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ÍNTEGRA en español la rueda de prensa con el Papa Francisco tras el viaje a Tierra Santa

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Rueda de prensa con el Papa Francisco tras el viaje a Tierra Santa, en la que el Papa responde a cuestiones como la paz en Tierra Santa, los abusos a menores, los escándalos financieros en la Iglesia, el celibato opcional,  el paro juvenil, la renuncia de los Papas, los divorciados vueltos a casarse, sus próximos viajes….

Padre Lombardi: Ante todo, damos muchísimas gracias al Papa por estar aquí: tras un viaje tan extenuante, está a disposición para reunirse con nosotros. Le estamos, por lo tanto, muy agradecidos.
Bueno, pues: nos hemos organizado –se han organizado autónomamente los agentes de información– en algunos grupos lingüísticos principales, que presentan a algunas personas que harán las preguntas. Yo no he puesto límites porque sé que usted quiere trabajar a todo campo, a menos que quiera usted decir algo como introducción antes… Respondemos a las preguntas.
La primera pregunta se hace en nombre del grupo italiano.

Pregunta: Santo Padre, durante estos días, usted ha realizado gestos que han tenido repercusión en el mundo entero: la mano en el muro de Belén, la señal de la cruz; el beso a los supervivientes hoy en Yad Vashem, pero también el beso al Santo Sepulcro ayer junto con Bartolomé y simultáneamente a él, y muchos otros. Queremos preguntarle si todos estos gestos usted los había pensado, los había querido; por qué los ha pensado, y qué repercusiones tendrán, en su opinión, estos gestos, además, naturalmente, del grandísimo gesto que supone invitar a Peres y a Abu Mazen al Vaticano…

Papa Francisco: Los gestos, los que son más auténticos, son los que no se piensan, los que surgen, ¿no? Yo  pensé: podría hacerse algo…, pero el gesto concreto, ninguno de ellos fue pensado así. Algunas cosas –por ejemplo, la invitación a los dos presidentes a la oración– estaba algo pensado hacerlas allí, pero había muchos problemas logísticos, muchos, porque ellos [los presidentes] deben también tener en cuenta el territorio, dónde hacerlo, y no resulta fácil. Por eso se pensaba en una reunión… pero al final surgió esta invitación, que espero que vaya bien. Pero no han sido pensados, y… no sé, a mí se me ocurre hacer algo, pero es espontáneo, es así. Por lo menos, a decir verdad, alguno… «bueno, allí se podría hacer algo», pero lo concreto no se me ocurre. Por ejemplo, en Yad Vashem, nada; pero después surgió. Es así.

Padre Lombardi: Bien. Ahora una segunda pregunta por parte del grupo de lengua inglesa.

Pregunta: Usted ha empleado palabras muy duras contra el abuso sexual a menores por parte del clero, de los curas. Ha creado una comisión especial para afrontar mejor este problema en el ámbito de la Iglesia universal. Viniendo a la práctica, sabemos ya que en todas las Iglesias locales hay normas que imponen una fuerte obligación –moral y, a menudo, legal– de colaborar con las autoridades civiles locales, de una u otra manera. ¿Qué hará usted en caso de que haya un obispo que, a todas luces, no haya cumplido, no haya observado tales obligaciones?

Papa Francisco: En la Argentina, a los privilegiados les decimos: «Este es un hijo de papá». En este problema no habrá «hijos de papá». En este momento, hay tres obispos investigados: investigados, tres, y uno ya está condenado y se está evaluando la pena a aplicar. No hay privilegios. Este abuso de menores es un delito muy feo, mucho… Sabemos que es un problema grave en todas partes, pero a mí me preocupa la Iglesia. Un sacerdote que hace esto, traiciona al Cuerpo del Señor, porque ese sacerdote tiene que llevar a ese niño, a esa niña, a ese chico, a esa chica, a la santidad; y ese chico, esa niña, se fía, y él, en vez de llevarlos a la santidad, abusa de ellos. ¡Y esto es gravísimo! Es precisamente como… haré solo una comparación: es como celebrar una misa negra, por ejemplo. Tu tienes que llevarlo a la santidad, y le generas un problema con el que cargará toda la vida… Próximamente se celebrará una misa con algunas personas que han sufrido abusos, en Santa Marta, y después una reunión con ellas: ellas y yo, junto con el cardenal O’Malley, que forma parte de la Comisión. Pero en esto hay que seguir adelante, adelante: tolerancia cero.

