Internacional

Representates de pueblos amazónicos y de la Iglesia se reúnen en Brasil para buscar caminos de colaboración

Representates de diez pueblos amazónicos y de la Iglesia se reúnen en Brasil para buscar caminos de colaboración

Convocados por la Red Eclesial Panamazónica, entre el 7 y el 10 de junio se reunieron en la ciudad de Tabatinga representantes de diversas entidades de la Iglesia católica y de diversos pueblos amazónicos de la triple frontera (Perú, Colombia y Brasil): Machís, Mayo Runa, Marupo, Kanamari, Colina, Kokama, Tikuna, Kambeba, Kaxana, Huitoto, Tikuna, Bora, y Yagua.

Intercambio de inquietudes

El encuentro –al que asistió, por parte de Cáritas Española, Luis Ventura, responsable del eje de Redes Internacionales de la REPAM— ha permitido un intercambio de ideas y de informaciones entre los representantes de los pueblos sobre temas trascendentales, como son el territorio, la cultura y la educación indígenas, los desafíos de las fronteras y las alianzas y entre las distintas comunidades.

Desde la REPAM, la gran pregunta que ha planteado en esas jornadas abiertas a la escucha y el diálogo ha sido esta: “¿Qué tipo de Iglesia se necesita hoy para caminar con las comunidades amazónicas?”.

Como señaló Jesús Bereca, representante del pueblo Tikuna de Perú, es de suma importancia el papel de la Iglesia como aliada para el cuidado de la naturaleza, que ahora, con las llamadas claras del Papa Francisco a cuidar y defender la Madre Tierra, es fundamental.

Por su parte, Betty de Souza, indígena Tikuna de Colombia, hizo una referencia a todos los tipos de explotaciones y vejaciones de las que han sido víctimas los pueblos indígenas en sus territorios desde el inicio de la extracción del caucho, junto a problemas como la guerrilla y el narcotráfico, que han traído a su territorio numerosos problemas sociales.

“Buscamos una Iglesia en la que lleguemos a acuerdos, que nos acompañe para caminar juntos, entre todos, como Iglesia” mencionó Betty de Souza.

 Crisis del modelo extractivista

 Una apuesta a la que se sumó Luis Ventura, quien apeló a “una Iglesia que camine junto, que escuche, que luche sus luchas”. La defensa del territorio de los pueblos indígenas está enseñando al actual marco de desarrollo extractivista y explotador que hay otra forma de vivir, lo que está “poniendo en jaque este modelo económico” concluyó.

Richard Rubio Condo, por su parte, representante del pueblo Quichua del Napo, en Perú, comentó que no se puede luchar separados, que es preciso encontrar caminos y herramientas, porque “los pueblos indígenas están conectados”.

 Los pueblos indígenas presentes en Tabatinga demandaron apoyo a la Iglesia católica para organizar, dialogar y cultivar el valor de la pertenencia, para generar espacios de encuentro en el que los pueblos puedan volver a organizarse, a articularse y a retomar alianzas conjuntas para la defensa del territorio.

Compromisos de futuro

Al finalizar el encuentro, se decidió crear una comisión de organización de las tres fronteras, que pueda asumir y representar a los pueblos en Colombia, Perú y Brasil con el objetivo de coordinarse para promover la constitución de un marco legar de trabajo interfronterizo entre los tres países.

 Otra de las acciones de futuro acordadas es la celebración de un encuentro de pueblos divididos por la frontera, como, por ejemplo, los pueblos Tikuna y Cocama, que habitan en los tres países, y otro encuentro de jóvenes transfronterizo.

Asimismo, se identificó como una de las prioridades más urgentes el fortalecimiento de los procesos formativos en políticas públicas y el conocimiento de las legislaciones respectivas sobre protección de derechos colectivos y defensa del territorio, sobre todo en lo referente a los megaproyectos industriales.

 En ese sentido, la labor de la REPAM puede ayudar a identificar cuáles son los caminos y los procesos más adecuados tanto en el propio terreno como a nivel internacional, y acompañar los planes de vida de los pueblos para generar propuestas en la cuestión de territorio.

 El Encuentro realizado en Tabatinga ha dejado muchos signos de esperanza al ofrecer la oportunidad de que 10 pueblos se hayan encontrado, reconocido, acompañado y compartir una mirada de futuro que les permita fortalecer luchas conjuntas y decirle a la Iglesia que quiere su cercanía, su presencia, su compromiso inculturizado y constante.

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