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Semeraro, en la beatificación en Tortosa de cuatro sacerdotes Operarios: «El martirio no se busca, se sufre»
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Semeraro, en la beatificación en Tortosa de cuatro Operarios: «El martirio no se busca, se sufre»

La Iglesia española cuenta desde la mañana de este sábado, 30 de octubre, con cuatro nuevos beatos. Se trata de Francisco Cástor Sojo López, Millán Garde Serrano, Manuel Galcerá Videllet y Aquilino Pastor, mártires todos ellos de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, víctimas de la persecución religiosa del siglo XX en España.

La ceremonia en la que han sido elevados a los altares ha tenido lugar en la catedral basílica de Santa María de Tortosa y ha estado presidida por el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, cardenal Marcello Semeraro. Junto a él han concelebrado el nuncio de Su Santidad en España, Bernardito Auza, los cardenales Omella (arzobispo de Barcelona), Blázquez (arzobispo de Valladolid), Cañizares (arzobispo de Valencia) y Rouco (arzobispo emérito de Madrid), y una veintena de obispos, entre ellos los de Cuenca, José María Yanguas, Jaén, Amadeo Rodríguez Magro, y Ciudad Real, Gerardo Melgar, diócesis en que fueron asesinados los nuevos beatos. En ella han participado también más de ochenta sacerdotes —entre ellos el director general de los Operarios, Florencio Abajo Núñez—, unos sesenta seminaristas de distintas diócesis de España y Portugal y un centenar de familiares de los mártires.

«Para nuestra Iglesia es un acontecimiento de gracia que enriquece más la larga historia de santidad de esta diócesis», ha dicho el obispo de Tortosa, Enrique Benavent al inicio de la ceremonia. «La santidad es el tesoro más grande que tiene la Iglesia. Los santos son la sal de la tierra y la luz del mundo, la verdadera semilla del Reino de Dios. Los mártires son para quienes caminamos hacia la patria definitiva los testigos de la auténtica esperanza. Estos es lo que hoy queremos proclamar con alegría».

Tras la lectura de las biografías de los beatos y de la correspondiente carta apostólica, se ha trasladado sus reliquias al presbiterio y se ha descubierto su imagen, una obra de la reconocida pintora Isabel Guerra, religiosa cisterciense.

Pintura de los cuatro mártires beatificados, obra de sor Isabel Guerra.

«No rehuyeron el martirio, abrazaron la cruz con amor»

En la homilía, el cardenal Semeraro ha reivindicado el testimonio de de vida de Sojo, Garde, Galcerá y Pastor. «Aceptaron las enseñanzas de Jesús con el corazón abierto y la hicieron realidad en sus propias vidas», ha dicho. «Eran sacerdotes que estaban unidos no solo en la fraternidad sacramental sino también en la de los Sacerdotes Operarios Diocesanos. Y por ello se dedicaron a la promoción de las vocaciones sacerdotales. No buscaban el martirio, porque el martirio no se busca sino que se sufre, pero cuando llegó el momento de dar con sangre testimonio de Cristo no lo rehuyeron sino que abrazaron la cruz con amor».

El purpurado ha dicho que «negarse a sí mismo, como nos pide Jesús» es algo de «una dificultad extrema», «lo más difícil para un hombre». Y ha añadido que el camino hacia Dios es una cruz diaria y que hay que evitar la tentación de un Cristo sin cruz.

Al final de la ceremonia han tomado también la palabra para expresar su agradecimiento el obispo de Jaén y el director general de los Operarios.

El cardenal Semeraro, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, durante la homilía.

Formadores en los seminarios

Los nuevos beatos dieron su vida por Cristo durante la Guerra Civil Española, cuando ejercían como formadores en los seminarios de Ciudad Real, León y Baeza.

—Francisco Cástor Sojo López nació en Madrigalejo (Cáceres) en 1881. Fue ordenado en 1903 en la catedral de Plasencia y dedicó toda su vida a la formación sacerdotal en Plasencia, Badajoz, Segovia, Astorga y Ciudad Real. Fue fusilado cerca de Ciudad Real en la noche del 12 al 13 de septiembre de 1936. Tenía 55 años.

—Millán Garde Serrano, por su parte, nació en la localidad conquense de Vara de Rei en 1876, siendo ordenado sacerdote en 1901 e ingresando en la Hermandad en 1903. Se dedicó también a la formación de seminaristas, desempeñando su actividad como profesor, administrador o director espiritual en Toledo, Badajoz, Cuernavaca (México), Querétaro (México), Valladolid, Salamanca, Astorga, Plasencia y León. Falleció el 7 de julio de 1938 en la cárcel de Cuenca a consecuencia de las penosas condiciones de reclusión y los malos tratos recibidos. Tenía 62 años.

—El tercer mártir, Manuel Galcerá Vidallet, nació en Caseres (Tarragona) en 1877, siendo ordenado sacerdote en la catedral de Huesca en 1901 e ingresando en la Hermandad en 1906. Desarrolló su ministerio en los seminarios de Zaragoza, Barcelona, Tarragona, Cuernavaca, Querétaro, Badajoz, Ciudad Real, Valladolid, Belchite y Baeza, así como en el Pontificio Colegio Español en Roma. Fue fusilado el 3 de septiembre de 1936 por milicianos, junto a otras treinta personas, cerca de Ibros, diócesis de Jaén. Contaba entonces 59 años.

—El cuarto beato, Aquilino Pastor Camberos, era natural de Zarza de Granadilla (Cáceres). Nació en 1911 y murió fusilado en Úbeda (Jaén) el 29 de agosto de 1936, con 25 años y solo uno como sacerdote.

Arqueta con las reliquias de los nuevos beatos.

Con treinta mártires, los Operarios son, probablemente, una de las instituciones eclesiales que, proporcionalmente, más bajas sufrió durante la persecución religiosa del pasado siglo. Con los cuatro de hoy, todos ellos han subido ya a los altares, en varias tandas. Un primer grupo —el de Pedro Ruiz de los Paños y 8 compañeros— lo hizo el 1 de octubre de 1995; el segundo, el formado por Joaquín Jovaní Marín y 14 compañeros, en la gran ceremonia de Tarragona del 13 de octubre de 2013; y, por último, otros dos Operarios fueron beatificados el 25 de marzo de 2017, dentro de la causa de José Álvarez-Benavidas y de la Torre y 114 compañeros, de la diócesis de Almería.

Tortosa es la diócesis en la que nació el beato Manuel Domingo y Sol, fundador de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos.

Otros actos

Los actos en la diócesis catalana no terminan con la beatificación. Para la tarde de este sábado hay programada una adoración eucarística en el Templo de la Reparación, una exposición sobre los mártires y, por último, un acto cultural en el ábside de la catedral. Mañana domingo, además de una misa de acción de gracias por la beatificación (10.00 horas), tiene lugar un encuentro de los seminaristas con monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, secretario para los Seminarios de la Sagrada Congregación para el Clero (por la tarde) y un concierto de alabanza a cargo del grupo musical Siete Días en el ábside de la seo (22.00 horas).

Con anterioridad, el día 23, y dentro de los actos preparativos, los sacerdotes Operarios Lope Rubio, ex-director general de la Hermandad, y Jesús Pulido, director del secretariado de la Comisión Episcopal de Doctrina de la Fe, pronunciaron sendas conferencias sobre «La Hermandad de Sacerdotes Operarios, patrimonio de Tortosa» y «El testimonio de la fe, hoy», respectivamente. Ayer viernes, día 29, tras la acogida de los peregrinos, se celebró asimismo una vigilia de oración por las vocaciones.



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