Iglesia en España

Santander: Gesto diocesano para vivir más intensamente la cuaresma

20 años transformando la limosna cuaresmal en gestos concretos por los necesitados

Un año más, y ya van 20, en las parroquias de Santander se ha repartido el primer Domingo de este mes, que coincidió también con el primero de la Cuaresma, unas huchas de cartón que van materializar las limosnas y privaciones de los fieles para colaborar en los distintos proyectos que aparecen en los laterales de la hucha.

Gesto diocesano para vivir más intensamente la cuaresma

Un gesto diocesano que nos lleva a recorrer el camino de la cuaresma practicando los tres ejercicios cuaresmales que, propuestos en el Evangelio, recoge en su lema: “Ayuna, com­parte y ora”. Tres palabras que están «estrechamente vinculadas entre sí y, por tanto, no se pueden separar», como nos recuerda Mons. Manuel Sánchez Monge, Obispo de San­tander, en su carta pastoral al comienzo de la Cuaresma.

«22.000 huchas, que son 22.000 familias», así fue como Dª Sonsoles López Huete, direc­tora de Cáritas Diocesana de Santander, califico la envergadura de este gesto, sacándonos de lo intangible de la cifra de las huchas, que este año se han imprimido, y centrándonos en las personas concretas que, a través de este gesto, ayudarán a otras.

Y en esta sintonía compartió uno de los párrafos de la carta con la que el Obispo presentaba a todos los fieles el gesto de las huchas como contracul­tural, trayendo a colación un texto de Mario Benedetti: «Occidente se ve aquejado de una alarmante mezquindad, y el síndrome de la insolidaridad dócilmente adquirida puede llegar a ser tan grave como otro sida… Las sociedades en desarrollo, en su conjunto, se muestran tan autosatisfechas de su confort y de su habilidad para lograrlo que se tornan amoscadas y recelosas cuando los rostros más o menos oscuros del Tercer Mundo modi­fican el paisaje de sus grandes ciudades. Sucede que la insolidaridad es contagiosa… Por otra parte, la solidaridad es una palabra tan larga que ni siquiera cabe en los poemas post­modernos.»

Un proceso riguroso

En su intervención Dª Elisa Gutierrez Castanedo, técnico de Cáritas, enumeró las diferen­tes partes de un proceso riguroso por el que se eligen los proyectos que van en estas hu­chas. Desde la gestación de los proyectos que coordina la Delegación Diocesana de Misio­nes, en escucha y estrecha relación con los misioneros cántabros en el mundo en vías de desarrollo, hasta su presentación abalada por los Obispos o superiores congregaciona­les… todos los momentos previos a que lleguen a la mesa de Cáritas en que, junto con el Obispo, se eligen aquellos proyectos que cumplen con las características que se busca apoyar desde la Iglesia: proyectos con un fuerte componente de desarrollo social.

Los que se terminan eligiendo, tras recibir la ayuda ‒que finalmente sea recaudada en las parroquias al entregar las huchas el próximo 18 de abril, Jueves Santo: día del amor fraterno‒ también deben responder justificando con una memoria lo que han hecho con las limosnas que se les han dado.

El Vicario de Pastoral, D. Ricardo Alvarado del Río, que representó al Obispo ante los medios, nos propuso ampliar nuestra mirada en esta Cuaresma, para sen­tir también a los de lejos cercanos y ayudarlos en sus necesidades materiales, y enmar­cando también este gesto dentro de los retos del plan pastoral vigente en la Diócesis de Santander.

Este gesto de las huchas vuelve cada año con todos los visos de quedarse, y lo más impor­tante, lo hace para seguir gritándonos, en medio de nuestras comodidades y bienestar, que podemos privarnos de tanta superficialidad que a otros ayude y les posibilite vivir.

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