Padre Lombardi: Mil gracias, Santidad. Y ahora le toca al grupo de lengua española.

Pregunta: Desde el primer día de su pontificado, usted ha lanzado el  mensaje fuerte de una Iglesia pobre y para los pobres, sencilla y austera. ¿Qué pretende hacer para que no haya contradicciones a este mensaje de austeridad? [La pregunta hace referencia a situaciones que han dado que hablar en los últimos tiempos, entre las que figura una operación en el IOR de 15 millones de euros].

Papa Francisco: El Señor Jesús dijo una vez a sus discípulos –está en el Evangelio–: «Es inevitable que haya escándalos». Somos humanos, pecadores todos. Y los habrá, los habrá. ¡El problema es evitar que haya más! En la administración económica, honradez y transparencia. Las dos comisiones –la que ha estudiado el IOR y la comisión que ha estudiado todo el Vaticano– han establecido sus conclusiones, han planteado planes, y ahora, con el ministerio –llamémoslo así–, con la Secretaría de Economía, dirigida por el cardenal Pell, se impulsarán las reformas que esas comisiones han sugerido. Pero habrá incongruencias, seguirá habiéndolas siempre, porque somos humanos, y la reforma ha de ser continua. Los Padres de la Iglesia decían: «Ecclesia sempre reformanda». Debemos poner atención en reformar cada día la Iglesia, porque somos pecadores, somos débiles y habrá problemas. La administración que esta Secretaría de Economía impulsa ayudará mucho a evitar escándalos, problemas… Por ejemplo, en el IOR creo que, a estas alturas, se han cancelado aproximadamente unas 1600 cuentas de personas que no tenían derecho a disponer de una cuenta en el IOR. El IOR está para la ayuda a la Iglesia: tienen derecho a él los obispos de las diócesis, los trabajadores del Vaticano, sus viudas o viudos para cobrar la pensión… Es así. Pero no tienen derecho otros particulares… Las embajadas, mientras dura la embajada, y nada más. No es algo abierto. Y esta es una buena labor: cancelar las cuentas que no tienen derecho. Quisiera decir una cosa: en la pregunta que usted ha hecho, ha mencionado ese negocio de 15 millones. Es algo que está estudiándose, que no está claro. Podría tal vez ser cierto, pero en este momento no es definitivo, ese problema: está siendo estudiando, para ser precisos. Gracias.

Padre Lombardi: Damos ahora la palabra al grupo de lengua francesa.

Pregunta: Santo Padre: tras el Oriente Medio, regresamos a Europa. ¿Está usted preocupado por el crecimiento del populismo en Europa, que volvió a manifestarse ayer mismo en las elecciones europeas?

Papa Francisco: Durante estos días, solo me ha dado tiempo a rezar el Padrenuestro…, pero no he tenido noticias de las elecciones, se lo aseguro. No tengo datos: quién ha ganado, quién no ha ganado. No he recibido noticias. El populismo, ¿en qué sentido me dice usted?

