Opinión

¡Un santo de ayer para el hombre de hoy!, por Severino Calderón Martinez

¡Un santo de ayer para el hombre de hoy!, por Severino Calderón Martinez

¡UN SANTO DE AYER PARA EL HOMBRE DE HOY!, por Severino Calderón Martinez

San Francisco de Asís, uno de los santos más populares para los cristianos y no cristianos. ¡Es un santo para todos!
El Poverello ha ganado el cariño y la admiración de muchas generaciones viviendo el Evangelio y presentando la pobreza, con la fuerza de un testimonio radical, amoroso y personal. Su «fraternidad universal», se expresa en su amor por sus «hermanos» – 
hombres y mujeres, ricos y pobres, enfermos y sanos, fieles y pecadores, creyentes y no creyentes, todos los animales y la naturaleza – y nos revela un alma en la que Dios es indivisible, un alma alimentada por las verdades de la fe de la Iglesia y entregada por completo a Cristo.
“El gusto por el Evangelio” que Francisco dio a conocer a los cristianos de su tiempo, sigue fascinando todavía y nos invita a vivirlo en su integridad. El ideal de amor vivido por Francisco con sencillez y plenitud, sigue ejerciendo igualmente en nuestro tiempo esa llamada y atractivo que sorprendieron a Asís. Desde ese lugar de paz y oración, san Francisco continúa irradiando en el mundo su mensaje, todavía rico de enseñanza para nuestra época actual.
Su estilo de vida inspirado en el Evangelio, su compromiso en imitar a Cristo, su mensaje de hombre auténtico que supo lograr la paz con Dios, consigo mismo, con los demás,
con toda la creación, tiene algo que decir a los hombres de hoy. La novedad central de san Francisco fue hacer descubrir a los cristianos de su tiempo y de épocas sucesivas el gusto por el Evangelio, vivido “sin glosa”, es decir, auténticamente, en plenitud y sinceridad, convencido de que solamente a quien se esfuerza en vivirlo en integridad, le revela la dicha perfecta, cuya fuente es la Buena Noticia de Jesús

Sin comportarse como maestro frente a nadie, Francisco se comprometió en el camino
de la imitación de Cristo pobre y crucificado. Muchos se unieron a él, deseosos de seguir este nuevo estilo de vida evangélica.

Igualmente el amor de Dios, llevó a Francisco a oponerse a toda forma de odio y violencia, y a difundir por la palabra y el ejemplo el respeto a todos, el amor fraterno, la sinceridad y la paz.
La sociedad de hoy, de manera más amplia que en la época de san Francisco, vive un conflicto agudo dentro de los pueblos particulares, en el campo social, económico, político y religioso. Y a escala internacional, está agredida por el fenómeno sangrante del terrorismo, de la guerra y la violación de los derechos humanos, los refugiados… Frente a este horizonte, san Francisco propone de nuevo a las personas particulares y a los pueblos la necesidad y urgencia de un diálogo auténtico desde la verdad, la libertad y el amor recíproco.
Que esta gran lección de respeto mutuo, de fraternidad y amor entre todos los hombres, porque han sido creados a imagen de Dios, siga hablando al corazón de cada hombre y de cada mujer de nuestro tiempo.

El amor de Francisco respecto a Dios, se convierte a su vez en amor a sus hermanos y hacia toda la creación. El amor por todas las criaturas es el reflejo del amor de Francisco por el Creador.

Severino Calderón Martinez, ofm

Print Friendly, PDF & Email