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Semblanza de don Fernando Rielo Pardal, fundador de las Misioneras y Misioneros Identes

Instituto Id de Cristo Redentor misioneras y misioneros Identes

SEMBLANZA DE D. FERNANDO RIELO PARDAL FUNDADOR DE LAS MISIONERAS Y MISIONEROS IDENTES

Este día seis de Diciembre de 2016 se celebra el duodécimo aniversario del tránsito a la vida eterna del Fundador de los Misioneros y Misioneras Identes, D. Fernando Rielo Pardal.

Nació en Madrid el 28 de agosto de 1923 en una familia muy religiosa, rodeado del cariño de los padres y bajo la impresión de la tutela de nuestro Padre celestial, cuya presencia constante y cercana, ha regido su vida entera y marcado la espiritualidad de sus hijos e hijas.

La guerra civil española le hizo pasar directamente de la dicha infantil a la juventud sufrida, bajo los bombardeos y presenciando la matanza entre hermanos. Precisamente en el día de su Primera Comunión estuvo a punto de perecer por causa de la fe católica: “me acusaron de ser católico al haberme visto con el traje de Primera Comunión, y me incitaron a que renunciara a mi creencia. Yo me negué categóricamente y me pusieron en un paredón para fusilarme”. Finalizada la guerra, concluyó los estudios en el Instituto Real de San Isidro en Madrid.

A los 16 años en la Sierra de Guadarrama (Segovia- España) una íntima experiencia le marcó para siempre. Fue la llamada de nuestro Padre Celestial: “Sé santo, hijo mío, como yo soy santo”. Él mismo relata: “Y yo le prometí que siempre me habría de arrepentir de todo aquello que le desagradara y que me pasaría toda mi existencia buscando su voluntad… y comencé a anhelar que en el corazón de todos los hombres entrara esta palabra del Padre”.

Su pasión por Cristo le llevó, en esta misma época, a cincelar una oración que más tarde transmitirá a sus hijos e hijas identes, formando parte de su observancia: Te prometo, Señor, vivir y transmitir el Evangelio con el sacrificio de mi vida y de mi fama, fiel al mayor testimonio de amor: morir por Ti.

Esta intensa espiritualidad de Fernando Rielo se concretará, en un primer momento, con su ingreso a los 20 años en la Congregación del Santísimo Redentor, con quienes cursará los estudios filosófico–teológicos. Durante este periodo su fervor religioso y ardor apostólico le lleva a crear un movimiento llamado Motus Christi con el que se pretendía vivir una religiosidad marcada por la conciencia filial hacia nuestro Padre Celestial, como nos enseña Jesucristo. Esto fue, en realidad, el proemio de lo que sería la Institución que más adelante habría de fundar.

Pero la Providencia tenía otros proyectos para su vida por lo que, tras unos años de permanencia en la Congregación de los Redentoristas, sale de ella en 1957 y se reincorpora al mundo laboral en espera de nuevos signos de la voluntad divina. Es destinado como funcionario del Estado a Santa Cruz de Tenerife. Descendiendo del aeropuerto a la ciudad por la carretera antigua —relata él mismo— Cristo le enseña el camino: “Este es el lugar que he elegido para la fundación del Instituto; esta ciudad será tu cruz y tu gloria”. Efectivamente, allí nacerá la Institución de las Misioneras y Misioneros Identes en 1959.

A la fundación religiosa seguirán otras culturales y humanitarias, siempre con el deseo de buscar todas las vías posibles para llevar el Evangelio a todas las gentes. Esta aspiración ha desarrollado en el Fundador de los Misioneros y Misioneras Identes una extraordinaria creatividad en los ámbitos religioso y civil, lo que le ha llevado a la profundización en el pensamiento filosófico y teológico; todo ello le ha valido el reconocimiento de diversas entidades universitarias y culturales, entre las que destacamos la concesión del Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Loja (Ecuador), el nombramiento como Profesor Honoris Causa de la Pontificia Universidad Católica de Ecuador (sede Santo Domingo), y la distinción como Miembro de la “Academia Norteamericana de la Lengua Española” y del “Centro Internacional de Estudios Hispánicos”.

