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El «regreso» de Pablo VI a España en un simposio organizado por la CEE

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El «regreso» de Pablo VI a España en un simposio organizado por la CEE

La CEE, en su cincuentenario, organiza este fin de semana en Madrid un simposio sobre su figura, tantas veces desconocida e incluso distorsionada

Jesús de las Heras Muela

La Conferencia Episcopal Española (CEE) y la Fundación Pablo VI organizan un simposio homenaje a Pablo VI, los días 14 y 15 de octubre, en Madrid. El encuentro se enmarca dentro de los actos conmemorativos del 50 aniversario de la CEE, que nació precisamente bajo el pontificado de Pablo VI. El secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Pietro Parolin, ofrecerá en la sede de la CEE la conferencia inaugural que llevará por título «Pablo VI y la paz». El resto de las sesiones será en la Fundación Pablo VI (P.º de Juan XXIII, 3. 28040 Madrid).

Cardenal Parolin

El cardenal Parolin fue nombrado secretario de Estado de la Santa Sede por el Papa Francisco, hace ahora tres años. Con anterioridad, sirvió al Cuerpo Diplomático de la Santa Sede y su destino anterior fue  el de nuncio apostólico en Venezuela. Nació en Schiavon (diócesis de Vicenza, en el noreste de Italia) el 17 de enero de 1955. Es sacerdote desde el 27 de abril de 1980 y obispo desde el 17 de agosto de 2009. Fue creado cardenal en 2014.

Su conferencia en Añastro, en la apertura del simposio sobre Pablo VI, es a las 12 horas del viernes 14 de octubre. Previamente, el purpurado bendice un busto en mármol del beato Pablo VI, que es colocado en la capilla de la Sucesión Apostólica de la CEE. El secretario de Estado, que tiene rango de primer ministro, visita a primera hora del viernes al Rey de España y al presidente del Gobierno.

El resto de las conferencias se imparten en la Fundación Pablo VI. «¿Quién era Montini?», «Pablo VI y el Concilio Vaticano II: la renovación conciliar en España», «Una Iglesia en misión: de la Evangelii nuntiandi al Evangelii gaudium», «La tormenta de la Humanae vitae» y «Pablo VI, el Papa del diálogo» y «Pablo VI y las relaciones Iglesia-Estado en España» son los títulos del resto de ponencias, que imparten, respectivamente, Giovanni Vian, director del periódico de la Santa Sede, L`Osservatore Romano; cardenal Fernando Sebastián, exvicepresidente de la CEE; cardenal Ricardo Blázquez, presidente de la CEE; Lucetta Scaraffia, escritora y periodista; y los historiadores Juan María Laboa y Vicente Cárcel.

El simposio concluye a partir de las 19:30 horas del sábado 15 con la intervención de monseñor Ginés García Beltrán, presidente de la Fundación Pablo VI, obispo de Guadix y presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social.

Perfil biográfico de Pablo VI

Giovanni Battista Montini -Pablo VI- nació en Concesio, localidad de la región italiana de Lombardía, próxima a Brescia, el 26 de septiembre de 1897. Falleció en Castelgandolfo en el atardecer de la fiesta de la Transfiguración del Señor (6 de agosto) de 1978. Fue ordenado sacerdote el 29 de mayo de 1920 y obispo el 12 de diciembre de 1954. El 15 de diciembre de 1958 fue creado cardenal, el primero de la lista de los primeros cardenales del Papa Juan XXIII. Era desde 1954 arzobispo de Milán, donde permaneció hasta su elección pontificia, el 21 de junio de 1963.

En 1922 ingresó en el cuerpo diplomático de la Santa Sede. Tras seis años en Varsovia, fue trasladado a Roma y sirvió en la Curia Romana hasta 1954. En 1952 fue nombrado por Pío XII prosecretario de Estado. Trabajó también en la pastoral juvenil y universitaria y en la Acción Católica.

Ya Papa, prosiguió, impulso y coronó el Concilio Vaticano II, puso en marcha sus primeras reformas, propició el ecumenismo y el diálogo interreligioso y emprendió los viajes apostólicos. Fue autor de siete encíclicas y gran apóstol del diálogo y del acercamiento a la cultura contemporánea. Fue beatificado por el Papa Francisco el 19 de octubre de 2014, en la misa de clausura de un Sínodo de los Obispos, institución restaurada por Pablo VI en 1965. El 26 de septiembre es la fecha establecida para su memoria litúrgica.

Memoria, legado, actualidad

Tras su beatificación de manos del Papa Francisco, el  19 de octubre de 2014, se hizo pública la oración litúrgica de  Pablo VI y se estableció el 26 de septiembre –día de su nacimiento en 1897- como la fecha de su memoria litúrgica. Su texto dice así: «Oh Dios, fuente de la vida, / que en tu siervo, el Beato Pablo VI, Papa / has revelado el misterio de la paz y las bienaventuranzas,/ haz que, iluminados por su ejemplo,/ reconozcamos en tu Hijo Jesucristo/ al único Redentor del hombre/. Te lo pedimos por Él, que es Dios y  que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo,  por los siglos de los siglos. Amén».

Giovanni Battista Montini fue en su vida y sigue siendo, en efecto, un espléndido testimonio del misterio cristiano de la paz y de las bienaventuranzas y un servidor incansable de la redención universal de Jesucristo y su alcance para la entera humanidad de todos los tiempos. Diplomático de carrera,  testigo de los horrores de las dos guerras mundiales y de sus durísimas postguerras y aquella interminable guerra fría, Montini fue un buscador y servidor de la paz y del papel imprescindible en ella de una Iglesia siempre experta en humanidad y para la que nada humano le es ajeno. Así, por ejemplo, creó la Jornada Mundial de Oración por la Paz, del 1 de enero de cada año.

