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Recuperar el alma de España y Europa: conversaciones con el Cardenal Antonio Mª Rouco (I)

Recuperar el alma de España y Europa: conversaciones con el Cardenal Antonio Mª Rouco (I)

El viernes 29 de setiembre de 2017 me siento con el Cardenal Antonio María Rouco en su casa en Madrid, para tranquilamente conversar un par de horas. Abordamos cuestiones como las causas históricas del relativismo moral hasta llegar a un estado de dictadura del relativismo, en Europa y muy acuciadamente en España en esta época de la post verdad; sobre las cuestiones trascendentales del nacimiento y creciente importancia de la educación católica para la defensa de la Verdad, y en general de la esperanza del cristiano.

Sin embargo la noticia tal vez es más prosaica que todo esto. A dos días de un referéndum no autorizado en España, ni el Cardenal ni el periodista catalán que le entrevista sacamos el tema que ocupa todos los medios de comunicación españoles y extranjeros. Nadie lo habría dicho, pocos lo creerán. Pero soy yo modestamente quien, al salir de su despacho al hall de entrada, quien se lo hago notar. Su único comentario: “¿cómo se ve la cosa desde ahí?

Jordi Picazo

 

Reduccionismo materialista en la concepción del hombre en Europa

Usted ha tenido recientemente una audiencia privada con el papa Francisco, al igual que ahora hace un año por estas fechas. ¿España ha cambiado mucho en este tiempo? Vivimos una dictadura del relativismo, en término acuñado por Benedicto XVI. ¿Cómo se ha llegado a eso también en España en 40 años de democracia? ¿Ha cambiado mucho España desde la última visita al Papa?

 Yo creo que España no ha cambiado mucho en un año. Es más, si uno proyecta la memoria sobre las últimas décadas sí que ha habido cambios pero dentro, diríamos, de unas líneas de fondo en lo que respecta a la concepción del hombre. Concepción que se ha mantenido y se ha reforzado año tras año y década tras década culturalmente e intelectualmente, con repercusiones jurídicas y políticas evidentes. O sea que no es tanto el día a día o el hoy por hoy los que marcan la situación en la que vivimos, pues por muy españoles que nos parezcan todos los problemas que vivimos, incluso el actual con Cataluña que estamos viviendo estos días, no son comprensibles sin un conocimiento de la historia de la Europa de las últimas décadas.

¿España en este sentido, no es distinta?

Quizás en lo epidérmico, en lo que más se ve sí. Pero en el fondo de los procesos intelectuales, en la elaboración de las ideas, no. Los puntos de partida, los personajes, los pensadores, las corrientes intelectuales de fondo que se han puesto en marcha, algunas proceden de España, pero más que a España y Europa, afectan a América. Por ejemplo todo lo que tiene que ver con la teología de la liberación, aunque sus raíces también son germano-belgas.

Pero ya después, esa corriente de pensamiento de reducción de lo humano, del hombre a, diría puro objeto, casi a pura materia y sobretodo los empujones intelectualmente y culturalmente más fuertes, han venido del corazón de Europa; y nos han pillado a nosotros también en España, claro. ¿Que la traducción de esas corrientes de pensamiento de vida en términos jurídicos, en términos políticos, si quieres también en términos de la cultura más superficial, de los medios de comunicación, etcétera, después se haya acelerado en España en los últimos 15 años? Le diré que es posible.

El matrimonio y la familia

Un ejemplo de lo que le estoy contando es la legislación sobre el matrimonio y la familia en España. Evidentemente con el cambio que se produce en la legislación al respecto en el año 2005, y las modificaciones que se introducen en el Código de Derecho Civil, en España fueron muy tempranas dentro del grupo de las grandes naciones de Europa como son Francia, Alemania e Italia. No las primerísimas de Europa, porque las primeras en Europa nos vienen de Bélgica y Holanda. Y para nosotros representaron el comienzo del problema.

En Alemania es en este mismo mes de junio de 2017 (leer más aquí) cuando se ha reconocido el “Ehe Für Alle”, el matrimonio para todos. Una cuestión que claramente ha jugado su papel en las elecciones del pasado setiembre aunque no se haya destacado ni se halla subrayado como un factor que haya influido en los votos; pero sí que ha influido, sí.

Divisiones políticas en Europa

A todo esto, ¿se puede hablar de un cóctel que no liga bien por ejemplo… un chorro de espiritualidad luterana,  desde sus inicios en Alemania y pasando a otras naciones del norte y centro Europa; y una debilitación de las bases jurídicas europeas de tradición greco-romana; o las olas del consumismo y anticlericalismo, el islamismo radical, el sexo como objeto de consumo?