Pregunta: En el sentido de que hoy muchos europeos tienen miedo, creen que no hay futuro para Europa. Hay mucho desempleo, y el partido antieuropeísta ha registrado un gran crecimiento en estas elecciones…

Papa Francisco: Este es un tema que he oído. De Europa, de la confianza o de la desconfianza en Europa. También sobre el euro; algunos quieren dar marcha atrás… De estas cosas, yo no entiendo mucho. Pero usted ha dicho una palabra clave: el desempleo.       Esto es grave. Es grave porque lo interpreto así, simplificando: nos encontramos en un sistema económico mundial en cuyo centro está el dinero, no la persona humana. En un sistema económico auténtico, en el centro deben estar el hombre y la mujer, la persona humana. Y hoy, en el centro, está el dinero. Para mantenerse, para equilibrarse, este sistema ha de seguir adelante con algunas medidas «de descarte». Y se descarta a los niños: ¡el nivel de nacimientos en Europa no es muy alto! Creo que Italia tiene el 1,2%; en Francia tenéis el 2%, un poco más; España, menos que Italia: no sé si llega al 1%… Se descarta a los niños. Se descarta a los ancianos: no sirven, los viejos; coyunturalmente, en este momento, acuden a verlos porque están jubilados y lo necesitan, pero es algo coyuntural. Los ancianos son descartados, incluso con situaciones de eutanasia oculta, en muchos países. Es decir que las medicinas se suministran hasta un cierto punto, y así… Y, en este momento, se descarta a los jóvenes, y esto es gravísimo; es gravísimo. En Italia, creo que el desempleo juvenil es casi del 40%, aunque no estoy seguro; en España –estoy seguro– ronda el 50%. ¡Y en Andalucía, en el sur de España, el 60%! Esto significa que hay toda una generación de «ni-ni», que ni estudian ni trabajan, ¡y esto es gravísimo! Se descarta a una generación de jóvenes. Para mí, esta cultura del descarte es gravísima. Pero esto no pasa tan solo en Europa, sino un poco en todas partes, aunque en Europa se deja sentir con fuerza. Se la compara con la cultura del bienestar  de hace diez años. Y esto es trágico. Es un momento difícil. Es un sistema económico inhumano. No me ha temblado el pulso al escribir en la Exhortación Evangelii gaudium: «Este sistema económico mata». Y lo repito. No sé si me he aproximado algo a su inquietud… Gracias.

Padre Lombardi: Ahora le toca al grupo de lengua portuguesa.

Pregunta: Quisiera preguntarle, Santidad: ¿Cómo resolver la «cuestión de Jerusalén» con vistas a obtener una paz estable, como ha dicho usted, y duradera? Gracias.

Papa Francisco: Hay muchas propuestas acerca de la cuestión de Jerusalén. La Iglesia católica –el Vaticano, digamos– tiene su postura desde el punto de vista religioso: será la Ciudad de la Paz de las tres religiones. Esto desde el punto de vista religioso. Las medidas concretas para la paz han de surgir de la negociación. Hay que negociar. Yo estaré de acuerdo en que de la negociación surja tal vez esta parte: será la capital de un Estado, de otro… Pero estas son hipótesis. Yo no digo: «Tiene que ser así»; no, son hipótesis que deben negociarse. En verdad, yo no me siento competente para decir: «Hágase esto, o aquello o lo otro», porque sería una locura, por mi parte. Pero creo que hay que emprender con honradez, hermandad y confianza mutua el camino de la negociación. Y ahí negociarlo todo: todo el territorio, incluso las relaciones. Se necesita valor para hacer esto, y yo rezo mucho al Señor para que estos dos líderes, estos dos gobiernos, tengan el valor de seguir adelante. Ese es el único camino para la paz. Solo digo lo que la Iglesia ha de decir y siempre ha dicho: Jerusalén, que sea tutelada como capital de las tres religiones, como referencia, como una ciudad de paz –se me ocurría también la palabra «sagrada», pero no es correcta–, pero de paz y religiosa.

Padre Lombardi: Gracias, Santidad. Ahora pedimos que venga el representante de lengua alemana.