Ya Papa, Pablo VI llevó por todo el mundo el clamor en pro del diálogo y del desarrollo para todos y entre todos. El primer Papa peregrino, itinerante y viajero de la historia, llama la atención comprobar sus destinos, marcados por tres prioridades: la misión (India, Colombia, Uganda, Filipinas, Oceanía), la unidad de los cristianos y el diálogo interreligioso  (Tierra Santa, Turquía, Ginebra) y la paz y la justicia social (la sede neoyorkina de la ONU, Uganda, Asia Oriental).

Desde Jesucristo y en Jesucristo -«In nomine Domini» («En el nombre del Señor»), como rezaba su lema episcopal y pontificio- , la Iglesia y el hombre fueron sus dos grandes amores, sus dos pasiones: «Ruego al Señor –escribía en las vísperas de su muerte- hacer de mi próxima muerte un don de amor a la Iglesia. Podría decir que la he amado siempre… ¡Oh hombres, comprendedme, os amo a todos en la efusión del Espíritu!… Así os miro, os saludo, así os bendigo. A todos».

Jesucristo, hombre, Iglesia

La Providencia quiso situar al Papa Pablo VI en una de las encrucijadas de la historia, de la humanidad y de la Iglesia. Papa en medio de una compleja – a la vez, luminosa, contradictoria, cambiante, evanescente y atormentada- humanidad, encontró en el legado de su antecesor, san Juan XXIII, el estilo, el cauce y el instrumento para buscar y ofrecer respuestas a todo ello mediante el Concilio Vaticano II.

«Vocabor Paulus» («Me llamaré Pablo»), fue el Papa Pablo –nombre elegido por Montini al calzar las sandalias del Pescador, bien sabedor de lo que este nombre significaba en honor y memoria de san Pablo de Tarso, el apóstol de las gentes y de los gentiles, el heraldo de Jesucristo- , el Papa evangelizador, consciente de la necesidad de recorrer todos los caminos del hombre y de la Iglesia, todos los caminos de un mundo que ya no era  ni mucho menos uniforme, consciente de la necesidad de hacerse presente él y con él a toda la Iglesia en sus distintos areópagos.

En sus años de trabajo diplomático y curial, aderezados y entretejidos  pastoralmente hablando también por sus servicios a la pastoral juvenil y universitaria, sobresalió por su inteligencia, prudencia y finura. En Milán fue “el arzobispo de los pobres” y ellos fueron los destinatarios de la última tiara pontificia de la historia.

Dicen que pocas personas como él nacieron para ser Papa…Y es que para ello le capacitaban hasta su mismo porte y elegancia externa e interna con aquella mirada honda, pensativa y bondadosa, su espléndida formación eclesiástica y humana, su fina y serena inteligencia, su cultura amplia, abierta y cosmopolita,  de impronta francesa, moderna y fiel  y su honda piedad y vida interior cuajada del ejercicio de las virtudes heroicas.

Diálogo, evangelización, desarrollo

Pablo VI fue el Papa del diálogo –el Papa de la Ecclesiam suam, su primera encíclica, de 1964- y  de la evangelización. Montini fue el Papa de la evangelización. Todos los Papas han sido y deben serlo, pues la evangelización es la misión primera y principal de la Iglesia. Pero Pablo VI, el Papa de la modernidad, percibió su apremiante necesidad en medio de una sociedad que dejaba, progresiva e inexorablemente, de ser cristiana. Emblemática a este respecto fue su exhortación apostólica, de 1975, Evangelii nuntiandi, un documento clave y brújula para la Iglesia ha ido viniendo después. El Papa Francisco ha visibilizado la actualización y la toma del relevo de la Evangelii nuntiandi, que es una de las principales fuentes inspiradoras de su paradigmática y programática Evangelii gaudium.

Pablo VI, además, sigue de actualidad en otros muchos aspectos.  Así, por ejemplo, el Papa Francisco acaba de crear un  el nuevo Dicasterio para el Servicio al Desarrollo Humano. ¿Cómo no recordar en este contexto la profética encíclica de Pablo VI Populorum progressio, de 1967?

Pablo VI y España

En el caso concreto de España, nuestra Iglesia es deudora de la figura del beato Pablo VI por otros muchos motivos. Fue él personalmente quien guió a nuestros obispos en la histórica misión de separación entre la Iglesia y el Estado; fue él el impulsor principal del papel reconciliador tan decisivo de la CEE en la Transición política española; y fue él quien encomendó esta responsabilidad a algunas personalidades eclesiales que han de seguir mereciendo el reconocimiento y la gratitud de todos, como, por citar tan solo dos emblemáticos ejemplos, el cardenal Tarancón y el nuncio Dadaglio.

Y precisamente en este último aspecto, es de justicia reconocer que no siempre los poderes políticos, singularmente los del anterior Régimen, comprendieron y apoyaron a Pablo VI, sobre cuya figura se pudo extender un manto de desafección, crítica y malestar, del que, en algún modo, pudieron participar algunos sectores eclesiales, no muy numerosos, pero sí, al menos entonces, influyentes. En este sentido, bienvenido sea  también el simposio que la CEE tributará a su figura. Si nuestra Iglesia y sociedad española pudieran estar en deuda con Pablo VI, este simposio puede ser una magnífica ocasión para saldarla.

 

 

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1 comentario

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  • Gracias por la audacia de esta convocatoria. La seguiré muy de cerca. Ya me ha encantado la conferencia del Secretario de Estado. Gracias

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