, nuestras vidas reales y concretas, que surgen como barro enamorado de las manos de Dios».

«Siete actos de amor»

Jesús, el Crucificado, con sus últimas palabras realiza «siete actos de amor» que consisten «en liberar a todos de las cadenas del pasado, abrir las puertas del futuro, enseñar a vincular el presente, a acompañar desde su intemperie, a regalar su deseo, a herir con su herida y a enseñar que la vida es un don que consiste en darse».
En su primera palabra, «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» hace reflexionar sobre que «sabemos siempre lo que hacemos o que somos solamente lo que sabemos o hacemos… es construir un falso techo en la “mansión de la intemperie”».

«En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso», ha sido la segunda de las palabras citadas por el padre para recordar que «perdonar» libera del pasado y prometer hace del futuro «un lienzo en el que lo imposible podrá ser». La tercera, «Mujer, ahí tienes a tu hijo» y «Hijo, ahí tienes a tu madre» ha ahondado en la «fraternidad» en un momento o en el que un virus ha demolido a su juicio los cimientos de la forma de vivir.

Con la cuarta, «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», ha recordado lo que vivió en la selva de Venezuela cuando en medio de una tormenta un rayo atravesó el pecho de un niño, Carlos José, al que horas antes había dado clase en la escuela. Entonces, ha dicho, se planteó el «porqué« de aquel hecho, pero «la soledad, el silencio, el frío», que no se atenúa, surge con Dios la presencia temblorosa de una luz, «los primeros pasos de un camino».

Esto le ha llevado a la quinta palabra, «Tengo sed», con la que abordó el «deseo de Dios» de que entre los suyos exista un tipo de relación semejante al amor del agua.
Con «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu», ha recordado el último aliento con el que se entrega a las manos de Dios, como las de la figura de Auguste Rodin.

Todos los actos en la catedral

Ha sido el arzobispo de Valladolid, el cardenal Ricardo Blázquez, quien ha dado la bendición para concluir el Sermón de las Siete Palabras.

El acto que congregó a unas 280 personas en la catedral, debido a que la lluvia obligó a trasladar al templo este acto, estaba previsto en la plaza Mayor y que era el único que se iba a celebrar en la calle, ante las restricciones de la covid.



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Cada semana, en tu casa