En 1988 se trasladó a Nueva York para recibir especial asistencia médica. Ciudad en la que ha ofrendado su vida hasta su reciente fallecimiento el seis de Diciembre de 2004, siendo faro de luz para todos sus hijos e hijas identes.

Reconocimiento canónico y expansión del Instituto de vida consagrada

La fundación de las Misioneras y Misioneros Identes inicia sus primeros pasos en la diócesis de Tenerife (Canarias – España), bajo el impulso del entonces obispo, Mons. D. Domingo Pérez Cáceres, quien recibe y anima a la primera comunidad de misioneros el 29 de junio de 1959. La peculiaridad de esta Institución, formada por varones y mujeres, laicos y clérigos, célibes y casados, exigirá un largo recorrido hasta el reconocimiento canónico, recibido de la diócesis de Madrid el 23 de enero de 1994, como Asociación Pública de Fieles. El 22 de Octubre de 2004, de nuevo en la diócesis de Madrid, la Santa Sede confiere a esta Institución el rango de “instituto de vida consagrada”, siendo canónicamente reconocido Fernando Rielo como Fundador de la misma poco antes de su partida de este mundo.

El 11 de julio de 2009, año del 50 aniversario de la Fundación del Instituto, fue reconocido como instituto de vida consagrada de derecho pontificio.

Durante todos estos años la Institución se ha extendido por numerosos países de Europa, América, Asia y África, con el resultado de unas noventa casas distribuidas en veinticinco naciones en estrecha colaboración con las diócesis donde residen.

Un nuevo carisma en la vida consagrada: “la santidad filial”

Esta institución misionera tiene como propuesta, inscrita en su nombre, el cumplimiento del mandato evangélico: “Id y predicad el Evangelio”. El término “idente” es un neologismo construido con el imperativo “id” del verbo español “ir” y la desinencia “ente” del participio latino “-ens, -entis”. Tiene el significado de “caminar uniéndose uno permanentemente con la divina conciencia filial de Cristo”. Esta “conciencia filial” marcó desde muy joven al Fundador, quien ha transmitido a la Institución la aspiración de obrar de tal modo que toda acción tenga siempre la aprobación de nuestro Padre que está en los cielos.

Partiendo de aquí, el carisma idente se concreta en vivir y testificar nuestra filiación divina, siguiendo a Cristo bajo la acción del Espíritu Santo. Se asienta, principalmente, sobre estos tres principios evangélicos:

1) la vocación a la santidad, en respuesta al mandato “sed santos como vuestro Padre Celestial es santo” (Mt 5,48);

2) la promoción de la vida comunitaria y el espíritu de familia, confiando en el consejo promisorio de Jesucristo: “cuando dos o más están reunidos en mi nombre allí estoy en medio de ellos” (Mt 18,20).

3) la prioritaria dedicación a la misión evangelizadora, a la que se está totalmente dedicados siguiendo el imperativo apostólico “id por todo el mundo y proclamad la buena nueva a toda la creación” (Mc 16,15).

La esencia de la misión y el fundamento de todas las misiones que se acometan, está en la ternura de un amor firme, inmutable, entre la Santísima Trinidad y cada uno de los misioneros y misioneras; ésta es la santidad filial considerada como misión primordial que consiste en la total disponibilidad a la gracia. Así lo recordaba el Fundador en una lección espiritual pronunciada en 1984: “Que vuestra santidad la elevéis a la categoría de misión, misión que ha de ser exclusiva en vuestra vida. Porque todo lo demás, la teología, la conversión de las almas, la expansión territorial, los medios humanos, todo es añadidura con toda la dignidad y justicia que se quiera, pero añadidura en fin de cuentas. Lo único invariable, neto, que no está medido por la fugacidad del tiempo o de la historia y que ni siquiera es apreciable externamente, es ese amor sancionado con caracteres absolutos, inmutables, entre Él y vosotros”.

