El padre Kentenich
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Schöenstatt rechaza «firmemente» las acusaciones de abusos contra su fundador

«Rechazamos firmemente la acusación de que José Kentenich haya sido culpable de abuso sexual a miembros del Instituto de las Hermanas de María de Schoenstatt», así lo asegura el movimiento apostólico Schönstatt en un comunicado firmado por el padre Juan Pablo Catoggio, su máximo responsable internacional.

El padre Kentenich se encuentra en proceso de beatificación, y estas acusaciones llegan por parte dela historiadora Alexandra von Teuffenbach recientemente en un artículo de Die Tagenspot, en base a sus investigaciones tras la desclasificación de los archivos del pontificado de Pío XII. Según el comunicado de Schöenstatt, las informaciones reveladas por Von Teuffenbach ya eran conocidas de sobra antes de iniciar el proceso de beatificación. «La información contenida en el mencionado artículo, que supuestamente «aún no ha sido evaluada», no es nueva para nosotros; fue incluida plenamente en la documentación sobre el fundador de Schoenstatt en relación con la separación temporal de su Obra (1951-1965) y está siendo estudiada a fondo por las autoridades eclesiásticas en el contexto del proceso de beatificación de Kentenich», explica el movimiento.

Más aún, en el comunicado acusan a la historiadora de basarse únicamente «en los documentos (¿o apuntes privados?) del padre Tromp», quien en los años 50 fue encargado por el Santo Oficio como visitador de Schöenstatt.

El exilio, una orden «administrativa»

Una de las grandes polémicas es que, en efecto, el padre Kentenich fue apartado del movimiento que él mismo fundó durante 14 años. «La separación del Padre Kentenich de su trabajo no se trata de una medida punitiva, sino de una orden administrativa, es decir, de una medida adoptada por vía administrativa para su ulterior examen», afirma Schöenstatt.

Además, se recuerda que el fundador volvió al instituto: «A José Kentenich se le permitió regresar a Schoenstatt en 1965 y 1966, respectivamente, después de un exilio de 14 años. Los decretos que lo separaban de su fundación fueron revocados, y la causa del fundador fue devuelta a la Congregación de los Religiosos de la época. De esta manera pudo asumir una vez más su posición de fundador en la Obra de Schoenstatt. De hecho, con esto se invalidó también la acusación de abuso de poder».

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