 Me recuerda a esas tres mareas que describía Juan Pablo II como que constituían una amenaza para la vieja Europa y América del Norte: la marea negra del anticlericalismo, roja de la lujuria y el islamismo radical. ¿Debemos a eso añadirle otras fuerzas, las llamadas del nuevo orden, procedente incluso de la ONU o de Rusia para desestabilizar gobiernos de Europa y el de EEUU, como incluso se ve en el papel de las “fake news”, noticias falsas difundidas supuestamente también por Rusia en la cuestión catalana, o la elección del Presidente de los EEUU?

La cuestión es: si recordamos el discurso de Juan Pablo II el 9 de noviembre de 1982 en Santiago de Compostela, España, ya lanza el Papa un grito de alarma sobre lo que estaba ocurriendo en Europa en esos momentos. Y lo que podría ocurrir y lo que ha ocurrido después. Con esa famosa frase “¡Europa sé tú misma!, ¡no olvides tus raíces!” Y es allí donde él hace un análisis de la sociedad europea del momento, todavía con el muro de Berlín en pie y sin ningún agujero por el que pasar o por donde atravesarlo.

Habló el Papa Juan Pablo II de las divisiones históricas de Europa, división provocada por la Reforma Protestante. División política evidente que nace después del final de la Segunda Guerra Mundial, y con los tratados internacionales desde Teherán hasta Yalta se hace palpable y se traduce en esos dos fenómenos del Telón de Acero y luego años más tarde el del Muro de Berlín en 1961.

División religiosa en Europa: el ateísmo ideológico

Pero hay además otra división muy profunda que afecta a toda Europa. En primer lugar entre los que niegan a Dios oficialmente, y así lo expresan. Como ejemplo, la cuestión famosa de Albania, donde el ateísmo es la ideología de base del funcionamiento del Estado y permea la configuración del orden jurídico. Ni en la Unión Soviética se lleva tan lejos ese ateísmo en el texto constitucional como en Albania, aunque sí en la práctica y en las leyes habituales. Esa ideología se dio la mano con un marxismo interpretado a lo Lenin, impuesto políticamente por la fuerza en todos los países de la Europa Central y Oriental.

El ateísmo práctico en Europa

En segundo lugar habría además una división de fondo que afecta también a la Europa libre: no se expresa exactamente en los mismos términos pero en el fondo es una división entre los que dicen creer en Dios y viven creyendo, y los que no creen en Dios y viven como si Dios no existiera. Ese es el gran problema todavía hoy en Europa.

San Juan Pablo II percibía que el primer paso para una vuelta a las conciencias personales y colectivas en la Europa libre, ese gran empujón, ese gran impulso necesario, sería una toma de conciencia de lo que habían sido las causas de la tremenda tragedia de la Segunda Guerra Mundial para Europa de una manera especial y para el mundo en general; en la Europa comunista fueron las cosas por otros caminos, aunque en el fondo también se hicieron la pregunta del porqué de lo que pasó, y quizá también el porqué de la victoria. Sin embargo quizá se sintieron un poco fascinados creyendo que el comunismo de la Unión Soviética les había llevado a la victoria; en el fondo la habían traído las grandes tradiciones de la santa Rusia y de las familias rusas.

Un despuntar del alma europea, ahogada por la fascinación por el progreso económico, técnico, y ético

En esa situación hay una renovación evidente de la conciencia cristiana de una manera muy acusada en la Europa libre. Y una conciencia de que había que convertirse, de que había que cambiar, más aún que había que volver políticamente y éticamente a la tradición del derecho natural. Eso empapa un poco los procesos constitucionales de las nuevas Constituciones, sobre todo de la República Federal Alemana o en la “grundgezets”, la ley fundamental de Bonn (ver más aquí).

Sin embargo ese proceso de vuelta al derecho natural queda luego un poco frenado o mejor dicho apagado, y viene a ser sustituido por el éxito de la nueva economía, La fascinación por el desarrollo técnico y económico. También por un desarrollo éticamente muy bueno desde el punto de vista de la configuración justa y solidaria en función del Bien Común del Estado, junto a la teoría de los derechos fundamentales de la persona. Esto trae una renovación del derecho internacional en clave también en el fondo cristiana aunque no se reconozca.

La explosión de Mayo del 68

Así, por ejemplo en la Declaración Universal de 1948  no se hace alusión a fundamentos trascendentes ni filosóficos o teológicos; sin embargo cuando se busca cómo elaborar el prólogo, cuando buscan por dónde empezar para justificar lo que dicen en la Declaración vemos que el pensamiento cristiano sobre la persona humana está latiendo. Ya ha pasado mucho por el tamiz de la Ilustración, pero sigue ahí latiendo.

