Rosario de las familias congregó a 15.000 personas en la capital uruguaya
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Rosario de las familias congregó a 15.000 personas en la capital uruguaya

Rosario de las familias congregó a 15.000 personas en la capital uruguaya

Una foto sacada por un dron muestra velas encendidas en la noche. Una al lado de la otra, hay que hacer mucho zoom para individualizarlas. Y después, en base a ellas, se puede hacer un cálculo de gente. El resultado es 15.000. Esa es la cantidad estimada de personas que el último sábado de enero se reunieron en la rambla de Montevideo para rezar el Rosario a la Virgen María.

El lugar sabe de rosarios, pues allí se juntaron hace seis años unas 1.300 personas convocadas por tres parroquias de la zona (San Pedro, Medalla Milagrosa y San Alejandro) para encomendarse a la Virgen. Ese fue el primer Gran Rosario de Bendiciones para la Familia, como se lo llamó. Año a año la costumbre se fue instaurando y ya en 2016 fueron unos 10.000 los que se sumaron. En noviembre y diciembre fue ahí el Rosario de la Aurora, y este sábado 28 el lugar se volvió a llenar de cientos de familias, personas mayores, grupos de amigos jóvenes.

La gente comenzó a llegar a las 17 horas, por más que la convocatoria era a las 19. Los recibían decenas de “servidores” que les daban una vela, un rosario, un folleto sobre el rezo de la oración y material sobre el Club Católico. Otros pasaban con alcancías pidiendo dinero para cubrir los gastos. Algunos instalaban sus sillas de playa, otros tenían lonas, almohadas o cartones. Los primeros se pudieron ubicar en zonas donde tendrían vista asegurada, después esto se fue volviendo más difícil y había que sentarse donde se pudiera.

Los técnicos de ICMtv instalaron un set para hacer entrevistas desde allí. Se preocuparon por encontrar un lugar despejado donde pudieran trabajar cómodamente. La realidad les ganó y antes del comienzo del evento ya estaban rodeados, con gente en las cuatro direcciones. Ni ellos mismos lo podían creer. No era para menos, pues había uruguayos venidos desde distintos departamentos, argentinos, brasileños y paraguayos.

La imagen de la Virgen que presidió el momento fue la del Santuario de la Medalla Milagrosa y San Agustín. La trajeron en caravana y cuando ya estaba cerca la multitud se transformó. Cantos, saludos, gritos, fotos, estaban como adolescentes ante su cantante preferido. No importaba el celular que tuvieran, todos lo usaron para sacarle una foto a la Virgen.

El padre Marcelo Marciano habló sobre la familia y la importancia de la oración y después llegó uno de los momentos ya tradicionales de este evento: el lanzamiento al cielo de un rosario hecho por globos. Se elevó lentamente hasta perderse de vista en el horizonte amarillento del atardecer.

Otro signo típico de la jornada son las velas encendidas, que se prendieron cuando ya comenzaba a hacerse de noche y antes de empezar con las avemarías. Una a una, las personas se fueron pasando la llama hasta que todos tuvieron su luz. Y entonces, sí, comenzó el rezo.

Guiaron los primeros tres misterios los padres Fabián Barrera, Mauro Fernández y Marcelo Marciano. El cuarto se hizo en un silencio que solo se rompía por el zumbido de los drones. El quinto fue rezado por una familia numerosa. Entre cada uno había un canto entonado por los jóvenes Lorenzo, Josefina y Renata.

Los sacerdotes tuvieron un rol fundamental durante toda la tarde: confesar a las decenas de personas que hacían fila a ambos lados del escenario. Otros que tuvieron un rol importantísimo fueron los servidores, que eran unos 200 y estaban en las gestiones más diversas, desde montar el escenario o repartir velas hasta acompañar el recorrido de la Virgen, recoger la basura o garantizar el orden. Los jóvenes tuvieron una tarea especialmente grata, que fue la de ser el “cordón humano” por donde pasó la imagen de la Madre. Algunos estaban visiblemente emocionados.

El Cardenal Daniel Sturla no pudo participar porque se encuentra en Roma pero dejó un videomensaje en el que saludó a los presentes y los entusiasmó a confiar todo en manos de María. Las palabras finales estuvieron a cargo del Obispo Auxiliar, Mons. Milton Tróccoli, que se sumó al consejo del Arzobispo de preparar muy bien el Congreso Mariano que se celebrará en la ciudad en el mes de octubre. “Que sea un tiempo de bendición, de gracia especial para toda la Iglesia”, solicitó.

Mons. Tróccoli destacó que María fue una mujer fuerte, llena del Espíritu, que animó la fe de los primeros apóstoles y los movió para que no se quedaran encerrados en las murallas de la ciudad, sino que anunciaran que Jesús está vivo y es nuestro guía. Agradeció a todos los que trabajaron “con cariño, desinteresadamente, solo por amor a la Virgen para que todo salga bien y el encuentro sea de oración y bendición para todos”. Y antes de impartir la bendición transmitió un sueño o deseo personal. “Ojalá que en el Congreso de octubre podamos volver a encontrarnos aquí para rezarle a la Virgen, delante de la imagen ya colocada y dispuesta aquí”, comentó, en referencia a la estatua de la Madre que se quiere ubicar en esa misma zona de la ciudad. “Que podamos rezar juntos y darle gracias al Señor”, terminó, entre fuertes aplausos de los 15.000 que estaban presentes y que acompañan su reclamo.

Fuente: Arquidiócesis de Montevideo

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