Minuto de silencio interreligioso por Samuel Paty ante la Estela erigida en memoria del Padre Hamel en Rouen.
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Rouen (Francia): Religiones por la paz y contra el fanatismo

El comité interconfesional de la archidiócesis francesa de Rouen realizó el domingo 18 de octubre un sentido homenaje a Samuel Paty, el profesor asesinado dos días antes en Conflans-Sainte-Honorine, a 36 km. al noroeste de París, por un islamista que fue posteriormente muerto a tiros por la policía. El arzobispo Dominique Lebrun y representantes de otros cultos, entre ellos el islámico, se congregaron ante la «Estela republicana por la paz y la fraternidad» erigida junto a la iglesia de Saint-Étienne du Rouvray en memoria del padre Jacques Hamel, asesinado en ese templo el 26 de julio de 2016 por otros dos fanáticos mientras celebraba la Eucaristía. Allí, en actitud de recogimiento y silencio, rezaron y guardaron un minuto de silencio por el docente. «Manifestamos nuestro compromiso común de trabajar por la fraternidad rechazando toda violencia», dice un comunicado de la diócesis que pide asimismo «que el asesino y los que alimentan el fanatismo encuentren la luz en un encuentro auténtico de Dios». «Dios no quiere nunca la muerte, ni siquiera de los malvados. Quiere que la humanidad se aleje del mal para encontrar su vocación de amor».

La decapitación de Paty, de 47 años, profesor de Geografía e Historia en el colegio de Bois d’Aulne, ha conmocionado a toda Francia, cuyos ciudadanos salieron el domingo por decenas de miles a las calles de las principales ciudades para expresar su más enérgica condena por el nuevo atentado.

El docente fue asesinado por Abdoulakh Anzorov, un joven de 18 años nacido en Moscú pero de origen checheno que vivía en Evrèux, a unos 80 kilómetros del lugar de los hechos. El criminal no estudiaba en el colegio. Viajó a él para matar al educador después de que el padre de una alumna y un predicador islámico radical lanzaran por redes sociales una campaña contra él. ¿El motivo? Que once días antes, el 5 de octubre, había mostrado en una clase sobre libertad de expresión dos de las famosas caricaturas de Mahoma publicadas en 2015 por el semanario satírico Charlie Hebdo. Antes de hacerlo, y consciente de que podía herir los sentimientos religiosos, dijo que aquellos alumnos musulmanes que lo deseasen podían ausentarse del aula.

No fue suficiente. Fue tildado de islamófobo. El padre de una alumna —ahora detenido junto a una decena de personas más— se personó en el centro para exigir al director su expulsión; acudió también a la policía; y finalmente lo señaló en las redes sociales. El fanático asesino hizo el resto.

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