Pregunta: Gracias, Santidad. Usted, durante su peregrinación, ha hablado largamente con el Patriarca Bartolomé y se ha reunido varias veces con él. Nos preguntamos si han hablado ustedes también de pasos concretos de acercamiento, y si ha habido ocasión de hablar también de esto. Me pregunto también si la Iglesia católica podrá aprender algo de las Iglesias ortodoxas: me refiero a los curas casados, una pregunta que interesa a muchos católicos, en Alemania. Gracias.

Papa Francisco: Pero la Iglesia católica tiene curas casados, ¿no es así? Católicos griegos, católicos coptos…, ¿no? Los hay en el rito oriental, hay curas casados. Porque el celibato no es un dogma de fe; es una regla de vida que yo aprecio mucho y que creo que es un don para la Iglesia. Al no ser un dogma de fe, la puerta siempre está abierta: en este momento no hemos hablado de eso, como programa, por lo menos para este tiempo. Tenemos cosas más fuertes que emprender. Con Bartolomé este tema no se ha tocado, porque es secundario, realmente, en nuestras relaciones con los ortodoxos. Hemos hablado de la unidad, pero la unidad se hace a lo largo de un camino: la unidad es un camino. Nunca podremos hacer la unidad en un congreso de teología. Y él me ha dicho que es verdad lo que yo sabía, que Atenágoras le dijo a Pablo VI: «¡Nosotros nos vamos juntos, tranquilos, y a todos los teólogos los mandamos a una isla, que discutan entre ellos, y nosotros caminamos en la vida!». es verdad; yo pensaba que fuera… No, no: es verdad. Me lo ha dicho estos días Bartolomé. Caminar juntos, rezar juntos, trabajar juntos en tantas cosas que podemos hacer juntos, ayudarnos unos a otros. Por ejemplo, con las iglesias. En Roma y en muchas ciudades muchos ortodoxos utilizan iglesias católicas en un determinado horario o en otro, como una ayuda para este caminar juntos. Otra cosa de la que hemos hablado, y para la que tal vez se haga algo en el Consejo Panortodoxo, es la fecha de la Pascua, porque resulta un poco ridículo: –«Dime, ¿tu Cristo cuándo resucita?». –«La semana que viene». – «El mío resucitó la pasada…». Sí: la fecha de la Pascua es un signo de unidad. Y con Bartolomé hablamos como hermanos. Nos queremos, nos contamos dificultades de nuestro gobierno. Y algo de lo que hemos hablado bastante es el problema de la ecología: él está muy preocupado, y yo también; hemos hablado bastante de trabajar conjuntamente sobre este problema. Gracias.

Padre Lombardi: Ahora, como no somos solo europeos o americanos y así sucesivamente, sino también asiáticos, invitamos a hacer una pregunta al representante del grupo asiático, dado que usted también se está preparando para viajar a Asia.

Pregunta: Su próximo viaje será a Corea del Sur, y por lo tanto quisiera preguntarle algo en relación con las regiones asiáticas. En países cercanos a Corea del Sur no hay ni libertad de religión ni libertad de expresión. ¿Qué piensa hacer en beneficio de las personas que padecen tales situaciones?

Papa Francisco: Respecto a Asia, están programados dos viajes: ese a Corea del Sur, para el encuentro de jóvenes asiáticos, y después, el próximo mes de enero, un viaje de dos días a Sri Lanka y seguidamente a Filipinas, a la zona que sufrió el tifón. El problema de la falta de libertad para practicar la religión no es solo de algunos países asiáticos: lo hay en algunos de ellos, sí, pero también en otros países del mundo. La libertad religiosa es algo que no todos los países tienen. Algunos ejercen un control más o menos moderado, tranquilo; otros adoptan medidas que desembocan en una auténtica persecución de los creyentes. ¡Hay mártires! Hay mártires, hoy, mártires cristianos. Católicos y no católicos, pero mártires. Y en algunos lugares no se puede llevar un crucifijo o no puedes tener una Biblia. ¡No puedes enseñar el catecismo a los niños, hoy! Y yo creo –y creo que no me equivoco– que en este tiempo hay más mártires que en los primeros tiempos de la Iglesia. Debemos acercarnos –en algunos lugares con prudencia– para ir a ayudarlos; debemos rezar mucho por esas Iglesias que sufren: sufren mucho. Y también los obispos, también la Santa Sede trabaja con discreción para ayudar a esos países, a los cristianos de esos países. Pero no es algo fácil. Por ejemplo, te digo una cosa. En un país está prohibido rezar juntos: está prohibido. ¡Pero los cristianos que están allí quieren celebrar la eucaristía! Y hay uno, que trabaja de obrero, que es sacerdote. Y él va allí, a la mesa, hacen como que toman el té, y celebran la eucaristía. Si llegan los policías, esconden enseguida los libros y… están tomando el té. Esto pasa hoy. No resulta fácil.

