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Reseña de la presentación libro del cardenal Ángelo Scola

Reseña de la presentación libro del cardenal Ángelo Scola

El jueves 31 de enero a las 19:30 horas en el Auditorio Bankim tuvo lugar la presentación del libro «He apostado por la libertad» de Angelo Scola, ediciones Encuentro.

Estuvieron presentes en la presentación el cardenal Angelo Scola,autor del libro y arzobispo emérito de Milán, monseñor Luis Argüello, secretario general de la Conferencia Episcopal Española, que hizo de entrevistador con el cardenal Angelo Scola y D. Manuel Oriol, director Ediciones Encuentro, quien realizó en el inicio una breve presentación del autor y concluyó al final con palabras de agradecimiento a los asistentes entre los que se encontraban los cardenales Antonio María Rouco Carlos Osoro, el arzobispo castrense Juan del Río y un numeroso público que llenaba la sala.

El libro gira en torno a una conversación del cardenal Angelo Scola con el periodista Luigi Geninazzi sobre los aspectos centrales de su itinerario vital y sobre la trayectoria y situación de la Iglesia y de la sociedad europea en el último medio siglo. El libro se puede considerar como una autobiografía, fruto de esa conversación con Luigi Geminazzi. Libro lleno de recuerdos personales.

Angelo Scola, siendo Patriarca de Venecia, el entonces Papa Juan Pablo II, le hace cardenal en 2003. En 2011 Benedicto XVI le nombra arzobispo de Milán, en donde se retira en el año 2017. Ha asistido por lo tanto a los dos últimos cónclaves. En el último donde salió elegido FranciscoAngelo Scola, era uno de los “papables”.

No he creído nunca en la posibilidad de llegar a ser papa, así que no sufrí por ese motivo. Debo admitir, no obstante, que por lo que escribieron los diarios sufrí una cierta marginación. Después del conclave, se me consideró el adversario de Bergoglio”

En el libro hace numerosas referencias a los pontificados de S.Juan Pablo II,Benedicto XVI Francisco. Asimismo a Hans Urs von BalthasarHenri De Lubac,Pablo VI.

La pregunta clave es: ¿dónde está la Iglesia hoy? Entre los que reducen el cristianismo a una simple religión civil y los que proponen un retorno «puro»al evangelio, el cardenal AngeloScolaindica una tercera vía: «Se trata de reconocer que la fe posee un irrenunciable valor antropológico, social y cosmológico, cuyas implicaciones deben ser, personal y comunitariamente, objeto de profundización y de propuesta para todos».

El acto comenzó con la presentación a cargo de D.Manuel Oriol, director de Ediciones Encuentro. Es un honor, dijo, presentar esta obra “He apostado por la libertad”, la autobiografía dialogada de Angelo Scola. Scola es una de las figuras importantes de la Iglesia. Ha tenido una estrecha relación con los últimos tres pontífices. Es un honor y un gusto porque en la ya larga historia de ediciones Encuentro, Angelo Scola ha sido para nosotros una referencia constante por los temas, por los criterios y las opiniones de su magisterio. En ediciones encuentro se han publicado diecisiete títulos del cardenal. No es el primer libro autobiográfico que publicamos de una figura eclesial de primer nivel. Quiero recordar con todo mi afecto al cardenal Fernando Sebastián, que ha fallecido hace unos días. Publicamos en 2006 su libro: “Memorias con esperanza”. Creo que este es un género que deberíamos fomentar. Hablar del testimonio, es decir, de la narración de uno mismo, de la propia experiencia y sus propias razones vitales. En este libro Scola predica con el ejemplo. Nos invita a ese testimonio y narra su propia trayectoria de vida cristiana. Y lo hace en diálogo. Es una narración de sí mismo en diálogo con otro. Me alegro que esta presentación sea también en forma de diálogo. Diálogo con Monseñor Luis Argüello, reciente secretario general de la Conferencia Episcopal Española. Agradezco su aceptación a participar en este acto así como su cercanía y amistad. Con este formato empieza el diálogo entre D. Luis Argüello y Ángelo Scola. La traducción la hizo D. Gabriel Richi Alberti

