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MADRID 27 de diciembre 2017. Entrevista nueva secretaria general de Cáritas Española, Natalia Peyró. Foto Oscar del Pozo ARCHDC
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Repor Semana Social: «En la Iglesia el amor está por encima de la norma»

«Aquí no pasa un día en el que algo o alguien no te sorprenda: un testimonio, una mirada o una razón más para creer en la Iglesia, donde hay personas que, silenciosamente, se dejan la vida cada día. No podemos permitir que la Iglesia sea solamente una encíclica o una monjita cuidando a un enfermo, porque hay muchos espacios en la vida pública en los que estamos y queremos estar. Y las Semanas Sociales ponen en valor la dimensión social y caritativa de la Iglesia, que tiene un valor esencial en nuestra sociedad para la evangelización y para la construcción del Reino de Dios». En la mirada de Natalia Peiro, secretaria general de Cáritas Española y directora ejecutiva de la Fundación FOESSA, se esconde un infinito de certeza y de ternura donde el rostro de Jesús de Nazaret resplandece en la hondura de sus ojos. Y, al fondo de su alma de madre creyente y cristiana enamorada, un universo de pequeñas cosas va esculpiendo lo que es, lo que cuenta y lo que vive.

Nuestro hallazgo es providencial, porque nace de la XLIII Semana Social de España, que se celebra en Sevilla del 25 al 27 de noviembre. Allí, en la capital hispalense, convocados por la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Promoción Humana, y en torno al tema La regeneración de la vida pública. Una llamada al bien común y a la participación, se tiene el encuentro final que aúna —en un mismo abrazo— los trabajos previos que se han estado realizando en distintas diócesis españolas. Natalia, que es la primera mujer que desempeña el cargo de secretaria general de Cáritas, sonríe ilusionada porque sabe que, en el corazón de estas jornadas, habita el deseo de recuperar esa dimensión pública de la fe y de la persona; humanizando la fe y aliviando el dolor de los hermanos con toda la vida que nos queda…

«En verdad, la Iglesia siempre ha estado presente ante el dolor del mundo». Lo expresa sin dejar siquiera un leve titubeo, consciente de que Dios es el amor que sorprende, aunque en algunos rincones de la periferia siga quemando el frío. «Nosotros tenemos que encontrar, y encontramos, el rostro de Jesús en las personas que dedican su vida —desde cualquier vocación— a los demás», confiesa Peiro, quien estará presente en una mesa redonda que dialogará sobre Una mirada desde la empresa y el sector social. Una dimensión pública, social y de servicio de la Iglesia que encuentra su sentido en cada hoja del Evangelio: «Al final, tenemos que ser testigos y transparencia del rostro de Cristo para los demás. Y estas Semanas nos recuerdan que en cualquier ámbito, en todas las funciones y actividades de la Iglesia, tenemos que encontrar ese rostro de Jesús».

«Una espiritualidad sin servicio a los demás no tiene sentido»

Las Semanas Sociales de España, cuya organización data de 1906, son un servicio de la CEE para el estudio, la difusión y la aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia a las cuestiones sociales de notoria importancia y actualidad. Unas jornadas que desean seguir siendo un hito dentro del pensamiento social de la Iglesia y que, enmarcadas desde el corazón mismo del Padre, realizan una valiosa contribución al discernimiento del aquí y el ahora de la Iglesia, de su aportación al momento presente y de su contribución, desde la reflexión y la práctica, al bien común de la sociedad. A la luz del humanismo cristiano que anhela este encuentro, la secretaria general de Cáritas revela la importancia de ser una Iglesia de brazos abiertos, un hogar fraterno donde todos tengan la voz, el turno y la palabra.

«Estamos en un momento en el que llevamos muchos años potenciando la espiritualidad en todas las dimensiones de la Iglesia; porque es ahí, en el misterio de la Eucaristía, desde donde reforzamos nuestra fe», reconoce la madrileña de 45 años, al mismo tiempo que afirma que «esa espiritualidad y esa fe sin acción, sin cuidado y sin servicio a los demás al modo de Jesús, no tendría sentido». Es un círculo «que no se puede romper» y, por ello, «tenemos que ser capaces de hacer un relato de cómo ese círculo nunca se rompe y nunca funciona solo ni está aparte».

Una manera de amar, la de Natalia, que desea ser abrazo, alianza y refugio de misericordia. Donde quedarse eternamente a reposar, donde abrirse —como Iglesia viviente— al perdón, a la reconciliación y al diálogo… «En esta situación social de conflicto ante la diversidad, tenemos experiencias muy poderosas en las que la Iglesia ha participado como un agente de diálogo». Y, tras un pequeño parón, esta mujer valiente expresa lo que su alma entregada esclarece: «En la Iglesia se hace realidad que el amor está por encima de la norma». Una opinión que, tal vez, obliga a desandar lo andado, pero que, sin duda alguna, alienta a caminar por ese horizonte de plenitud donde, a tientas y descalzo, camina el mismo Dios. «La aproximación pastoral que tiene la Iglesia hacia cualquier grupo de personas, independientemente de su situación (personas privadas de libertad, que han cometido algún error o que han fracasado en su vida), nos hace ser capaces de encontrar esa parte común de dignidad que nos une a todos. Eso es un valor que tenemos que poner encima de la mesa hoy en día, porque el rechazo a la gente diferente está muy de moda, y precisamente nosotros —como apóstoles de Jesús— tenemos que hablar de lo contrario».

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