Revista Ecclesia » Recordar la JMJ diez años después, una cuestión de justicia
Pilgrims are sprayed with water to cool them as they wait for Pope Benedict XVI's arrival at Cuatro Vientos airport in Madrid, Saturday Aug. 20, 2011. The Pontiff is in Spain for a four-day visit including the Catholic Church's World Youth Day. (AP Photo/Andres Kudacki)
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Recordar la JMJ diez años después, una cuestión de justicia

Dicen los grandes historiadores que hacer memoria es bueno porque nos ayuda a conocer los hechos y también a aprender de ellos. Incluso existe la convicción de que hacer memoria de ciertos acontecimientos terribles de la historia reciente evita el que se vuelvan a repetir.

El Papa Francisco también apela con frecuencia a conservar la memoria porque «nos pone en el camino correcto».

Recordar lo que aconteció en España hace justo 10 años es una cuestión de justicia. Que más de un millón y medio de jóvenes de todo el mundo se dieran cita en Madrid para la Jornada Mundial de la Juventud es un hecho que nos puede ayudar a recordar qué es la Iglesia y lo que puede lograr.

Algo que estamos redescubriendo estos días en ‘JMJ: 10 años después’, los programas especiales que TRECE ha elaborado para revivir lo que ocurrió hace 10 años.

El primer programa nos presenta a los principales organizadores que, dicha sea la verdad, las pasaron«canutas» para organizar un evento de tal envergadura. Cuentan anécdotas y vivencias de una de las aventuras tanto profesionales como personales -confiesan ellos mismos- más importantes de su vida y de la nuestra.

Tras las cámaras agradecen que TRECE les haya reunido de nuevo para darles voz y hacer partícipes a todo el mundo de lo que supuso para ellos.

Un torrente de recuerdos y emociones que se transmite en cada uno de los cinco programas. Personas jóvenes, y no tanto, que relatan sus experiencias, abren su corazón y ofrecen su testimonio a mano abierta. La JMJ les cambió la vida, supuso un antes y un después marcándoles profundamente.

Algunos han fundado una familia, otros entraron en el seminario, otros estaban alejados de la fe y la JMJ les descubrió una Iglesia hasta entonces para ellos desconocida. Ni la tremenda tormenta que azotó la Base Aérea de Cuatro Vientos en aquella vigilia de oración histórica con Benedicto XVI hizo tambalear sus creencias. Todo lo contrario.

Hacer memoria siempre es bueno y si se trata de hacerlo de la JMJ de Madrid, mucho más porque es evidente que algo igual jamás podrá repetirse en nuestro país.

 

Álvaro de Juana

Periodista en TRECE



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