Especiales Ecclesia

Segundo miércoles de Cuaresma

SEGUNDO MIÉRCOLES DE CUARESMA

TEXTO LITÚRGICO

Señor, hazme caso, oye cómo me acusan. ¿Es que se paga el bien con mal, que han cavado una fosa para mí?

IMAGEN: DÉCIMO TERCERA ESTACIÓN

Jesús muerto, puesto en brazos de su Madre

VIA CRUCIS

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio” (Jn 19, 23-28).

SALMO

Señor, mi roca y mi baluarte, mi liberador. Dios mío; peña mía, refugio mío, ¡Dios mío! Mi amparo, mi escudo y fuerza de mi salvación, mi ciudadela y mi refugio. Invoco al Señor, que es digno de alabanza, y quedo a salvo de mis enemigos” (Sal 18).

SANTA TERESA

“¿Quién será el soberbio y miserable, como yo, que cuando hubiere trabajado toda su vida con cuantas penitencias y oraciones y persecuciones se pudieren imaginar, no se halle por muy rico y muy bien pagado, cuando le consienta el Señor estar al pie de la Cruz con San Juan?” (Vida 22, 5)

COMENTARIO

La piedad popular ha proyectado la necesidad de ternura y de abrazo de la madre a su Hijo muerto, y ha hecho de esta estación la referencia consoladora para cuando nos sentimos en la prueba dolorosa. Dos sentimientos se despiertan ante María con Jesús muerto en los brazos: el de compadecer con ella y querer serle compañía y el de ponernos también en su regazo, necesitados de su amor de madre.

CUESTIÓN

¿Eres obsequioso con la Madre de Jesús? ¿Acudes a ella con gestos de amor? ¿La invocas? ¿Te encomiendas a ella? ¿Llevas algún signo mariano que te acompañe?

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