Mártires del Siglo XX en España

Sangre de mártires… semilla de cristianos

Antonio Ángel Algora Hernando
Antonio Ángel Algora Hernando, obispo de Ciudad Real

Del total de 522 mártires que van a ser beatificados dentro de un mes, el 13 de octubre en Tarragona, S.S. Benedicto XVI firmó el 28 de junio de 2012 el Decreto con el cual se reconoce el martirio del Siervo de Dios Hermenegildo de la Asunción y cinco compañeros de la Orden de la Santísima Trinidad. Sus nombres son: Hermenegildo, Buenaventura, Francisco, Plácido, Antonio y Esteban. Cuatro vascos, un leonés y un paisano nuestro del mismo Alcázar de San Juan. En edades comprendidas entre los 57 años del P. Hermenegildo y 37 del P. Antonio de Jesús, el más joven.

Su biografía se puede resumir en haber consagrado su vida a Dios como religiosos dentro de la Orden de los Trinitarios, destinados en Alcázar de San Juan, gastando sus vidas en la “Escuelilla” y en la educación de la juventud en general, además del servicio religioso en el magnífico templo y de las múltiples atenciones a los pobres de la localidad.

Aunque tengamos que dar los datos biográficos y la fecha de su muerte, lo que más nos importa es hacer memoria de sus vidas entregadas, ratificando la verdad de dicha entrega con la confesión de la fe que supone el hecho mismo de su martirio. En este sentido, afirmamos los obispos españoles en el Mensaje que hemos redactado: «La vida y el martirio de estos hermanos, modelos e intercesores nuestros, presentan rasgos comunes, que haremos bien en meditar en sus biografías. Son verdaderos creyentes que, ya antes de afrontar el martirio, eran personas de fe y oración, particularmente centrados en la Eucaristía y en la devoción a la Virgen. Hicieron todo lo posible, a veces con verdaderos alardes de imaginación, para participar en la Misa, comulgar o rezar el rosario, incluso cuando suponía un gravísimo peligro para ellos o les estaba prohibido, en el cautiverio. Mostraron en todo ello, de un modo muy notable, aquella firmeza en la fe que San Pablo se alegraba tanto de ver en los cristianos de Colosas (cf. Col 2, 5). Los mártires no se dejaron engañar “con teorías y con vanas seducciones de tradición humana, fundadas en los elementos del mundo y no en Cristo” (Col 2, 8). Por el contrario, fueron cristianos de fe madura, sólida, firme. Rechazaron, en muchos casos, los halagos o las propuestas que se les hacían para arrancarles un signo de apostasía o simplemente de minusvaloración de su identidad cristiana».

Cuando hacemos memoria de los mártires, no pretendemos otro objetivo que no sea fortalecer nuestra propia fe. Por eso, los obispos terminamos nuestro Mensaje con estas palabras: «Exhortamos a cada uno y a las comunidades eclesiales a participar ya desde ahora espiritualmente en la Beatificación del Año de la fe. Invitamos a quienes puedan a acudir a Tarragona, para celebrar, con hermanos de toda España, este acontecimiento de gracia. Oremos por los frutos de la beatificación, que, con la ayuda divina y la intercesión de la Santísima Virgen, auguramos abundantes para todos:

Oh Dios, que enviaste a tu Hijo, para que muriendo y resucitando nos diese su Espíritu de amor: nuestros hermanos, mártires del siglo XX en España, mantuvieron su adhesión a Jesucristo de manera tan radical y plena que les permitiste derramar su sangre por él y con él. Danos la gracia y la alegría de la conversión para asumir las exigencias de la fe; ayúdanos, por su intercesión, y por la de la Reina de los mártires, a ser siempre artífices de reconciliación en la sociedad y a promover una viva comunión entre los miembros de tu Iglesia en España; enséñanos a comprometernos, con nuestros pastores, en la nueva evangelización, haciendo de nuestras vidas testimonios eficaces del amor a Ti y a los hermanos. Te lo pedimos por Jesucristo, el Testigo fiel y veraz, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén».

Vuestro obispo,

 

+ Antonio Algora Hernando

Obispo de Ciudad

 

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