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Encuentro Madrid se inaugura con una ponencia sobre migraciones

Durante la tarde de este viernes, 4 de octubre, se inauguró EncuentroMadrid. En sus tres días de duración, tiene como objetivo crear espacios de diálogo entre personas de culturas, tradiciones y credos diferentes, convencidos de que los lugares de encuentro son el terreno propicio para la construcción de la convivencia y del bien común.

En la primera jornada de reflexión y debate sobre migraciones participaron Antonio Garrigues Walker, presidente de honor de ACNUR; Timothy Herrmann, negociador principal de la Santa sede para el «Pacto mundial para la migración segura ordenada y regular»; y Jose Ignacio Salafranca, eurodiputado del Grupo Popular Europeo

Garrigues comenzó tratando el tema de las migraciones como un hecho que «no concierne solo al mundo religioso, nos concierne a todos. La primera labor que tendrían que hacer las religiones es unirse para tratar este tema conjuntamente». «Olvidamos que todas las personas tienen el derecho a vivir en su propia patria. Para mí no hay derecho más importante que este».
Además, añadió que «la mayoría de los procesos migratorios y de refugio los ha originado el mundo occidental. Todo el mundo occidental está hoy infectado de populismo y los no populistas no estamos ofreciendo una alternativa válida». «El mundo rico no hace más que pensar en muros. Si creemos que con muros vamos a arreglar este tema estamos equivocados. O el mundo rico reconoce que es en gran parte culpable de todos los procesos de inmigración o realmente no vamos a avanzar demasiado», concluyó.

Por su parte, Salafranca habló del problema de la inmigración como un hecho «de dimensiones manejables, puede ser un torpedo dirigido a la línea de flotación del proyecto de construcción de la Unión Europea si no somos capaces de resolverlo». Puso el ejemplo de Jordania que acoge a 89 inmigrantes por cada 1.000 habitantes. «Uno por cada 5.000 habitantes en la Unión Europea es una cifra manejable… y casi imprescindible para asegurar la pirámide de relevo generacional y económica».
Para terminar, Herrmann advirtió que «nosotros podemos recibir a mucha más gente de la que pensamos, pero hay que tener voluntad. Y no tener miedo. Ahora estamos aceptando a unos 30.000 refugiados cada año, cuando hace unos años eran 60.000. Y la economía no ha cambiado mucho, de hecho está mejor que entonces». También quiso destacar cómo durante las negociaciones para el Pacto para la migración segura, «la Iglesia era siempre buscada por todos los países, porque tenemos una posición muy razonable».

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