Congreso de Laicos Iglesia en España

Revisión, reflexión y acción: Inicia el postcongreso

En diferentes momentos se ha insistido en la idea fundamental de que el Congreso de Laicos Pueblo de Dios en Salida no había sido concebido como un acontecimiento de un fin de semana, sino como un momento de encuentro integrado en todo un proceso de discernimiento que tenía como horizonte lo que estamos iniciando ahora: el postcongreso.
Tras lo vivido hace ya dos semanas y en el contexto de los ecos positivos que siguen generándose, es momento de revisar, de reflexionar pausadamente y de pensar en cómo concretar las propuestas que entre todos hemos ido planteando durante este tiempo.
Toda acción programada necesita de su revisión pausada y sincera. Somos conscientes de que hemos sido protagonistas de un momento de gracia, pero también sabemos que podemos mejorar algunos aspectos para lograr una mejor realización del objetivo que nos hemos planteado, expresado en nuestro lema: ser Pueblo de Dios en Salida. A ello dedicarán sus esfuerzos las Comisiones de Organización y Logística y de Contenidos, en la que será su última misión. Porque, a partir de ahora, el proceso, que partió de las Diócesis, asociaciones y movimientos en su primera fase, vuelve a ellas.
Efectivamente, nos corresponde a todos realizar un nuevo ejercicio de discernimiento, sobre la base de los materiales generados (Instrumentum Laboris, ponencias del Congreso y, significativamente, el mensaje que el Papa Francisco ha escrito para nosotros), y concretar cómo podemos articular en nuestras respectivas realidades eclesiales las claves fundamentales que hemos detectado. Los cuatro itinerarios, sin duda alguna, han de verse como elementos estructurantes de nuestras acciones pastorales y la sinodalidad como el camino para llevarlas a cabo. Esa misma reflexión ha de realizarse a nivel general desde la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, órgano al cual se encomendó por parte de la CEE la organización del Congreso y que habrá de seguir impulsando los trabajos compartidos sobre la base de las aportaciones de los grupos de reflexión. En uno y otro caso, hemos de hacerlo conscientes de una realidad fundamental, que el Papa Francisco ha expresado a la perfección en el mensaje que nos dirigió a todos con motivo del Congreso: «Somos Pueblo de Dios, invitados a vivir la fe, no de forma individual ni aislada, sino en la comunidad, como pueblo amado y querido por Dios (…). Este Pueblo de Dios en Salida vive en una historia concreta, que nadie ha elegido, sino que le viene dada, como una página en blanco donde escribir. Está llamado a dejar atrás sus comodidades y dar el paso hacia el otro, intentando dar razón de la esperanza (…) con respuestas (…) encarnadas y contextualizadas para hacer comprensible y asequible la Verdad que como cristianos nos mueve y nos hace felices. Para ello, se necesita esa libertad interior capaz de dejarse tocar por la realidad de nuestro tiempo y tener la valentía de salir a su encuentro. El mandato misionero es siempre actual y vuelve a nosotros con la fuerza de siempre, para hacer resonar la voz siempre nueva del Evangelio en este mundo en el que vivimos». Somos un Pueblo, a cada uno de nosotros corresponde escribir en la página en blanco en la que se concreta nuestra vocación, aquello a lo que estamos llamados. Y hemos de hacerlo, en comunión y desde la libertad y la Verdad. Nada está escrito. Esa es nuestra misión.

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