Forma parte del carisma la estructura de la Institución y su ordenamiento jurídico, que, procediendo de la santidad filial vivida en común y del espíritu de familia, viene determinada por dos ramas, de misioneras y de misioneros identes, con su autonomía propia y regidas por sus respectivos Superiores Generales. A su vez, ambas ramas manifiestan su comunión entre sí sujetándose a un Presidente, Primado de la Institución, como el primero entre muchos hermanos y hermanas.

Rasgos destacados de la espiritualidad de Fernando Rielo

Según se ha venido señalando, línea maestra del vivir idente es la aspiración a la santidad en común, es decir, aspiración a vivir y transmitir el Evangelio, para que todos conozcan y amen a la Santísima Trinidad. Esto lleva a las misioneras y misioneros identes a tomar como modelo la conciencia filial de Jesucristo, para conocer cuál es la voluntad del Padre Celestial en el vivir cotidiano (lo que es posible cultivando un estado continuo de oración), y a modificar aquellos aspectos del propio carácter o costumbres que impidan reconocer ser discípulos de Cristo, para lo que consideran necesaria la dirección espiritual, vivida en comunidades homogéneas, donde se comparte la vida espiritual y la tarea misionera.

La comunidad moral es el supuesto al que están vinculados todos los miembros de la Institución y, de forma especial, los miembros que han consagrado su estado celibial, constituyendo la comunidad física o vida en común en las residencias y monasterios de la Institución. Todas las casas de la Institución, independientemente de la misión que tengan encomendadas, pretenden vivir un espíritu monástico que “consiste en el cenobio que, íntimo, el religioso hace de su alma” tomando como modelo la Sagrada Familia, “origen de una vida religiosa absolutamente perfecta”.

Los miembros de la Institución se sujetan a la misma por medio de votos (pobreza, castidad y obediencia), en los que se incluyen la dedicación al apostolado, como compromiso solícito y extraordinario de transmitir el Evangelio a todos, por medio de la palabra y del ejemplo, y el estudio y defensa activa del Magisterio de la Iglesia, por lo que se comprometen a la formación permanente en disciplinas civiles y eclesiásticas.

El lema del Instituto es Cree y Espera. La espiritualidad idente se caracteriza también por la veneración a la Santísima Virgen, como Madre y Maestra de la vida espiritual: “El esfuerzo del amor es condición indispensable para que recibáis el místico fruto que os guiará, de gracia en gracia a la más altas cimas de la santidad. Esto sólo es posible si hacéis con María lo que hizo María: observar la tierra desde el cielo más que el cielo desde la tierra”. Esta piedad se ha concretado en nueva advocación que el Fundador les ha otorgado: Nuestra Señora de la Vida Mística, a quien tienen dedicada una capilla en la Catedral de la Almudena, de Madrid (España). No menos significativa es la devoción a San José: “Tened mucha devoción a San José, cualquier problema, cualquier cosa os la concederá. San José tiene, unido a María, la omnipotencia suplicante que Cristo otorgó a la pureza de su fe. Pedidle la conversión de la Humanidad, suplicadle la santidad de la Iglesia, rogadle la comunión de todos los cristianos”.

La misión idente legada por Fernando Rielo

El carácter apostólico de los Misioneros Identes se encuentra específicamente en promover y fortalecer la fe católica especialmente en la juventud, “anunciar con especial dilección a la juventud el Evangelio de la santidad”, y en el diálogo con los intelectuales para la propagación y defensa de la verdad revelada, como forma de servicio y defensa de la Sagrada Escritura, de la Tradición y el Magisterio de la Iglesia en el mundo de hoy.