Esa debilitación que mencionábamos del proceso se va incrementando cada vez más y es en el año 1968 cuando explota. Una gran explosión europea y mundial de lo que quiso ser un orden mundial desde el punto de vista del derecho internacional. Desde las grandes coordenadas culturales y morales de pensamiento, inspiradas o al menos en coherencia con la gran tradición cristiana, junto a las de la Ilustración más positiva, nos lleva a un proceso histórico en el que estamos.

El origen del relativismo

¿Sería esa debilitación de las raíces cristianas el origen, o la misma causa del relativismo?

Está claro que en ese nuevo mundo, si se quieren imponer los ídolos de lo que es la felicidad para el hombre, de la riqueza, el sexo exacerbado, entonces evidentemente hay que prescindir de Dios. Y hay que presentar a Dios tal como la Razón nos lo da a conocer. Habrá que prescindir de la Verdad; y si se prescinde de la Verdad, naturalmente en el relativismo se admitirán y se afirmarán los valores que convengan a ese tipo de hombre que solo piensa de tejas para abajo. Importa solo lo material, lo físico, no importa lo más hondo de sí mismo, su Alma.

La crisis del alma

Esta crisis que vemos reflejada en fenómenos de la vida social, incluso de la vida de la Iglesia en estos años, se refleja primero en una crisis del alma. Ya es muy significativo que la palabra “alma” se usa poco, ¿no? Prácticamente nada en su significado trascendente, incluso ni desde la predicación de la vida pastoral de la Iglesia. Y debemos aquí recordar el texto famoso del Evangelio de “qué le importa al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma”, en la traducción más corriente y más abundante.

Soledad del hombre y refugio en el colectivismo

Toda esa corriente de pensamiento de relativismo de la que estamos hablando se refleja primero en la visión materialista del hombre, y segundo en la negación radical de Dios. En tercer lugar en dejar al hombre solo en este mundo. Ahí los existencialistas ofrecen un camino muy fenomenológico de conocer la experiencia. Describen bien lo que es la soledad del hombre. Y las respuestas a esa soledad se dan en base a colectivizar al hombre. En afirmar en la práctica que el hombre es el Estado. Los individuos no tienen mayor trascendencia ni mayor valor.

 El descarte de Dios

¿Se elimina a Dios porque hay una moral detrás, con una moral sexual, aunque también económica, social? O, ¿se elimina a Dios porque es incómodo intelectualmente, no encaja con los postulados del 68? Dios en sí no me parece que sea incómodo, hay muchos que incluso en lugar de eliminarlo exploran desde el agnosticismo e incluso desde el ateísmo la “espiritualidad sin Dios”, la “no-religión” como religión.

No, Se elimina a Dios Porque le estorba al hombre. Porque Dios es Principio y Fin de todas las cosas, y para no tener así a nadie por encima. Eso es Nietzsche, a la hora de buscar un autor muy prototípico de la negación de Dios. Se va haciendo cada vez más radical en la historia del pensamiento y de la vida del siglo XX ¿no?, el hombre no quiere dar cuenta a nadie de lo que hace. Por eso la religiosidad sin Dios, mira usted, no me tome el pelo.

Religión de “re ligare”, ligar con Dios, relacionarse personalmente con la Divinidad

Dios es un Ser Personal, es Persona

La batalla de la formación: el inicio de la educación católica

¿En una entrevista en abril de 2016 me explicaba el Padre Friedrich Bechina, actual subsecretario de la Congregación Vaticana para la Educación Católica -de la que Usted también fue miembro-, que la Universidad Católica será tal vez el único sitio que nos quedará para defender la Verdad?

La respuesta de la Iglesia en un momento dado de organización de la enseñanza en los Estados fue: “tenemos que abrir caminos propios para que no se separe el proceso de educación en la fe, que nace en la familia cristiana”, de la vida cotidiana; así la educación en la fe se desarrolla en la comunidad cristiana, en la parroquia etcétera, y no se quiere que abandone la escuela, los nuevos lugares donde el Estado organiza la educación de las nuevas generaciones: en todas las fases desde la infantil hasta la universitaria.

Y este es el contexto del nacimiento mismo de la enseñanza católica, que es el resultado histórico de lo que puede llamarse el apoderamiento por parte del Estado de todo el sistema educativo. Tiene lugar este nacimiento a lo largo de los siglos XIX y XX acompañado de un trasfondo de principios sobre el hombre y la comprensión de la verdad muy marcados por el laicismo, por la negación de Dios o por la ignorancia de Dios.