Padre Lombardi: Ahora reiniciamos la serie con el grupo de lengua italiana.

Pregunta: Santidad: Usted, en su pontificado, afronta una gran cantidad de compromisos, y lo hace también de manera muy apretada, como lo hemos visto durante estos días. Si el día de mañana –digamos que un día aún muy lejano– no se sintiera ya con fuerzas para llevar a cabo su ministerio, ¿cree que tomaría la misma decisión que su antecesor, o sea dejar el pontificado?

Papa Francisco: Haré lo que el Señor me diga que haga: rezar, buscar la voluntad de Dios. Pero creo que Benedicto XVI no es un caso único. Se trató de que no tenía ya fuerzas y, honradamente –es un hombre de fe, muy humilde–, tomó esa decisión. Yo lo considero una institución. Hace setenta años, no existían prácticamente obispos eméritos. Y ahora hay muchos. ¿Qué pasará con los Papas eméritos? Creo que debemos mirar a él como a una institución. Él ha abierto una puerta, la puerta de los Papas eméritos. ¿Habrá otros o no? Dios lo sabe. Pero esa puerta está abierta: yo creo que un Obispo de Roma, un Papa que siente que sus fuerzas se apagan –porque ahora uno vive mucho tiempo–, tiene que hacerse las mismas preguntas que se hizo el Papa Benedicto.

Padre Lombardi: Volvemos ahora a los grupos de lengua inglesa.

Pregunta: Santo Padre: Precisamente hoy se ha reunido usted con un grupo de supervivientes del Holocausto. Obviamente, usted sabe muy bien que una figura que sigue provocando perplejidad por su papel durante el Holocausto es su predecesor el Papa Pío XII. Antes de su pontificado, usted escribió o dijo que estimaba a Pío XII, pero que también querría ver los archivos abiertos antes de llegar a una conclusión definitiva. Por lo tanto, quisiéramos saber si usted tiene intención de proseguir con la causa de Pío XII o de esperar a que se produzca alguna otra novedad en el procedimiento antes de tomar una decisión. Gracias.

Papa Francisco: Gracias a usted. La causa de Pío XII sigue abierta. Yo me he informado: no hay aún ningún milagro, y si no hay milagros no se puede seguir adelante. Está detenida ahí. Debemos esperar la realidad, cómo va la realidad de la causa, y después pensar en tomar decisiones. Pero la verdad es esta: no hay ningún milagro, y se necesita por lo menos uno para la beatificación. Así está, al día de hoy, la causa de Pío XII. Y yo no puedo pensar: «¿Lo beatificaré o no?», porque el proceso es lento. Gracias.

Padre Lombardi: Ahora nos vamos  a la Argentina: otra pregunta del grupo de lengua española.

Pregunta: Usted se ha convertido en un líder espiritual, también en un líder político, y está abriendo muchas expectativas tanto dentro de la Iglesia como en la comunidad internacional.        Dentro de la Iglesia, por ejemplo, qué pasará con la comunión a los divorciados vueltos a casar; y, en la comunidad internacional, esa mediación con la que ha sorprendido al mundo, porque se celebrará ese encuentro en el Vaticano… La pregunta es si no teme un fracaso, tras levantar muchas expectativas: ¿No teme que pueda producirse algún fracaso? Gracias.