Su actuación evangelizadora se realiza en variedad de misiones según las distintas solicitudes de las iglesias locales y conforme a las necesidades de cada tiempo, cristalizando en obras sociales y en colaboración con asociaciones o fundaciones que persigan fines humanitarios. Esto se debe a que la sensibilidad social del Instituto quiere acoger, en todos sus aspectos, las frustraciones denunciadas por la indigencia humana: la enfermedad, la incultura, la injusticia y, en general, la tristeza de la vida. “Vuestro propósito, queridos hijos, es –afirma el Fundador– el mismo de Cristo: pasar por esta vida haciendo bien a todos”. Así, la actividad social de la institución abarca desde la asistencia en hogares a niños abandonados y la promoción integral de ambientes social y culturalmente deprimidos, como en la selva, hasta la nueva evangelización que supone restauración espiritual y cultural de ambientes y personas que, como en Europa o América del Norte, han caído en el materialismo y el sin sentido de la vida. Un ejemplo de esta labor misionera son las Ciudades Monásticas del Niño Jesús en Perú y Bolivia y la significativa presencia universitaria y académica en Italia, Ecuador, Chile, Bolivia, Tailandia y Filipinas.

Otras Fundaciones de Fernando Rielo

Para cumplir los fines propios del Instituto, su Fundador, Fernando Rielo, lo ha dotado de diferentes entidades culturales y humanísticas, establecidas a lo largo de más de cuarenta años de intensa actividad apostólica. Entre estas fundaciones pueden citarse:

La Familia Idente, constituida por miembros laicos que siguen el espíritu del Instituto pero no poseen vínculo sagrado y contribuyen, en la medida de sus posibilidades, a la realización de los fines de éste bajo la dirección de los miembros profesos.

La Escuela Idente de estudios teológicos y filosóficos, en la que se forman espiritual e intelectualmente por medio del trabajo y del estudio en equipo para, en colaboración y diálogo permanente con la ciencia y la cultura, vivir y profundizar en la verdad revelada y sus implicaciones en el mundo de hoy.

La Fundación Cultural Fernando Rielo, que pretende la proyección en la sociedad de los valores espirituales y culturales del hombre como expresión de una honda sensibilidad ante la realidad trascendente, y promueve el encuentro entre las diferentes culturas y tradiciones. Se irradia internacionalmente por medio de sus Premios Mundiales de Poesía Mística y de Música Sacra y la organización de jornadas de estudio y publicaciones sobre filosofía, teología, literatura, pedagogía y música.

La Fundación Juventud Idente que aspira a unir en los más altos ideales culturales y axiológicos a jóvenes de distintos países, razas y creencias, con tres pilares señalados en el lema “Dios, naturaleza y sociedad”. Su finalidad es la restauración de la humanidad, comenzando por sí mismos y desarrollando al máximo toda la riqueza que posee el ser humano; de ahí su regla de honor: ad Deum propter humanitatem (A Dios por medio de la humanidad).

El Voluntariado Idente es una vía por la que las personas pueden ayudarse mutuamente y cubrir necesidades de diversa índole, conscientes de que –como enseña el Fundador– “nada debe negarse a un ser humano que desee impartir un bien del cual se juzga poseedor… el bien no es un ente abstracto, es bien concreto”. Por ello el voluntariado tiene una dedicación intensa dentro de la propia ciudad y también como ayuda a las misiones en distintos países: Bolivia, Perú, Ecuador, India, Camerún y Chad, llevando a cabo tareas de evangelización, educación, acogida de niños huérfanos y abandonados, promoción de la mujer y la familia, sanidad, agropecuarias, infraestructuras, talleres y formación profesional.

La Asociación Sanitaria Fernando Rielo para la atención médica —especialmente a los inmigrantes— y el desarrollo de la investigación.

La Escuela Superior de Ciencias Biomédicas, en la que se llevan a cabo programas de intervención y cursos especializados de diversas áreas de la medicina y su humanización.

La Fondazione Idente di Studi e di Ricerca, creada en Italia, y la Fundación Idente de Estudios e Investigación, española, dedicadas a las diversas disciplinas universitarias y el diálogo con los intelectuales por medio de simposios, congresos, encuentros y conferencias.

Soñando el futuro

Las prioridades que marcan la labor de los misioneros y misioneras identes, fundados por Fernando Rielo, es proseguir en la tarea de la Nueva Evangelización, para la recuperación, fundamentación y proyección de los valores genuinamente cristianos en la sociedad actual, además del anuncio del Evangelio a cuantos aún no han recibido el don de la fe.

