Revista Ecclesia » San José, hombre del silencio
san-jose
Rincón Litúrgico

San José, hombre del silencio

San José, hombre del silencio , por Antonio Díaz Tortajada, sacerdote-periodista

Padre nutricio de Nuestro Señor Jesucristo,

glorioso san José,

luz de los Patriarcas y esposo de la Madre de Dios:

Tú supiste guardar silencio

ante el drama de tu existencia,

pero tu corazón estaba vigilante

y lo suficientemente abierto

como para recibir la palabra que el Dios vivo

y su ángel te comunicase.

En esa profundidad del alma

de cualquier hombre

se puede encontrar uno con Dios.

Glorioso san José:

Te pedimos que nos dejemos invadir por tu silencio.

Que aprendamos a vivir en el silencio.

Hoy en día que el silencio nos causa miedo y temor,

necesitamos con urgencia el silencio.

Desde el silencio

Dios nos habla a cada uno

y se nos muestra cercano.

Sin embargo, nos invade el ruidoso vivir de cada día.

A nuestro corazón,

por mucho que lo vigilemos externamente,

se le pide la interna vigilancia

y, con ella, la música callada

y el sonido de las voces que nos hablan

desde lo más íntimo del alma.

Ésta se halla tan cargada de cachivaches,

y son tantas las murallas elevadas en su interior,

que la voz suave del Dios próximo

no puede hacerse oír.

Ilustre descendiente de David,

y guardián de la virginidad de María:

Te pedimos que nos dejemos invadir por tu silencio.

Que aprendamos a vivir en el silencio.

Vivimos bajo el condicionamiento del ruido.

Y necesitamos volver,

una y otra vez más al silencio.

El silencio, en efecto, es un tesoro.

Es precioso volver a encontrarlo,

ir cada día al encuentro de la fuente eterna.

Nunca sabremos valorar tu silencio.

vigilante defensor de Cristo.

Esta es tu grandeza,  jefe de la Sagrada Familia

y esposo de María,

vivir en silencio  como alimento indispensable de la fe.

Tú creíste y obedeciste sin comprender.

Esta discreción tuya,

y esta extraordinaria humildad,

es tan clarividente que nadie ha dudado de ella.

Tú adoraste al Verbo encarnado

y supiste vivir a su sombra.

Tú adoraste a aquel Niño que tenías entre tus brazos

y te sentías muy feliz.

Enséñanos

a dejémonos invadirnos

por tu silencio glorioso patriarca san José.

En el silencio queremos aprender a nacer

en el conocimiento de Cristo.

Enséñanos a dejémonos invadirnos

por tu silencio, casto esposo san José,

para adentrarnos en el corazón de la Verdad.

Si queremos recibir toda la luz que emana de Cristo,

hemos de aprender a amar el silencio:

En el momento decisivo de tu existencia:

Te pusiste a disposición del Padre.

–“Aquí tienes a tu siervo.

Dispón de mí”, dijiste.

Coincidió tu respuesta con la del profeta Isaías

en el instante de recibir su llamada:

— “Heme aquí, Señor. Envíame”.

Esta llamada configurará tu vida entera.

En tu silencio quedarán sepultados

todos tus padecimientos y esperanzas.

Tu vida fue la del hombre que se niega a sí mismo,

que se deja llevar adonde no quería.

No hiciste de tu vida cosa propia,

sino una vida para darla.

No te guiaste por un plan

que hubiera concebido tu intelecto,

y decidido tu voluntad,

sino que, respondiendo a los deseos de Dios,

renunciaste a tu voluntad

para entregarte a la de Otro,

la voluntad grandiosa del Altísimo.

Pero es exactamente

en esta íntegra renuncia de ti mismo

donde descubriste tu vocación y misión.

Porque tal es la verdad:

Solamente si sabemos perdernos,

si nos damos, podremos encontrarnos.

Cuando esto sucede,

no es nuestra voluntad quien prevalece,

sino ésa del Padre  a la que Jesús se sometió:

— “No se haga mi voluntad, sino la tuya”

Y a la que te sometiste tu.

Por esto glorioso patriarca san José:

Tu nos ha enseñado,

con tu renuncia,

con tu abandono

que en cierto modo adelantabas

la imitación de Jesús crucificado,

los caminos de la fidelidad,

de la resurrección y de la vida.

Que aprendamos a vivir en silencio

para que resuene en nuestro interior

la Palabra de Jesucristo

a quien tú cuidaste aquí en la tierra

y ahora contemplas en el cielo.

Amén



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Añadir comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Cada semana, en tu casa