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Semana Santa: la misericordia de Dios hacia nosotros

Queridos hermanos y amigos:

Inauguramos con la celebración de este domingo la Semana Santa, días en los que con intensidad vivimos la pasión, muerte y resurrección del Señor. En las diversas celebraciones de estos días y en las manifestaciones de la devoción popular el misterio de nuestra salvación se hace cercano a nosotros.

En cada una de las celebraciones de estos días, Jesús sale a nuestro encuentro para hacernos comprender y vivir que nunca estamos solos en el camino de nuestra vida; tenemos la certeza de que los momentos que revivimos en cada celebración son un acto del amor incondicional de Cristo hacia cada uno de nosotros. Como decía el papa Francisco en su homilía del Domingo de Ramos pasado: Nuestra alegría no es algo que nace de tener tantas cosas, sino de haber encontrado a una persona, Jesús; que está entre nosotros; nace del saber que, con Él, nunca estamos solos, incluso en los momentos difíciles, aun cuando el camino de la vida tropieza con problemas y obstáculos que parecen insuperables.

Tras el pórtico que se abre este domingo se presenta ante nosotros un recorrido por los distintos momentos que el Señor ha vivido para salvarnos y que nosotros podemos recorrer ahora con Él. Si lo hacemos abriendo el espíritu en cada celebración de estos días, sin duda, se dará en cada uno de nosotros una renovación que nos ayudará a vivir nuestra fe.

Esta Semana Santa puede ser un buen momento para acercarnos con confianza al sacramento de la Reconciliación, la confesión nos ayuda a vivir personalmente el encuentro con Cristo que por nosotros muere y resucita. No tengamos miedo a presentarnos ante el sacerdote para recibir de él, después de confesar nuestros pecados, la absolución que nos reconcilia con Dios por la muerte y resurrección de Jesucristo y nos concede, por el Espíritu Santo, el perdón de los pecados y la paz que llena el alma.

El mismo Papa nos ha dado recientemente un ejemplo de cómo todos los cristianos estamos necesitados de este sacramento cuando, el pasado día 28 de marzo en la basílica de S. Pedro en una celebración de la penitencia, no sólo escuchó en confesión a un grupo de fieles sino que él mismo quiso acercarse hasta un confesionario para arrodillarse ante un sacerdote y hacer su confesión.

El Santo Padre, que recuerda continuamente la misericordia de Dios, ha confesado fieles en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro y dedica siempre media hora a esta actividad en las visitas a las parroquias romanas que realiza algunos domingos, nos da a todos un testimonio de la necesidad de este sacramento acercándose, él mismo, hasta un confesor.

Su testimonio nos ayuda a todos los fieles a acercarnos a la confesión con confianza y a que también los sacerdotes sepamos estar siempre disponibles y facilitemos el escuchar a nuestros hermano en confesión.

A todos os deseo que esta Semana Santa sea fructífera y que reviviendo la pasión, muerte y resurrección del Señor nuestra fe se vea reforzada y animada.

Con todo afecto os saludo y os bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona



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