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San José de Nazaret y Santa Teresa de Ávila, por Fidel García Martínez

San José de Nazaret y Santa Teresa de Ávila, por Fidel García Martínez

Este año es teresiano, porque la festividad litúrgica de Santa Teresa cae en domingo. De Santa Teresa siempre se ha escrito mucho y no siempre acertadamente. Ávila será de nuevo centro mundial de peregrinación teresiana.

El Vº Centenario de su nacimiento fue un pretexto para que todas las ocurrencias sobre la Santa: su vida, sus enfermedades, sus éxtasis (hasta Cervantes les dedicó -en su tiempo- un poema singular, muy digno) sus profundas experiencias místicas , sus escritos,   fueron presa de las más extrañas opiniones  y demasiada gente emitió toda clase de obviedades, exageraciones , desatenciones sin apenas leer lo que realmente escribió la Santa Doctora sobre su amor a la Iglesia Católica de la que era hija fidelísima ; sobre los herejes que ella llamaba luteranos; sobre la Inquisición, sobre la situación de la mujer en su tiempo y la de los sacerdotes; sobre la Monarquía de Felipe II a quien admiraba, y por quien tenía gran aprecio como defensor de la Cristiandad (…) Sus numerosas cartas y su maravilloso libro Fundaciones son un complemento imprescindible para conocer a esta mujer singular que rompe todos los esquemas y todos los a priori con los que con frecuencia es mediatizada y desfigurada, y a la que un nuncio papal poco respetuoso y muy malhumorado describió como: fémina inquieta y andariega.

Entre los muchos méritos de los que Santa Terea es acreedora, no es el menor el haber protagonizado de forma muy clara y directa el que San José, el Padre legal y custodio de Jesucristo y el esposo de santísimo de su Madre Inmaculada, fuese estimado y venerado por su grandeza dentro de la Liturgia de la Iglesia como fiesta muy importante. Siempre lo fue en España y no sólo en Valencia.

San José para Santa Teresa lo es todo, desde su padre y señor hasta su gran protector y ayuda en los duros trabajos fundacionales. Como dato revelador los conventos que fundó, es titular San José del que recibió toda clase de ayuda celestial. Así escribe: “Mandóme mucho Su Majestad (Dios) procurase (la fundación) que no dejaría de hacer el monasterio y que se llamase San José…“ Se me apareció san José, mi verdadero padre y señor y me dio a entender que no faltarían dineros, que concertase los oficiales”. “Aunque tenga muchos santos por abogados, séalo en particular de san José que alcanza mucho de Dios”. “Vi a Nuestra Señora hacia el lado derecho y a mi padre y señor San José a la izquierda, que me vestían aquella ropa (…). En el capítulo sexto del libro de Vida escribe como acudió a San José para superar las gravísimas enfermedades que la aquejaban y afirma: “Querría yo persuadir a todos fuesen devotos de este glorioso Santo, por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios. No he conocido persona que de veras le sea devota y haga particulares servicios, que no la vea aprovechada en virtud. Paréceme ha algunos años que cada año en su día (19 de Marzo) le pido una cosa, y siempre la veo cumplida, si va algo torcida la petición, él la endereza para más bien mío” Si fuera yo persona que tuviera autoridad de escribir, de buena gana me alargara en decir muy por menudo las mercedes que ha hecho este glorioso Santo a mí y a otras personas” La festividad de San José es mucho más que reclamo para regalar al padre aunque también. A todos José, Pepes y Pepitos felicidades.

Fidel García Martínez, Catedrático Lengua Literatura Doctor Filología Románica

 

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