Iglesia en España

«Ser tratadas como amenaza nos revictimiza», el testimonio en la IV Jornada de Protección de Menores del ITVR

«No puede ocurrir que las víctimas nos sintamos tratadas como una amenaza porque eso nos revictimiza». Este fue el testimonio ayer de una mujer víctima de abusos durante la Cuarta Jornada Presencial sobre Protección de Menores que organiza el Instituto Teológico de Vida Religiosa (ITVR). Un testimonio que llegó a los participantes y que desgranó algunos de los elementos más graves de este tipo de hechos. «Con toda delicadeza, el sacerdote-acompañante espiritual, se saltó todas las líneas rojas que exige la relación asimétrica del acompañamiento. Y todo en nombre de Dios», relató a los asistentes al curso.

Ante esta situación, la mujer se dirigió a los asistentes a la jornada diciéndoles que «es la víctima la que hace un favor a la institución al descubrirle a un abusador», y por ello realizó tres peticiones. Escuchar a las víctimas sin juzgarlas, formación y legislar desde las víctimas, y verdad y transparencia. «Evitar el escándalo no protege a la Iglesia», aseguró.

Acompañar, no abandonar

Covadonga Orejas, del equipo Ruaj, intervino también en esta jornada, destacando que la «protección sin acompañamiento es un trabajo inútil». Además, resaltó que el acompañamiento es una relación entre «compañeros de camino» que supone una relación respetuosa y dignificadora.

Orejas apuntó algunos errores a la hora de acompañar, y sus posibles soluciones. Este acompañamiento debe ser resituado en el conjunto de otras mediaciones, aceptando los roles de cada uno, pactando tiempos y periodos, confrontado adecuadamente con mucha escucha, mucho respeto y mucha delicadeza; y, sobre todo, afrontando todo con una «paciencia mineral» solo comparable al tiempo que tardan en formarse las rocas.

Presunción de inocencia y presunción de veracidad

Durante esta jornada celebrada en el ITVR, el juez de la rota Manuel Arroba desgranó algunas claves a tener en cuenta en un proceso canónico en casos de los llamado delicta graviora, entre los que se cuentan los casos de abusos. Arroba, que también es consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe, explicó que actividad penal tiene tres finalidades: la enmienda del reo, la reparación del daño y el escándalo y, en tercer lugar, el restablecimiento de la justicia.

Arroba aseguró que «Hay que partir de la presunción de inocencia y de la presunción de veracidad ante quien denuncia hechos tan graves». Ofreció también, en su conferencia, una panorámica de las fases del proceso: la fase previa (denuncia e investigación), la fase de desarrollo (pruebas y certeza moral sobre los hechos imputados) y la fase conclusiva del proceso (la medida penal, las impugnaciones y la participación de la víctima en el proceso).

Antes, durante la eucaristía de inicio, el director del ITVR Carlos Martínez Oliveras hizo referencia a la actualidad que a día de hoy tiene tratar la protección de las víctimas en la Iglesia. Recordó que, recientemente, han surgido nuevos casos (boys scouts, Jean Vanier, menores prostituidas de Mallorca, abusos entre religiosas). Destacó positivamente la creación del grupo de expertos (task force) anunciada el viernes.

La próxima jornada presencial sobre Protección de Menores en el ITVR tendrá lugar el 4 de abril.

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