 Papa Francisco: Primero haré una aclaración sobre ese encuentro en el Vaticano: será un encuentro de oración; no será para llevar a cabo una mediación o para buscar soluciones, no. Nos reuniremos para rezar, tan solo. Y después, cada uno volverá a su casa. Pero yo creo que la oración es importante, y rezar juntos sin discusiones de otro tipo, eso ayuda. Tal vez antes no me haya explicado bien sobre cómo será. Será un encuentro de oración: habrá un rabino, habrá un musulmán y estaré yo. Le he pedido al Custodio de Tierra Santa que organice él los aspectos prácticos.
Segundo, y gracias por la pregunta sobre los divorciados. El Sínodo será sobre la familia, sobre el problema de la familia, sobre las riquezas de la familia, sobre la situación actual de la familia. La exposición preliminar que hizo el cardenal Kasper tenía cinco capítulos: cuatro sobre la familia, las cosas bonitas de la familia, el fundamento teológico, algunas problemáticas familiares; y el quinto capítulo, el problema pastoral de las separaciones, de las nulidades matrimoniales, los divorciados… En este problema se incluye el de la comunión. Y a mí no me ha gustado que muchas personas –incluso de Iglesia, curas– hayan dicho: «¡Ah, el Sínodo es para dar la comunión a los divorciados!», y hayan ido a dar precisamente ahí, en ese punto. Me ha parecido como si todo se redujera a una casuística. No: la cosa es mucho, mucho más amplia. Hoy –todos lo sabemos– la familia está en crisis: está en crisis mundial. Los jóvenes no quieren casarse, o no se casan y conviven; el matrimonio está en crisis,  e igualmente la familia. Y yo no quisiera que cayéramos en esa casuística: ¿Se podrá? ¿No se podrá? Por eso agradezco mucho esta pregunta, porque me da la oportunidad de aclarar esto. El problema pastoral de la familia es muy, muy amplio, muy amplio. Y hay que estudiar caso por caso. A mí me ayuda mucho algo que el Papa Benedicto dijo tres veces sobre los divorciados –una vez, en el Valle de Aosta; otra, en Milán, y la tercera, en el Consistorio, en el último Consistorio Público que celebró para la creación de cardenales–: estudiar los procedimientos de nulidad matrimonial; estudiar la fe con la que una persona va a casarse, y aclarar que los divorciados no están excomulgados, aunque muchas veces son tratados como excomulgados. Y esto es una cosa seria. Esto sobre la casuística de este problema; el Sínodo será sobre la familia: las riquezas, los problemas de la familia. Soluciones, nulidad, todo eso. Y se tratará también de este problema, pero junto con lo demás. Ahora yo quisiera decirle por qué un Sínodo sobre la familia: ha sido una experiencia espiritual muy fuerte para mí. En el segundo mes de pontificado vino a verme monseñor Eterovic, secretario en aquel entonces del Sínodo, con los tres temas que el Consejo Postsinodal  proponía para el próximo Sínodo. El primero era muy fuerte, muy bueno: la aportación de Jesucristo al hombre de hoy. Este era el título. Y como continuación del Sínodo sobre la evangelización. Dije que sí; hablamos un poco sobre la reforma de la metodología y, al final, dije: «Pongamos algo más: la aportación de Jesucristo al hombre de hoy y a la familia». Está bien. Después, en la primera reunión del Consejo Postsinodal, fui y vi que se decía el título entero, todo completo, pero, poco a poco, se iba diciendo: «Sí, sí, la aportación a la familia», «Qué aporta Jesucristo a la familia», y, sin darse cuenta, la Comisión Postsinodal acabó hablando de la familia. Yo tengo la seguridad de que fue el Espíritu del Señor el que nos llevó a la elección de ese título: tengo la seguridad, porque hoy, realmente, la familia necesita muchas ayudas pastorales. Gracias.

