Iglesia en España

Resumen de la ponencia del sacerdote Jesús Sánchez Adalid en el VII Congreso Teológico Pastoral de la Diócesis de Coria-Cáceres

«Teresa de Jesús: un amor a la Iglesia en tiempos revueltos»

Jesús Sánchez Adalid, sacerdote y escritor

 

La segunda ponencia del Sábado del VII Congreso Teológico Pastoral de la Diócesis de Coria-Cáceres cuenta con la presencia del sacerdote y escritor Jesús Sánchez Adalid. A partir de su novela sobre santa Teresa de Jesús, “Y de repente Teresa”, presenta la figura de esta mujer, que revoluciona una época, donde termina incluso perseguida por la inquisición, pero que se ha convertido en una figura de relieve internacional.

La novela surge como una petición de la comisión de preparación del V centenario del nacimiento de Santa Teresa. San Juan Pablo II aprendió español para poder leer sus poesías y hacer la tesis doctoral sobre la mística española. Edith Stein, judía, atea, se convierte gracias a esta santa y termina poniéndose el nombre de Teresa Benedicta de Jesús.

“Yo no quería escribir vida de santos, creo que no era mi camino, porque he decidido escribir para hombre y mujeres de todo tipo, creyentes y no creyentes, alejados y cercanos. Si me dedico a los santos, muchos de ellos no entrarían en las redes de pesca que lanzo con mis libros  a través de las librerías, pero Santa Teresa es otra cosa”.

Desde el seminario he tenido muy presente a la santa porque es muy positiva y providencialista, con valentía y coraje, con visión positiva de las cosas, a pesar de no tener una vida fácil.

Sta. Teresa me acompañó toda mi vida, me encomendé a ella en mi ordenación, y en la primera parroquia me encomendé a ella para publicar la primera novela. Al salir de Azuaga para ir a estudiar derecho, recibido el anuncio de que me publicarían mi primera novela, le coloqué la pluma que le faltaba a la imagen que estaba en el retablo y a la que acudía, y allí sigue la pluma.

Aunque al principio quise decir que no al proyecto, para una cosa que me pedía, después de pedirle tanto, no podía negarme.

Me puse a investigar, pero “Teresa tiene miga”. Se ha escrito mucho y volver a contar lo mismo de otra manera, no me convencía. La vida de Teresa es muy densa y poliédrica. Tampoco quería que fuese una biografía novelada que acabase siendo un libro más de Santa Teresa. Pero la petición era que fuese una “novela de las tuyas”, para que llegue a todas las librería.

Me pidieron hacer el guión de una serie, pero la de Concha Velasco ha envejecido muy bien, y me negué, aunque si hemos hecho un documental que se estrenará en breve y que trata el mismo tema que la novela.

La novela trata sobre un aspecto bastante desconocido de la santa, sus problemas con la inquisición. Los santos no nacen, “no dejaban de mamar los viernes, por ayunar”. Los santos son más asequibles, si somos capaces de verlos más humanos, con problemas y con pecados.

Santa Teresa estuvo procesada por la inquisición y había que contar porqué, aunque el tema era escabroso. La novela cuenta las circunstancias a través de los personajes de la novela y basándose en los escritos originales que ellos dejaron, que no querían el mal, sino buscar la verdad.

Era una época compleja

España estaba sumida en dos guerras de religión: en Europa y contra el Imperio Otomano. Los teólogos habían advertido a la monarquía, entre ellos Carlos V, que muere atormentado porque le remordía la conciencia de que Europa y España estuviesen corrompidas por sus pecados, que no se preocupase por el luteranismo, porque el español no lo quiere y tampoco por los mahometanos, porque los abuelos lucharon contra ellos y ninguno quiere que vuelvan. El español lucharía contra todo ello.

El luteranismo cuaja en un ambiente burgués y práctico, muy unido al dinero, pero España viene de un tardo feudalismo y quería algo irracional, algo que le ayudase a tocar los cielos, por eso es una época de tantísimos santos en tan poco tiempo. Pero donde está el santo, está el falso, el que imita. Aquí está la verdadera y peligrosa herejía para España. Serán los “alumbrados”, que predicaban, pero no escribían, porque la inquisición los hubiese condenado. Hasta san Juan de Ávila terminó en la cárcel por el supuesto “tufo” de su obra “Audi filia”.

Hasta el primado de España, el arzobispo de Toledo terminó en la cárcel, que fue con la intención de consolar al Emperador, al que ya habían advertido en contra de lo que le pudiera decir, terminó en la Cárcel. El emperador, miedoso de no salvarse, y los que le rodeaban, interpretaron mal las palabras del arzobispo, que le hablaban de misericordia pero que podían sonar a lo que decía Lutero de “salvarse sólo por la fe”, sin las obras. La inquisición lo mete en la cárcel y termina juzgado en Roma, donde muere. Aunque recientemente sus restos han terminado regresando a España y se le ha concedido la subsanación en raíz, o sea, que en realidad no fue hereje en absoluto.

“Los alumbrados estaban como una cabra”. No tenían cuerpo doctrinal alguno. Buscaban preeminencia y donaciones. “Predicaban tan bien y convencían tanto que normalmente terminaban en la alcoba, pues al final todos iban por lo mismo”. Esto ha pasado siempre y también en otras religiones. Hoy día tenemos el ejemplo de los miguelianos.

Magdalena de la Cruz en Córdoba fue otro caso claro de “teatrera” que alcanza la fama de santidad, pero que provocó un dolor grande, al descubrirse la farsa.

Teresa de Jesús, defraudada por lo que encuentra al entrar en el convento, donde las monjas, segundonas de la nobleza, vivían a cuerpo de rey, decide buscar la verdad y en ello consistirá la reforma. Impulsada, entre otros, por San Pedro de Alcántara, que se había encontrado lo mismo en sus conventos.

Cuando la inquisición se enteró que había escrito el libro de la vida, comenzó a investigarla. Se abrieron dos procesos, en Córdoba y en Sevilla, por posible alumbradismo. Pero en su vida se vio claramente la mano de Dios, cosa que no le evitó problemas, que los tuvo.

El V centenario, a mi entender, comenzó flojo, pero creo que está siendo un éxito, llegando peregrinos de todo el mundo.

 

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