“Se trata –dice Fernando Rielo– de mostrar a nuestros hermanos la plenitud del amor divino amándoles a ellos. Este amor divino es símbolo del amor que, como regla, tiene que haber entre todos. Este factor de comunidad debe promover una verdadera cultura y un verdadero humanismo en el que se alcance una alta categoría humana”. Todo esto es posible en la medida del estado de oración, como expresa S.S. Juan Pablo II: “Sí, queridos hermanos y hermanas, nuestras comunidades cristianas tienen que llegar a ser auténticas ‘escuelas de oración’, donde el encuentro con Cristo no se exprese solamente en petición de ayuda, sino también en acción de gracias, alabanza, adoración, contemplación, escucha e intensidad de afecto hasta el ‘arrebato del corazón’. Una oración intensa, pues, que sin embargo no aparta del compromiso en la historia: abriendo el corazón al amor de Dios, lo abre también al amor de los hermanos, y nos hace capaces de construir la historia según el designio de Dios” (Novo millennio ineunte, 33).

Legado espiritual y cultural

El legado espiritual y cultural de Fernando Rielo abarca una rica bibliografía, en parte publicada y en mayor parte inédita, en la que se conjugan la mística, la filosofía, el ensa­yo y la poesía. Su sistema de pensamiento y su creatividad literaria giran en torno a su concepción genética del principio de relación sobre la cual ha impartido numerosas conferencias en or­ganismos, universidades y centros culturales internacionales, como la ONU, la OEA y la UNESCO; en universidades de los Estados Unidos como Georgetown University, The Catholic University of America, Martin Luther King Memorial Library (Washington); Saint John’s University, LaGuardia University, The Roosevelt House, Fordham University (Nueva York); Villanova University (Philadelphia), etc., y en otras universidades y centros culturales de Hispanoamérica, Francia, Italia y España.

Como poeta místico, Fernando Rielo ha sido reconocido, en su singular y extraor­dinaria riqueza literaria, por críticos y poetas de la talla de Dámaso Alonso, Jean Claude Renard, Zamora Vicente, Claude Couffon, García Nieto, Jaime Ferrán…

Aunque la mayor parte de su producción filosófica, pedagógica y literaria es inédita, ya posee diversas publicaciones en las que muestra la profundidad y originalidad de sus aportaciones. Su obra literaria ya editada se divide en dos categorías: lírica y sapiencial. La primera incluye, entre otros: Dios y árbol; Llanto azul, Paisaje desnudo; Balcón a la bahía, Dolor entre cristales; el libro de sonetos En las vírgenes sombras; e Hijos del Encuentro. Y la segunda, Transfiguración y Leyendas de amor. Destaca su honda y original mirada en su libro Teoría del Quijote. Póstumamente se han editado: Concepción mística de la antropología, con prólogo del Obispo Mons. Julio Terán Dutari; la colección de lo que —Fernando Rielo denominaba apologética forense— Cristo hoy. El criterio de credibilidad y el don de la fe; El humanismo de Cristo; y Cristo y su sentido de empresa. En 2014, en la BAC y con prólogo del Dr. D. Domingo Muñoz León, se ha editado su libro de espiritualidad En el corazón del Padre, y como homenaje, en el 10º Aniversario de su tránsito, el libro recopilatorio de algunos de sus textos espirituales titulado Sé santo.

Fernando Rielo: un diálogo a tres voces (2000), recoge importantes aspectos de su vida, su poesía y su pensamiento, a través de una larga entrevista realizada por la Profesora Marie-Lise Gazarian (especialista en este género literario), con prólogo de Gonzalo Torrente Ballester, traducido al inglés y al italiano. La editorial Desclée de Brouwer ha publicado una primera biografía, escrita por la autora Isabel Orellana Vilches, que está preparando en estos momentos una biografía completa.

www.idente.org www.rielo.com

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