Noticias Última hora

Santo Domingo de Guzmán: «Leer y entender las señales del Señor»

Domingo de Guzmán hombre inquieto, apasionado por el amor a Cristo, le pide su obispo Diego que le acompañe en una misión diplomática encomendada por su rey Alfonso VIII de Castilla que le envió como embajador a Las Marcas para concertar el matrimonio de su hijo, con la hija de un noble escandinavo.

Se pusieron en camino y al atravesar Francia, a la altura de Tolosa, descubren a hombres confundidos, no por el apego a los vanos placeres del mundo, que habían renunciado a ellos, sino confundidos en su misma búsqueda de Dios. Domingo conversando con ellos en las posadas se dio cuenta de la necesidad que tenían del anuncio de la Verdad, de Jesucristo, hasta que la Luz de Cristo alcanzara el corazón de estos hombres.  Él descubrió la bondad del corazón de esos hombres y la importancia de vivir en la Verdad.

En su segundo viaje en busca de la hija del noble para la boda, descubrieron al llegar que había muerto. En sus largas noches de oración, Domingo sabe leer lo que Dios le pide que es quedarse en el sur de Francia predicando el Evangelio de Cristo a los cátaros.  Y así lo decide, no vuelve a España y se queda con ellos. Domingo experimenta cada vez más fuerte el impulso de la predicación y siente en lo más profundo de su corazón la salvación de todos.

«Cuando le preguntan a Santo Domingo sus hijos:

  • ¿Padre, en que libro habéis estudiado más?

Él respondía:

  • En el libro de la caridad» [1].

En estos momentos, tan especiales que nos toca vivir, donde muchos nos podemos sentir confundidos, con cambios de planes, con momentos de sufrimiento, Santo Domingo nos muestra el camino que él recorrió para poder encontrar paz en su corazón y discernir qué le pedía el Señor en cada momento. Él encontraba la Luz en sus largas noches de oración. Todo lo recibía de Cristo para después darlo.

Cristo lo que nos regala, como se lo regalaba a él, es la luz para ver por dónde caminar y descubrir cada día que nuestra felicidad está en hacer en cada momento la Voluntad del Señor.

A Domingo se le representa con un perro y, en la boca del perro, una tea, que nos recuerda el sueño que tuvo la madre de nuestro Fundador, donde entendió que su hijo encendería el mundo con la predicación.

Porque a Santo Domingo no se le puede entender sin el fuego de la predicación, sin la fuerza de la evangelización. Su encuentro con Cristo le quemaba y salía por todo su ser, a todos con los que se encontraba les hablaba de Cristo. En su boca había lo que tenía su corazón.

Porque es verdad que, cuando entra Cristo en tu vida, ya no puedes vivir de otra manera, ya no puedes ignorarle más. Necesitas configurar tu vida con esta vivencia que se te ha regalado y necesitas contarlo a todos.

Porque el amor de Dios nos quema por dentro, y necesitamos gritar que Dios te ama como estás y como eres. Que no te pide nada y te lo da todo, que quiere que seas feliz. Que da su vida por ti para que tú tengas vida. Que todo lo que estás viviendo, Él ya lo ha vivido y quiere darte su amor, su paz, su sabiduría, para que nada de lo que vivas te mate. Para que puedas pasar por encima del fuego y no quemarte. Porque tú no tienes que ser fuerte, es Cristo el que es fuerte en ti, tú tienes que amar tu debilidad, porque en ella está tu felicidad. No en lo que puedes hacer, sino en lo que le dejas hacer a Cristo en ti.

Él te ama en tu debilidad, ¿tú te amas débil? Pues aquí hay un gran misterio y Santo Domingo lo descubrió, y fue capaz de dejarse transformar por Cristo, y, desde este Amor, prender fuego con la predicación.

Este camino Santo Domingo no lo hizo sólo, a nosotros vivir este momento tampoco se nos pide vivirlo solos, sino con las personas que el Señor ponga en tu camino descubriendo lo que más puedan necesitar, orando por ellos y tendiéndoles tu mano.

Que este 8 de agosto, festividad de santo Domingo, él sea nuestro ejemplo en leer y entender las señales del Señor.

[1] Cf Vida de los Hermanos II, 26, BAC.

 

Sor Leticia González-Solís

Noviciado Dominicas Lerma

 

Print Friendly, PDF & Email