Luis Argüello comienza saludando a los presentes, especialmente a los hermanos obispos. Indica que propondrá tres cuestiones. Una primera cuestión es: Uno de los capítulos del libro, dice, habla del método cristiano. El libro entero es un ejercicio del método. El autor no solamente se narra a sí mismo, sino que nos muestra que se ha dejado narrar por la experiencia de vida, especialmente por una experiencia en la que el Señor se ha hecho presente como un contemporáneo, como un acontecimiento real, como una presencia que permite mirar la realidad de una manera nueva. Los distintos momentos (libro autobiográfico) escuela, seminario, enfermedad que le permite tener una experiencia singular de la propia corporalidad, la ordenación, los estudios teológicos, la enseñanza, el encuentro con la juventud, con las diversas diócesis, el diálogo con sus maestros, el encuentro con los extraordinarios papas de estas últimas décadas, todos son ejemplos del método, referencia al métodoque no solo está en el capítulo doce del libro; ahí está la clave del libro.

ContestaAngelo Scola. Agradece las asistencia de todos los presentes, especialmente del CardenalCarlos Osoroy deAntonio María Rouco,con quien tiene una gran amistad. Agradece a Luis Argüello su disposición al dialogo sobre el libro y agradece a ediciones Encuentro, a D. Manuely Carmina. Indica que D.Luis ha apreciado adecuadamente que el hilo conductor que atraviesa mi diálogo con el filósofo y periodista Luigi GeninazziSe trata de la cuestión del método de la vida cristiana. En nuestro mundo se habla mucho del método, pero a mi parecer se habla de manera equívoca porque se confunden la cuestión del método con unas técnicas, es decir, se identifica método con técnicas. Nos dejamos a Jesús a las espaldas. En el último año de Instituto he descubierto la fe, que no es que hubiese abandonado. Nunca había faltado a misa los domingos. El compromiso político de mi padre, que era camionero, me había llamado la atención. Me fascinaba su empeño por la justicia. No era algo contra la Iglesia, sino fruto de lo que había sido el partido socialista, época de la postguerra. Era una posición anticlerical no antieclesial. En aquel tiempo los curas, por el bien del pueblo, estaban demasiado cerca de los ricos. En este contexto, aunque ayudasen a la gente, es como si esa ayuda no respetase hasta el fondo la dignidad de las personas y a los trabajadores. Era una ayuda asistencialista. En cambio mi madre era una mujer muy religiosa. Volviendo a la pregunta, lo que me ha vuelto a poner en movimiento, respecto a la fe, como posibilidad de cumplimiento en mi persona, ha sido comprender que había un modo de vida cristiana, un método que situaba a Cristo en el centro, y que hacía vivir a Cristo como contemporáneo a tu libertad, no como alguien de pasado. Cristocentrismo y pertenencia a una realidad viva. Cuando fui nombrado obispo en mi primera carta pastoral hago ver esta cuestión del método. En mis visitas pastorales, he insistido en esto que he llamado las “claves fundamentales”. Y lo explico a partir del libro de los Hechos, 2, 42-48.

“…Todos se mantenían firmes en las enseñanzas de los apóstoles, compartían lo que tenían y oraban y se reunían para partir el pan.Todos estaban asombrados a causa de los muchos milagros y señales hechos por medio de los apóstoles. Los que habían creído estaban muy unidos y compartían sus bienes entre sí; vendían sus propiedades, todo lo que tenían, y repartían el dinero según las necesidades de cada uno.  Todos los días se reunían en el templo, y partían el pan en las casas y comían juntos con alegría y sencillez de corazón.  Alababan a Dios y eran estimados por todos, y cada día añadía el Señor a la iglesia a los que iba llamando a la salvación…”

