Opinión

Santiago Apóstol, patrón de Hispania

Santiago -Jacobo- es uno de los personajes clave de los Evangelios, hermano de San Juan, el preferido de Jesús, era pescador, hijo de Zebedeo, natural de Betsaida, de temperamento fogoso era conocido como el hijo del trueno. En los momentos importantes de la vida de Jesucristo, Dios y hombre verdadero, fue testigo excepcional: la Trasfiguración y la Oración en Getsemaní. Después de la Ascensión de Jesucristo, ocupó un lugar preeminente en la primitiva comunidad cristiana, con su autoridad serena y dialogante. Herodes Agripa, cruel tirano, siguiendo las presiones de los judíos y para ganarse su pleitesía, ordenó degollar a Santiago y encarcelar a San Pedro, liberado misteriosamente de la cárcel. La vida posterior del gran apóstol queda envuelta en la historia sagrada y en la leyenda piadosa, hasta principios del siglo XI, que está unida a Compostela, cuando comienza a convertirse en uno de los lugares más emblemáticos de la Cristiandad después de Roma y Tierra Santa. Surge el Camino de Santiago que no sólo es de peregrinación por los que transitan millones de fieles llegados de todos los países de Europa. El Camino se convierte en uno de los puntos culminantes de cultura, comercio y repoblación. Toda Europa camina a Santiago. La injusta, reaccionaria y anticlerical desamortización del masón Mendizábal, hizo del Camino un erial intransitable y despoblado. Gracias al afán de anónimos amantes del Camino se fue revitalizando. Don Manuel Fraga apostó con energía por el Camino y obtuvo resonantes éxitos, siendo el mayor la peregrinación apostólica del papa de Europa, San Juan Pablo II; en Santiago de Compostela, lanzó el gran desafío cuando con su potente y profética voz dijo: Europa se tú misma y reanima tus raíces cristianas. Algo que la llamada Europa de la normalidad ha olvidado y está convirtiendo en sin más futuro que fobia anticristiana masónica.

Los historiadores positivistas y materialistas, marxistas de la lucha de clases como motor de la historia sus epígonos del azar y determinismo, que reducen la historia a contar la antigüedad y el número de las piedras del Camino que no han contado, se niegan a admitir el hecho y la confunden con sus prejuicios. La Historia tienen sentido y finalidad como demostró en su emblemática La Ciudad de Dios Sin embargo algunos hechos son firmes, pues a principios del siglo XI, el eremita Pelayo-no el rey Asturiano que inició la Reconquista -palabra que odian los progres iconoclastas, seguidores de la leyenda negra- observó unos resplandores que salían de un campo cercano, al que se llamó Compostela. Con el gran Rey Asturiano Alfonso II comienzan las peregrinaciones de Europa, por el Camino de Santiago de Compostela, que vuelven por sus fueros en búsqueda de las raíces perdidas.

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