El padre Hood
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Se buscan personas en Detroit bautizadas inválidamente entre 1986 y 1999

La archidiócesis de Detroit ha puesto en marcha la búsqueda de personas que fueron bautizadas inválidamente entre finales de los 80 y principios de los 90, en la parroquia de Santa Anastasia, en la ciudad de Troy. Es la consecuencia del descubrimiento de un sacerdote de la diócesis, que viendo el vídeo de su bautismo, en 1990, escuchó al diácono decir: «Nosotros te bautizamos…», cuando la fórmula correcta es: «Yo te bautizo…». Se trata del padre Matthew Hood, ordenado sacerdote de la archidiócesis en 2017 y que ejercía el ministerio, aunque la invalidez de su bautismo repercute en la invalidez de muchos de sus actos sacramentales como sacerdote. El diácono que le bautizó sirvió en aquella parroquia entre 1986 y 1999.

Por el momento, el padre Hood tuvo que volver a recibir todos los sacramentos:  el 9 de agosto fue bautizado, confirmado y recibió la Eucaristía. El 15 de agosto fuer ordenado diácono transitorio, y el 17 de agosto, presbítero. Ahora la diócesis de Detroit está buscando a quienes pudieran haber sido bautizados inválidamente en aquellas fechas en la misma parroquia que el padre Hood, ya que podría afectar a sus otros sacramentos recibidos a lo largo de su vida.

Pero empieza también una gran preocupación para Hood: durante los tres años que ha estado ejerciendo el ministerio tras su ordenación inválida, ha conferido los sacramentos. En el caso de los bautismos, sí son válidos. En el caso de los matrimonios en los que él ha oficiado, habrá que revisar caso por caso. Y en el caso de las confesiones sacramentales, aunque la archidiócesis de Detroit destaca que quienes han acudido «han recibido la gracia del perdón», estas tampoco han sido válidas. A tal efecto, la archidiócesis ha habilitado un formulario online para que los posibles afectados remitan sus dudas, que serán respondidas por el padre Stephen Pullis, director de Evangelización y Discipulado Misionero de Detroit.

El arzobiso de Detroit, Allen H. Vigneron, ha escrito una carta a los fieles en las que, además de dar indicaciones, quiere ofrecer tranqulidad: «Siendo importante rectificar la situación para aquellos que recibieron un sacramento inválido, si es que pueden, para aquellos preocupados por alguien que haya fallecido, es importante recordar que aunque Dios vincule su Iglesia y los sacramentos, Él es siempre soberano y misericordioso».

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