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Raquel Pérez Sanjuán: San Juan de la Cruz, la mirada femenina y el Espíritu

Estos días se continúa celebrando el IV Congreso Mundial Sanjuanista «Llama de amor viva», centrada en esta  obra del  santo español, en el CITeS-Universidad de la mística. Entre las personas que han invervenido, Raquel Pérez Sanjuan, actual directora de los Secretariados de la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura, y Subcomisión Episcopal de Universidades y Cultura (CEE).

Pérez afirmó en su charla de ayer, 2 de septiembre, que san Juan de la Cruz escribió Llama de amor viva a petición de una mujer laica que, además, estaba dirigida espiritualmente por el místico. Eso pone de manifiesto que el don de Dios es universal. Sobre esta idea habló en su ponencia, que llevaba por título Universalidad de la mística: la perspectiva laica y femenina de Llama. Más aún, en sus palabras, Raquel Pérez buceó hasta la Canción 3ª de la obra, donde el autor habla de los daños que algunos maestros espirituales pueden causar a las almas. De ello se desprende, según manifestó Pérez, la importancia que ha tenido para la Iglesia reconocer la libertad para practicar la propia forma de vida espiritual.

Justo antes de la ponencia de Raquel Pérez fue el turno de Carmen Herrando, profesora de éticca en en la Universidad San Jorge (universidad privada aragonesa) y en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Herrando puso la espiritualidad de san Juan en relación con la de una de las grandes autoras místicas del s.XX, Simone Weil. Herrando partió de que Simone Weil conoció la obra de san Juan de la Cruz en verano de 1941, después de haber vivido en 1938 un encuentro con Cristo que, tal como lo cuenta a un par de confidentes, se puede considerar una verdadera vivencia mística. Y su lectura de Juan de la Cruz vino a condensar sus grandes intuiciones, especialmente la de un ateísmo purificador, equiparable a la experiencia de la noche y la ausencia de Dios, y también su propia vivencia del vacío, experimentada desde la atención y la espera y la aceptación confiada de la realidad en cada instante.

La llama, el Espíritu y el Resucitado

Hoy, el congreso ha continuado con tres charlas. El primero ha sido el carmelita descalzo José Vicente Rodríguez, que ha hablado de la generosidad divina, íntimamente relacionado con el amor liberal de Dios. El santo en su obra se levanta como defensor de la acción divina en el ser humano. Dicha acción está vinculada con la inhabitación trinitaria, que es el don que más define la dignidad del hombre.

El segundo ponente fue Iain Matthiew, también carmelita descalzo y autor de autor de El impacto de Dios. Claves para la lectura de san Juan de la Cruz. El título de su ponencia ha sido La cristología de Llama: la experiencia del Espíritu el Resucitado. Según Mattiew, la llama es el Espíritu del esposo resucitado, el Espíritu que da la vida y no muerte.

El tercer ponente de la mañana ha sido Francisco Javier Sancho Fermín, director del CITeS y Doctor en Teología. El título de su charla ha sido En el más profundo centro. Para Sancho, hablar del «centro más profundo» es acercarnos a un tema de capital importancia en la comprensión de lo que significa verdaderamente la meta de la vida mística y el desarrollo en plenitud de la persona.

En el centro confluye y se resuelve el gran enigma del sentido y ser de la vida humana. En su comprensión emergen, desde la perspectiva de Juan de la Cruz, la comprensión del lugar de la revelación y plenitud, donde el hombre se conoce y se le revela Dios, donde forja los grandes valores de su propia vida y existencia, y donde aprende a vivir desde la conciencia de la gratuidad y de la filiación.



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