Opinión

San Pedro Claver, apóstol de los negros

Si hay algún personaje gran defensor de los negros que sacrificó toda su vida por ellos ese fue el jesuita catalán San Pedro Claver. Nacido en Verdú en el valle del Urgel el 26 de junio. A los 18 años se inició en la vida eclesiástica. Ingresando poco después en la Compañía de Jesús. En la isla de Mallorca conoció a una jesuita célebre por su intensa espiritualidad ascético-mística San Alfonso Rodríguez, que le influyó definitivamente para dar un cambio radical en su vida. El 15 de abril de 1610, a los 30 años se embarcó en Sevilla en el galeón San Pedro, con el fin de consagrar su vida para cumplir su gran pasión ser esclavo de los negros. Conoció in situ la terrible realidad de la esclavitud de los negros por el testimonio del P. Sandoval, el otro gran defensor de los esclavos, cuando conoció la realidad sintió la tentación de huir ante tanta miseria y degradación, pero pudo mucho más su gran promesa. Se dedicó con gran esfuerzo y constancia a ejercer su labor apostólica con los negros en tres ciudades de Colombia: Santa Fe de Bogotá, Tunja, sobre todo en Cartagena de Indias. En una carta del 31 de Mayo 1617, conservada, aclara la forma de llegar hasta los barcos que traficaban con negros: “Ayer saltaron a tierra un gran navío de negros de Rio Guinea. Fuimos allá cargados de naranjas, limones y tabaco. Entramos en sus barracones, remeros de una y otra parte. Fuimos rompiendo hasta llegar a los enfermos de que había una gran manada, echados en el suelo muy húmedo y ennegrecido. Echamos manteos fuera, terraplenamos el lugar, llevamos en brazos los enfermos”.

Incluso entre los capitanes de los barcos era admirado por su amor por los negros, así uno testifica: “Y los negros a su vez lo amaban, pues les tenía gran amor y siempre iban a besarle la mano y se postraban arrodillados en su presencia”. Su labor apostólica basada en la respeto y en el cariño fue grandísima por la cantidad y calidad. Se pasaba cinco horas cada día en lóbregos barracones enseñando e instruyendo a sus negros, en la lectura y en la escritura, además bautizando y confesando a todos, era sus preferidos sobre los fieles de clase elevada. Bautizó a 300.000 negros, luchaba por la dignidad de los que llamaba sus señores esclavos. El 6 de septiembre enfermó gravemente y el 8 entre la una y los dos moría con la misma paz y tranquilidad que había vivido el esclavo de los negros San Pedro Claver. El hombre que supo infundir en los negros una razón para la esperanza. San Pedro Claver en estos tiempos duros de violencia es un ejemplo de heroísmo católico.

Print Friendly, PDF & Email