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Rosario por la vida en Cádiz

Manifiesto “Apoya a la mujer, protege la vida”

Queridos amigos, cristianos y no cristianos, de todas las opciones vitales y opiniones políticas:

Se acaba de anunciar la aprobación de la nueva ley del aborto por el consejo de ministros. Cada uno hará su valoración de esto, pero el problema no acaba aquí. Conocemos las difíciles situaciones que inducen a abortar. Hemos hablado con mujeres embarazadas solas, sin casa y sin trabajo, a veces despedidas de un empleo precario por su estado. Hemos atendido a una joven expulsada de su familia por quedarse embarazada y por no querer abortar, echada fuera del coche de sus padres, abandonada en una acera a cientos de kilómetros de su casa. Hemos conocido a mujeres a quienes un médico les había dicho que no tenían más remedio que abortar por un riesgo de malformaciones, que a veces resultó ser más supuesto que real.

Ante todo eso, vemos que es injusto dejar a las mujeres solas con “su” problema. Pero la solución no puede ser añadir otro mal aún mayor; la solución no puede ser acabar con un ser humano al que ni siquiera se le da la oportunidad de nacer. Sabemos también que esa falsa solución daña a la mujer, y a veces incluso al hombre. Hemos conocido a mujeres con graves problemas psíquicos desencadenados por el aborto. Hemos conocido a un chico que lloraba con su segunda hija recién nacida en brazos, diciendo: “si yo hubiera sabido esto, jamás habría hecho lo que hice” (refiriéndose a un primer hijo abortado). Hemos conocido a chicas que, años después, aún lloraban cada día por su hijo, por el aborto que se dejaron practicar.

Sí, hemos conocido a muchas mujeres arrepentidas de haber abortado, pero jamás hemos conocido a ninguna, nunca, que se arrepintiera de haber tenido a su hijo. Es más, habitualmente, cuando se abandona la decisión de abortar y se toma la determinación de seguir adelante, es como pasar de la oscuridad a la luz, tanto para la mujer como para su entorno.

Por eso, experimentamos que defender la vida no es ir contra la mujer, todo lo contrario. Es apoyar a la mujer, eliminar todo lo que ahora le dice que es incapaz de salir adelante, y que lo mejor que puede hacer es no molestar a nadie más y quitarnos a todos el problema de encima, como si fuera una máquina a la que se le avería una pieza.

Por eso también, creemos que el aborto es un gran fracaso social, y que para evitarlo tenemos que esforzarnos y aportar  otro tipo de soluciones, verdaderamente humanas: ayudas a la maternidad en dificultades, apoyo personal y social, becas, guardería, beneficios laborales, vivienda, donaciones de pañales, cunas, cochecitos… y una legislación que proteja la vida y la maternidad.

Como ciudadanos, exigimos de los gobernantes que se ocupen de este problema como una necesidad prioritaria, pero sabemos que no podemos esperar a que se decidan: tenemos que empezar nosotros, a través de la solidaridad.

Nosotros somos cristianos, y oramos al Señor, que nos impulsa a esta labor. Pero no es cuestión de cristianos o no cristianos, de derechas o de izquierdas, de hombres o de mujeres. Dejemos de una vez a un lado los  famosos “paquetitos”: ¿por qué, por ser uno de izquierdas, va a tener que aceptar el aborto en el mismo paquete? ¿por qué, por defender a la mujer, su igual dignidad y sus derechos, va a tener que apoyarlo? Precisamente, todo lo contrario: No hay nadie más pobre e indefenso que un niño o niña aún en el seno de su madre. No hay nada más contrario a la auténtica dignidad de la mujer que un aborto.

Finalmente, creemos que lo mejor para tomar conciencia de una realidad es conocerla de cerca. Se habla mucho de supuestos derechos de la mujer, pero raramente se escuchan los testimonios de tantas mujeres que han pasado por un aborto y que han quedado dañadas por él. Animamos a todos a escuchar su voz, porque es la voz de la experiencia, no de la teoría.

Gracias por escucharnos, amigo o amiga, hermano o hermana. Protejamos juntos la vida. Seas cristiano ode otra religión, seas creyente, agnóstico o ateo, con todo respeto desde nuestra fe, pedimos a Dios que te bendiga. Qué bien que hayas nacido.

Spei Mater, Cádiz, 7 de Julio de 2014

 



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