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Rincón Litúrgico

Semana de Pentecostés: Los dones del Espíritu Santo: don de sabiduría

Semana de Pentecostés: Los dones del Espíritu Santo: don de sabiduría, por Ángel Moreno de Buenafuente

“Principio de la sabiduría es temer al Señor,

fue creada en el seno materno juntamente con los fieles.

Entre los hombres puso su nido, fundación eterna,

y con su linaje se mantendrá fielmente.

Plenitud de la sabiduría es temer al Señor,

ella les embriaga de sus frutos.

Toda su casa colma de cosas deseables,

y de sus productos sus graneros.

Corona de la sabiduría el temor del Señor,

ella hace florecer paz y buena salud” (Sb 1, 14-18).

 Súplica al Espíritu para que nos reavive el don de sabiduría

 “Hablamos, entre los perfectos, de una sabiduría que no es de este mundo ni de los príncipes de este mundo, que quedan desvanecidos, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria.

«Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman.»

Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu” (1 Co 2, 6-7.10).

 Oración

 Espíritu Santo, si en la Palabra revelada nos aseguras que hemos recibido el don de la Sabiduría, regalo del Amor divino, ¿por qué a veces nos sentimos tan huérfanos de luz? ¡Ven, Espíritu de Dios, y despierta en nuestro corazón el don que nos entregaste en el bautismo al recibir la llama de la fe!

 Si la Sabiduría es el conocimiento sapiencial, amoroso de tu verdad, ¿por qué nos quedamos anclados en nuestra parcial percepción terrena y no gustamos el sabor dulce de sabernos conocidos por ti, amados por ti? ¡Ven, Espíritu Santo, déjanos paladear la dulzura del amor divino!

 

Si la Sabiduría concede la certeza de sabernos amados por Dios, ¿por qué mendigamos el amor de las criaturas, que tantas veces nos esclaviza? ¡Ven, Espíritu Santo, inunda nuestro corazón de amor y de libertad!

 

¡Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo,
padre amoroso del pobre
, don, en tus dones espléndidos,
fuente del mayor consuelo! (Secuencia)



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