Padre Lombardi: Ahora tenemos, una vez más, al grupo francés.

Pregunta: ¿Puede decirnos, Santidad, cuáles son los obstáculos a su reforma de la Curia Romana, y en qué punto nos encontramos hoy?

Papa Francisco: Bueno… el primer obstáculo soy yo… [se ríe]. No, nos encontramos en un buen punto, porque creo que… no recuerdo la fecha, pero tres meses o poco menos después de mi elección se nombró el Consejo de ocho cardenales.

Padre Lombardi: …Un mes después de su elección…

Papa Francisco: …un mes después de mi elección. Después, a primeros de julio nos reunimos por vez primera, y desde aquel momento se trabaja en ello. ¿Qué hace el Consejo? El Consejo estudia toda la Constitución Pastor Bonus y la Curia Romana. Ha consultado con todo el mundo, con toda la Curia, y empieza a estudiar algunas cosas: «Esto se puede hacer de esta manera, aquello de esa otra manera…». Fusionar algunos dicasterios, por ejemplo, para aligerar un poco la organización… Uno de los puntos clave ha sido el económico, y ese dicasterio de la Economía ayudará mucho. Tiene que trabajar junto con la Secretaría de Estado, porque ambas cosas están unidas, y se hacen conjuntamente entre todos… Ahora tenemos, en julio, cuatro días de trabajo con esa comisión, y después, en septiembre, creo que otros cuatro. Se trabaja, se trabaja bastante. Y los resultados no se ven  todos, pero la parte económica es la primera que ha salido a la luz porque había algunos problemas de los que la prensa ha hablado bastante, y tenemos que verlos. Los obstáculos son los normales de todo proceso. Estudiar el camino… La persuasión es muy importante. Un trabajo de persuasión, de ayuda… Hay algunas personas que no lo ven con claridad, pero toda reforma conlleva cosas así. Pero yo estoy contento: estoy realmente contento. Se ha trabajado bastante, y esa comisión nos ayuda mucho. Gracias.

Padre Lombardi: Santidad: Gracias por su disponibilidad; perdone si interrumpo su conversación. Usted ha sido generosísimo, máxime tras un viaje extraordinario que nos ha emocionado a todos, no digo como a usted, pero casi. Hemos seguido mucho también los momentos de la emoción espiritual que ha vivido usted en los Santos Lugares, la hemos percibido y nos ha llegado al alma. Deseamos que prosiga  usted bien este viaje y esas otras infinitas cosas que pone continuamente en marcha: también, en especial, ese encuentro de oración, que es la continuación natural y el cumplimiento de este viaje. Que produzca los frutos que usted desea y que todos deseamos, según creo, para la paz en el mundo. ¡Gracias de corazón, Santidad!

Papa Francisco: Os agradezco mucho vuestra compañía, vuestra benevolencia… y, por favor, os ruego que recéis por mí. ¡Lo necesito bastante! Gracias.

(Original italiano procedente del archivo informático de la Santa Sede; traducción de ecclesia)

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2 comentarios

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  • La Iglesia es santa porque viene de Dios, es pecadora porque es una
    barca tripulada por hombres no por ángeles, y es perseguida porque
    los soberbios y los demonios no dejan de acecharla. Pero esos que
    la persiguen y la acechan son los que se convierten en el mejor
    testimonio de que está viva.

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    • Desde lo más remoto de los tiempos en la alborada de la
      Historia de la Salvación ya los Patriarcas, en lo más
      distante de la inmensidad oceánica, divisaban un minús-
      culo punto que apenas se asomaba sobre el horizonte
      de las aguas, era el Arca de Noé que traía, ya salvado,
      el “pequeño resto” que más tarde anunciaría Isaías.

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