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Opinión

Santa Teresa y la realeza de Jesucristo, por Fidel García Martínez

Santa Teresa y la realeza de Jesucristo, por Fidel García Martínez

Después de domingo del discurso escatológico de Jesucristo, la Iglesia celebra el domingo de su Reinado. El título cristológico de Rey tiene una base en la Escritura. Son malos tiempos estos para las monarquías parlamentarias o no, porque se piensa que la menos mala de las formas de gobierno es la democracia, cuando realmente son las oligarquías del dinero y de la tecnocracia las que realmente gobiernan en el mundo, como afirma el papa Francisco en la Laudato Si, que según se va acercando la cumbre del Clima en París el próximo 30 de noviembre, es aún profética e importante.

En España durante décadas la Fiesta de Cristo Rey tuvo una importancia social grande; sería la nación donde reinaría el Sagrado Corazón de Jesús. No faltaron ideologías políticas que pretendieron inspirarse en Cristo Rey. Hoy los laicistas reaccionarios pretenden, donde gobiernan, erradicar con mentiras y oportunismo demagógico todos los símbolos cristianos desde le humilde belén y hasta la misericordiosa cruz. Quieren como decía Santa Teresa volver a sentenciar a Cristo y poner su Iglesia por los suelos.

Santa Teresa vive en un momento histórico en el que la monarquía española llega a su cénit con Carlos V, y muy especialmente con Felipe II a quien la santa escribió cartas llenas de amor y reverencia: así confiesa tenerle gran amor, y lo tiene como gran protector de su Reforma carmelitana: “pues ningún otro amparo tenemos en la Tierra”. Los títulos que le da son excelsos: “autoridad sacra, católica, cesárea, real majestad, nuestro señor”

Para ella el auténtico rey es Jesucristo, Rey Eterno: “0h Rey de la Gloria, Señor de todos los reyes, cómo no es vuestro Reino armado de palillos, pues no tiene fin. No dejaréis para siempre de Gobernar. Jesucristo es emperador, posiblemente recuerda a Carlos V en su grandeza, cuando ella era una niña: “Me voy espantando de cómo no sólo es rey, sino emperador” Los cristianos tiene que defender a su rey, así en clara alusión a los terribles acontecimientos acaecidos en Francia contra los católicos por los hugonotes escribe: “¡Oh Cristianos! Tiempo es ya de defender a vuestra Rey y acompañarlo en tanta soledad”

Jesucristo Rey mora en el Castillo interior, que es el alma en gracia: ¿Qué tal parece que será el aposento en donde un Rey tan poderoso, tan sabio, tan limpio, tan lleno de todos los bienes se deleita”

Fidel García Martínez



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