Se ve cómo la primera comunidad de Jerusalén que estaba bajo el impulso directo de la vida y enseñanza de Jesús. En dicha comunidad los elementos esenciales eran la enseñanza de los apóstoles, la liturgia vivida, la comunión. Yo he adaptado este texto, hablando del encuentro con Cristo como realidad viviente, la liturgia, los sacramentos, la educación en la gratuidad, en la caridad y de la dimensión misionera. Buscando proponer en todas las parroquias, sobre todo en los ámbitos juveniles, este método. Podemos decir que a partir de la crisis de mayo del 68, se ha incrementado un actitud que fundamentándose mucho en el análisis, y al mismo tiempo basándose en el descubrimiento de nuevos lenguajes. Es verdad que la cuestión del método, en mi vida, ha sido siempre central, porque precisamente yo he sido reconquistado a la vida cristiana por una modalidad de cristianismo, en la que Cristoentraba directamente en la vida que hacíamos.

Luis Argüello, plantea la segunda cuestión. Pregunta por la relación que se hace en el libro entre Trinidad, persona, familia, sociedad y entre eucaristía y matrimonio. A la hora incluso de comprender “Amoris Laetitia” hasta el final, incluidas sus cuestiones más dificultosas. Y sobre todo por lo que supone que la acogida del misterio cristiano, lo que De Lubac llamaría la dimensión social del dogma, se concreta y actúa en todas las dimensiones de nuestro ser. Y algo que puede parecer tan lejano como el misterio trinitario, resulta que estamos ante algo íntimo y cercano, porque explica quién somos en nuestra identidad y diferencia, explica el sentido mismo de la familia en el abrazo de un hombre y una mujer. En definitiva, le pregunto por este aspecto que podríamos centrar en la importancia de la familia.

Contesta Angelo Scola. A mi parecer la dificultad que vemos en nuestras culturas “evolucionadas” a la hora de pensar la diferencia sexual, nace del hecho de que hemos perdido el sentido de la Trinidad. El tema de la diferencia ha comenzado a ser desarrollado en occidente para poder entrar un poco en este gran misterio que es la Trinidad. No me extraña que suceda en una cultura que ha perdido la conciencia de Dios. Le cuesta pensar en la diferencia sexual. Hoy solo la Iglesia Católica y algunas escuelas psicoanalíticas afirman el carácter indecible de la diferencia sexual. Porque la diferencia sexual es una dimensión de mi yo, es una dimensión intrapersonal, es como un capacidad de ir al encuentro del otro. Por tanto la diferencia sexual no es la diversidad, porque la diversidad implica una dimensión interpersonal y en este sentido hay un gran equívoco porque utilizamos las dos categorías: diferencia y diversidad como si fuesen sinónimos y en cambio son muy distintas. De ahí la sorpresa que despertó San Juan Pablo II con su teología del cuerpo. Tenemos que volver a esta enseñanza que nos aportó Juan Pablo II, porque desde mi experiencia episcopal veo que no se ha comprendido, aunque todos lo citen. Juan Pablo II realiza una opción radical. Pensando en el valor de la unidad dual, evidentemente de forma analógica, desde la visión trinitaria, supera la prohibición que durante siglos ha permanecido en la Iglesia, porque así lo defendían San Agustín y Sto. Tomás. Hablar de una analogía entre la Trinidad y la familia. A partir de ahí, he elaborado mi idea de misterio nupcial, explicando que hay una dimensión común a todas las formas posibles de amor, que consiste, partiendo del reconocimiento de la diferencia que nos introduce en la relación al otro, en la experiencia de amor, que existiendo en nosotros en la realidad corporal no puede no implicar la realidad de la fecundidad de la procreación. Y encontramos el primer signo de la dimensión social del dogma, expresión de De Lubac, en la que me he inspirado.

