santo tomas de aquino
Opinión

Santo Tomás de Aquino

SANTO TOMÁS DE AQUINO

por Fidel García Martínez

Sin duda alguna Tomás de Aquino es el teólogo más importante de la Iglesia Católica. En una síntesis prodigiosa alejada tanto del positivismo del puro dato bíblico, como del racionalismo que prescinde de la Fe, su Summa Theologica, consagra un método que se sirve de la razón con su potencialidad propio para acercase con temor y temblor a analizar la Revelación tal como la propone el Magisterio de la Iglesia y las pautas de los Grandes Padres tanto griegos como latinos. En su metodología la Razón y la Fe viven en armonía, con la primera al servicio de la señora que es la Teología. Nunca ningún teólogo ni filósofo se sirvió de la razón como Tomás de Aquino, para la investigación teológica.

Resulta sorprendente como hoy incluso en la facultades y seminarios católicos su actualidad quede reducida muchas veces a una simple conmemoración litúrgica y un acto académico que poco a nada tiene que ver con su capital e importantísimo legado teológico. La ciencia Teológica transita hoy entre el positivismo bíblico y el racionalismo filosófico. Para Santo Tomás la Teología es una ciencia única y unitaria que estudia a la luz de la Fe revelada, de la Autoridad de los Padres de la Iglesia y del Magisterio de la Iglesia los verdades sobre Dios uno y Trino, sobre el ser humano y su camino hacia Dios su primer principio y último fin y sobre el Verbo Encarnado Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre, Camino, Verdad y Vida y único Mediador para llegar a la vida inmortal y dichosa. Dios y todas las cosas hacia Dios por Cristo.

Santo Tomas no sólo fue el gigante de la Teología Católica, sino que físicamente era de una estatura muy elevada, medía 1,90 metros, de complexión recta y gruesa, cabeza voluminosa. Dotado de una inteligencia profunda y equilibrada a la que unía una prodigiosa memoria y un espíritu de trabajo infatigable. Amante de las novedades teológicas y filosóficas, reunía las mejores ediciones de todos los tratados. Su amor y pasión por la verdad le hacía intrépido e incluso debatía con los grandes autores de su época de las diferentes escuelas de su tiempo.

Resulta sorprendente su intenso trabajo teológico teniendo en cuenta lo breve de su vida (1225-1274). Dentro de sus muchas obras teológicas y filosóficas (opúsculos, conferencias, sermones, cuestiones diferentes…) cabe destacar sus famosas: Summa Contra Gentiles y muy especialmente la Summa Theologica, que sin duda es la obra cumbre de la Teología Católica, tanto por su gran originalidad, como por ofrecer una visión completa de la Teología, grandiosa y sencilla. Trabaja en ella durante ocho años de forma e intensa y enfermo pero no la pudo concluir. La autoridad doctrinal y teológica de Santo Tomás ha sido reconocida desde su muerte hasta los tiempos modernos, como la prueba el Magisterio de la Iglesia con sus aprobaciones, recomendaciones y preceptos reiterados que llegan hasta el Concilio Vaticano II. El gran Papa Pío XII afirmaba en una alocución a los alumnos de los Seminarios, Colegios y Facultades Católicos: la Teología de Santo Tomás es tan acabada que no hay otra que le supere ni iguale en declarar, defender los dogmas de la Fe.

Fidel García Martínez, Doctor Filología Románica Licenciado en Ciencias Eclesiásticas Catedrático Lengua Literatura

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