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Santa Sede pide equilibrio y sostenibilidad en la gestión de mares y océanos

Santa Sede pide equilibrio y sostenibilidad en la gestión de mares y océanos

«El objetivo es lograr por tanto, un enfoque equilibrado entre los beneficios económicos que obtenemos de los recursos oceánicos y la conservación y sostenibilidad de nuestros océanos», explicó Mons. Bernardito Auza, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, con ocasión de la 25ª sesión de la Asamblea de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos.

Ciudad del Vaticano, 27 de julio de 2019

Una perspectiva de «cuidado y responsabilidad» de los océanos, no de «explotación y mera utilización». Es el eje central del discurso del Arzobispo Bernardito Auza, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, con ocasión de la 25ª sesión de la Asamblea de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, que finalizó el 26 de julio en Kingston, Jamaica, donde este organismo tiene su sede.

Océanos y mares: patrimonio de la humanidad

Durante los trabajos de esta Asamblea que ha conmemorado el 25º aniversario de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y el nacimiento de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, en noviembre de 1994; Mons. Auza recordó que según los principios del patrimonio común de la humanidad, «nuestro planeta y por lo tanto también los océanos son un regalo que nos ha sido confiado para nuestro disfrute pero también para una gestión ética».

Asimismo, el prelado advirtió que una perspectiva centrada solamente en garantizar los «derechos y beneficios económicos sin imponer plenamente las obligaciones pertinentes», no garantizará la sostenibilidad, ni la conservación de nuestros océanos y recursos marinos, ni por consiguiente un beneficio económico duradero.

Equilibrio entre beneficios y sostenibilidad

El objetivo es lograr por tanto, un «enfoque equilibrado» entre los «beneficios económicos que obtenemos de los recursos oceánicos» y la «conservación y sostenibilidad de nuestros océanos».

Mientras que los beneficios económicos contribuyen al bienestar de los Estados y de sus pueblos al proporcionarles alimentos, refugio y medios de subsistencia», subrayó el observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, «las obligaciones de salvaguardar la salud de los océanos no deberían quedar relegadas a un segundo plano».

«Cualquier enfoque de la explotación de los recursos marinos debe tener en cuenta los datos de la investigación científica sobre el estado de nuestros océanos: una mayor armonía entre la información científica y las actividades comerciales relacionadas con los océanos es indispensable para lograr un enfoque equilibrado, una buena toma de decisiones, una regulación adecuada, evitando posibles conflictos de intereses», aseveró Mons. Auza.

Agradecimiento de la Santa Sede

Por esta razón, añadió, la delegación de la Santa Sede agradece el compromiso de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, en colaboración con organizaciones e instituciones científicas, de mejorar la evaluación de la biodiversidad y la cartografía de los fondos marinos: «La esperanza es seguir afrontando sabiamente los retos cada vez más difíciles para la regulación de las actividades humanas en los océanos y mares», concluyó.

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