El contexto en el que se cultive el conocimiento de la verdad como tal no es exactamente el primer imperativo práctico y político. Sin embargo si a los niños desde los 8 o 9 años, o antes, los alejas tantas horas de su vida diaria, de su semana, de su año, en un contexto de enseñanza y de educación donde Dios no está presente, donde la concepción y la visión del hombre prescinde de su dimensión trascendente, donde la esperanza se vive a pequeños sorbos y nunca como el gran Aliento que ilumina el camino del hombre más allá de la muerte; los alejas decía del conocimiento y el cultivo de la fe. Es entonces cuando la Iglesia reacciona. Primero por esta razón, pero también por otra.

También por otra razón reacciona la Iglesia, porque curiosamente este proceso de estatalización de la enseñanza quiere ser un camino que abarca a todos, se quiere que todos tengan acceso a la lectura, a las primeras letras. De hecho ese proceso no se da completamente y hay un proceso de injusticia social en todo ese mundo de la organización de la enseñanza en los siglos XIX y XX. Muchos quedan fuera, no digamos ya en países de lo que conocemos por tercer mundo sino que también quedan marginados en las propias sociedades occidentales.

Y ese es un impulso que hace nacer en la Iglesia toda una familia de congregaciones religiosas masculinas y femeninas que completan a las que nacen en el siglo XVI, sobre todo la Compañía de Jesús: de una manera muy singular la Compañía de Jesús. Estas circunstancias la llevan así a abrir un mundo institucional con reconocimientos civiles más o menos fáciles, más o menos difíciles, más o menos positivos, muchas veces negativos: el mundo primero de la escuela católica, del Liceo Católico, y luego de la Universidad Católica.

Es un proceso que tiene su momento de máximo interés, de frescura, su momento yo diría de oro entre el último tercio del siglo XIX y el Concilio Vaticano II. Es en la segunda mitad del siglo XIX por ejemplo cuando surgen los Salesianos. Si ahora este proceso se encuentra en una situación tan complicada se debe más a factores internos de la Iglesia que a dificultades puestas por los ordenamientos civiles.

“Nunca hemos tenido un marco internacional jurídico tan favorable a la existencia de escuelas católicas como ahora”.

Más aún, nunca hemos tenido un marco internacional jurídico tan favorable a la existencia de escuelas católicas de todas las órdenes como ahora.

¡No me diga! Bueno, le creo, Usted tiene un doctorado en relaciones Iglesia – Estado.

Lo que oye. Lo que iba a ser el proyecto de Constitución Europea está marcado por el reconocimiento de que el Estado no es el dueño de la educación. Y que hay que dejar también a la sociedad abrirse caminos educativos, a la iglesia, a las iglesias. Y eso lo encontramos también en la Constitución Española.

Artículo 27 de la Constitución Española: sobre la libertad de enseñanza

Hay que reclamar lo que dice el artículo 27 de la Constitución Española donde se afirma el derecho a la enseñanza para todos; y el principio también de la libertad de enseñanza. Además bien interpretado este artículo 27 es muy favorable a la realidad de lo que es la relación entre Verdad y autoridad en el Estado, en favor de la libertad de enseñanza: en las sentencias del 1982 y del 1985. Puedes tener problemas un día si dicen que hay que revisar los convenios con la Santa Sede, pero problemas con la clase de religión tal como se concibe ahora, pero tampoco con la enseñanza de la religión en general en la escuela: las sentencias del Tribunal Constitucional dicen que los padres tienen derecho a que sus hijos tengan clase de religión, también en la escuela pública.

Pero lo que está bien amarrado es la escuela concertada, es que el Estado tiene la obligación de garantizar su financiación de manera que los alumnos de la escuela concertada no queden discriminados con respecto a las escuelas de los alumnos del Estado.

“La crisis de la educación católica, es a una crisis de la misma Iglesia”.

Las direcciones de las actuales Fundaciones de órdenes tradicionalmente dedicadas a la educación, como los Maristas y los Escolapios descartan a sus religiosos de las aulas. En algunas no mencionan la palabra Dios ni una sola vez en su página de Internet.

