Saludos del Papa Francisco tras el Ángelus, domingo 22 marzo 2015

Saludos del Papa Francisco tras el Ángelus, domingo 22 marzo 2015

Queridos hermanos y hermanas,

No obstante el tiempo feo, han venido tantos ¡felicitaciones! Han sido muy valientes, también los maratonistas son valientes, los saludo con afecto.

Ayer estuve en Nápoles en visita pastoral. Quiero agradecer por la cálida acogida a los napolitanos, tan buenos. ¡Mil gracias!

Hoy celebramos la Jornada Mundial del Agua, promovida por las Naciones Unidas. El agua es el elemento más esencial para la vida, y de nuestra capacidad de custodiarlo y de compartirlo depende el futuro de la humanidad. Aliento, por lo tanto, a la Comunidad internacional a vigilar para que las aguas del planeta sean adecuadamente protegidas y nadie esté excluido o discriminado en el uso de este bien, que es un bien común por excelencia. Con San Francisco de Asís digamos: “Loado seas, mi Señor, por la hermana Agua, la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta” (Cántico del Hermano Sol).

Saludo a todos los peregrinos presentes, en particular al Coro del “Conservatorio Profesional de Música” de Orihuela (España), los jóvenes del Collège Saint-Jean de Passy de París, los fieles de Hungría, y los grupos musicales del Cantón Ticino (Suiza). Saludo al Orden Franciscano Secular de Cremona, a la UNITALSI de Lombardía, el grupo dedicado al Obispo mártir Oscar Romero, que pronto será proclamado Beato; como así también a los fieles de Fiumicino, lo niños de la Primera Comunión de Sanbuceto, los chicos de Ravenna, de Milán y de Florencia, que han recibido desde hace poco la Confirmación o están por recibirla.

Y ahora, repetiremos un gesto ya realizado el año pasado: según la antigua tradición de la Iglesia, durante la Cuaresma se entrega  el Evangelio a quienes se preparan para el Bautismo; así yo hoy les ofrezco a ustedes que están en la Plaza un regalo, un Evangelio de bolsillo. Les será distribuido gratuitamente por algunas personas sin techo, que viven en Roma. También en esto vemos un gesto muy bello, que le gusta a Jesús: los más necesitados son los que nos regalan la Palabra de Dios. ¡Tómenlo y llévenlo con ustedes, para leerlo frecuentemente! Cada día llevarlo en la cartera, en el bolsillo y leer a menudo un pasaje, cada día. ¡La Palabra de Dios es luz para nuestro camino! ¡Les hará bien, háganlo!

Les deseo a todos un feliz domingo. Por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

(Traducción del italiano: María Cecilia Mutual – RV)

 

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