En cuanto al otro aspecto referente la a realidad de la política, hay un pequeño ensayo muy breve de Guardini sobre la Trinidad y lo que debe ser una buena sociedad civil. Como en la Trinidad todo es comunión en el respeto de la diferencia, así la sociedad civil podría comprender que también ella debe edificarse en una tensión máxima a unidad en el respeto con la diferencia. Deberíamos trabajar más para hacer emerger las implicaciones de los misterios cristianos. Hablando de la importancia de la familia, si nosotros no tenemos cuidado de la familia, el cristianismo se desencarna. Hay que reconocer que lo que hoy está en crisis no es la familia, todos quieren “ser” familia, sino la relación de pareja hombre-mujer.

Luis Argüello. Plantea unatercera cuestión. ¿Es posible hoy anunciar el evangelio? Se dice en el libro en la pg. 252 “el sentido religioso no desaparecerá jamás porque no se puede eliminar del corazón del hombre la pregunta sobre el significado de la propia vida que, inexorablemente, se convierte en una pregunta sobre el misterio. Podemos intentar expulsarlo como si fuese un pensamiento molesto, o ahogarlo, pero antes o después , de un modo u otro, vuelve a hacer acto de presencia”. Pregunto, indica Luis Argüello como propuesta de salida el esposar libertad y gracia (naturaleza y gracia). Hoy en este cambio de época, la naturaleza es vivida como libertad, que hace de la naturaleza un objeto más o menos manipulable, al servicio de intereses o de placeres. Entonces, evangelizar de nuevo, poner en relación libertad y gracia, con la tentación que existe de decir: solo libertad y ofreciendo a la libertad valores y una cierta ética que no sabemos como fundamentar del todo o digamos solo gracia y vivamos sostenidos en su gracia y dejemos que la libertad un día resplandezca en la gloria.

Contesta Angelo Scola. La afirmación de Juan Pablo IIy también de Ratzinger que la fe por el mismo hecho de decir al hombre quién es, llega a ser cultura. Hay que tener en cuenta también el hecho de que en una sociedad plural la fe está sometida a diversas interpretaciones culturales.Un cristiano no puede no comprender que esta secularización ha fracasado, así ha sido, estamos en una situación postsecular. Si ha fracasado se debe a que esos valores no pueden ser un elenco de proposiciones escritas en un folio. Esos valores no se pueden separar de esa presencia universal y al mismo tiempo singular que es Jesucristo. La otra posición a la que se refería D.Luis,es una posición muy difundida en la práctica, es aquella que diciendo que se inspira en la carta a los Hebreos, afirma que el único problema de los cristianos es llevar la cruz en favor del otro. Lo que yo afirmo es que la vía adecuada a recorrer es la vía estrecha y por el momento son pocos los que la transitan. Quiero también subrayar la importancia del tema introducido en referencia a la relación libertad-gracia. Porque, ciertamente, es uno de los factores que más han dañado y que más han incidido negativamente en la propuesta cristiana. Tenemos que darnos cuenta de que lo que no habla de libertad del hombre, no convence. De ahí la enorme importancia del factor educativo en la Iglesia. Porque la libertad es el emblema del hombre. Además la Iglesia, por su propia naturaleza, es un sujeto educativo. Se puede volver a la afirmación del papa Benedicto que retoma el papa Francisco, que el cristianismo no es, ante todo, una gran idea, una ética, sino el encuentro personal con Cristo en la comunidad cristiana. Encuentro que genera el gusto de una pertenencia. La Eucaristía nos hace comprender que el encuentro con Cristo es salvífico y te hace acoger con alegría y para siempre ese encuentro. Tenemos que volver a la actitud de la que hablaba Ratzinger en su famoso diálogo con Habernas en 2005. Encuentro, pertenencia, testimonio. A la palabra testimonio hay que darle el significado adecuado. Un método adecuado del conocimiento de la realidad que conduce a la comunicación de la verdad.

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Madrid, 1-2-19

José Manuel Coviella C.

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