 Y menos a Jesucristo… 

Sí, Jesús sale en una concreta que no mencionaré, cuando se habla “del proyecto del Jesús”…

El factor principal de la crisis de la Educación Católica es interno de la Iglesia misma. Vamos a empezar por los números: es evidente que todas las órdenes religiosas masculinas sin excepción sufren una crisis vocacional larga, devastadora. Esta crisis les ha llevado casi al precipicio de la no existencia en Europa y en lo que puede llamarse el mundo libre. Dicen que se compensa con vocaciones que proceden de África, ya no dicen tanto de Asia; en fin, lo que es evidente es la crisis europea o euro americana de las órdenes religiosas. Las masculinas están a punto de desaparecer todas. Luego están las femeninas: en general lo mismo ocurre con las femeninas. Alguna queda, alguna nueva ha nacido, cosa que no pasa con el mundo masculino.

Así es en el mundo de la enseñanza ya a partir del comienzo de la modernidad, del principio del siglo XV y a través del XVI hasta ahora: que escuelas católicas nacidas a impulsos de gracias especiales, de carismas que habían recibido varones y mujeres en la Iglesia se encuentran con la desaparición de sus protagonistas. Esos protagonistas habían dado la vida por llevar a la escuela católica el conocimiento de Cristo, el sí de la Fe, el conocimiento de la verdad de Dios y del hombre, el vivir en la iglesia la Verdad profundamente en comunión de su fe, sus sacramentos, su vida.. Y claro, la Iglesia sufre mucho.

Se aparta a los religiosos de la enseñanza activa en sus colegios: enfermedad del carisma

Por otro lado, pensar que los seglares que han ido incorporándose poco a poco a los claustros de profesores de esta escuelas fundadas por estas órdenes religiosas, van a ser los que van después a llevar adelante el carisma de los fundadores, eso es de un irrealismo completo, del cual empiezan ya a darse cuenta. El proceso viene de atrás, ya son décadas con las que hay que contar para la historia de la enseñanza católica ya dominada por el mundo del seglar sin más, no de los religiosos y las religiosas, de los consagrados y las consagradas.

Además en este proceso hay que hacerse la pregunta de ¿cómo es posible, cómo se puede explicar esa crisis vocacional tan arrasadora? ¿Solo por razones de segundo orden por ejemplo porque cuesta mucho los votos en este momento de la vida? Algo más profundo tuvo que ocurrir y si uno repaso a la historia del pensamiento teológico, de los movimientos teológicos de los años 70 y 80, se encuentra con una crisis de fe enorme.

“Hay que leer a Ratzinger, ¿eh?”.

Hay que volver a leer detenidamente lo que Josef Ratzinger escribió cuando era profesor de teología, por ejemplo lo que escribió hasta 10 años después de finalizar el Concilio Vaticano II. Son sus obras sobre el Concilio, de 1965 al 1975: el análisis que él hace de la evolución de la Iglesia. Y luego el “Informe sobre la Fe”, escrito con Vittorio Messori el año 1985. Y entonces ves como la crisis de fe clara, abierta tiene un impacto tremendo en ese mundo de la vida consagrada que ha sido y es un problema que solo se resuelve con la conversión a la Fe de nuevo y de verdad. Y eso ha repercutido en la escuela católica masivamente.

En la siguiente y última parte de la entrevista abordamos la cuestión de los jóvenes, a la luz y con la esperanza puesta en el sínodo de 2018 sobre la juventud; hablamos también de la familia Cristiana como faro de la civilización.

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Jordi Picazo Salomo

Mi madre, Dios la tenga en su Gloria, me trajo al mundo un 10 de Julio (1962): día de San Cristóbal, ????? ??????????? (Ágios Christóforos) patrón de los conductores y “portador de Cristo”. Licenciado en Filología Inglesa por la Universidad de Barcelona (1986), he desarrollado mi tarea docente como profesor de español, inglés, y religión en centros de enseñanza Primaria y Secundaria en España y Reino Unido desde 1986 hasta la actualidad, así como formación de inglés para adultos en España y de inglés para inmigrantes en EEUU. He cursado también las asignaturas propias del Bachillerato Eclesiástico de Filosofía. Realicé asimismo estudios de doctorado en Psicología Social de la Lengua en la Universidad de Londres (1990-95) y enseñé en Harrow School, antiguo colegio del actual Emir de Qatar, Hussein de Jordania, Pandit Nerhu, Faisal de Irak, Lord Byron, Churchill y otros.
Soy miembro colegiado del Chartered Institute of Journalists de Reino Unido y del Colegio de Periodistas de Cataluña; también socio activo de la RNA (Religion News Association) de EEUU, y la Asociación de periodistas de Aragón entre otras asociaciones. Colaboro con Bioeticaweb.com y evangeli.net traduciendo artículos de interés. Orgulloso padre de Marta (18) y Oriol (19).

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